Bill Clinton, bajo la lupa del debate sobre el abuso sexual en EE.UU.

Publicado el 18 Nov 2017
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Washington (EFE).-El alud de acusaciones de abuso sexual contra poderosas figuras del mundo del cine y la política en EE.UU. ha reavivado el escrutinio del expresidente demócrata Bill Clinton, acusado durante años por varias mujeres de diferentes afrentas.

Tras el reciente escándalo del todopoderoso productor Harvey Weinstein, denunciado por decenas de mujeres por agresión sexual, Hollywood vive inmerso en la polémica ante el goteo de nuevas acusaciones de salpican a actores como Kevin Spacey.

Pero la mancha de ese tipo de alegaciones también ha pringado a políticos como el senador demócrata Al Franken, acusado esta semana por una presentadora de “besarla a la fuerza” sin su consentimiento y agarrarle los pechos mientras dormía en 2006.

Esa acusación llegó en un momento de especial sensibilidad en el Congreso de EE.UU., debido a las denuncias que pesan sobre Roy Moore, un candidato republicano al Senado por Alabama acusado de aprovecharse de varias adolescentes hace unas cuatro décadas.

Por si fuera poco, la representante demócrata por California Jackie Speier reveló este viernes haber sufrido, hace años como joven empleada del Congreso, acoso sexual por parte de un superior en la oficina de un congresista de su partido.

“Este es un problema a nivel nacional y el Congreso no es inmune a eso”, aseveró Speier.

Otra mujer, Juanita Broaddrick, también habló esta semana como víctima de un supuesto abuso sexual y apuntó a Bill Clinton, que gobernó Estados Unidos de 1993 a 2001.

“Siento que la gente está empezando a creer y darse cuenta de que realmente fui asaltada sexualmente por Bill Clinton”, dijo a la cadena Fox Broaddrick, que sostiene desde hace casi dos décadas que el expresidente la violó en 1978 siendo fiscal general de Arkansas.

Bien sabido es que Clinton causó revuelo con el escándalo de su relación extramarital con la becaria de la Casa Blanca Monica Lewinsky, que le valió en 1998 un histórico juicio político, si bien fue exonerado.

Pero las dudas sobre su comportamiento sexual fueron más allá del “caso Lewinsky”, tras afrontar la demanda por acoso sexual interpuesta por Paula Jones, exempleada del estado de Arkansas, que se saldó con un acuerdo entre las partes para pagar a la litigante 850.000 dólares a cambio de retirar un recurso de apelación.

Jones acusó a Clinton de convocarla en 1991 en una habitación de un hotel, en la que el entonces gobernador de Arkansas se bajó los pantalones y le pidió sexo oral.

La conducta sexual del expresidente no sólo volvió a salir a la palestra esta semana, sino que impactó en el Partido Demócrata, que le ha venerado hasta la fecha.

La senadora Kirsten Gillibrand, que sucedió a Hillary Clinton en su escaño en el Senado por Nueva York, declaró este jueves al diario The New York Times que la “respuesta apropiada” de Bill Clinton debería haber sido la dimisión por su aventura con Monica Lewinsky.

El inesperado reproche de Gillibrand, que suena como posible candidata presidencial para las elecciones de 2020, provocó el enojo de Philippe Reines, exasesor de Hillary Clinton.

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