Aumenta el hambre en Sudán del Sur: “Paso días sin comer”

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KANDAK, Sudán del Sur (AP) — “Me temo que moriré de hambre”, dijo Gatdin Bol. Tendido sobre el suelo de tierra, el hombre de 65 años dice que sobrevive comiendo únicamente frutas de los árboles en esta remota aldea de Sudán del Sur a la sombra de la guerra civil.

Hace tres meses, las tropas del gobierno atacaron la aldea de Bol en el estado de Jonglei y le robaron todo lo que tenía, incluyendo su comida. Huyó junto a su esposa y sus cuatro hijos, caminando durante dos meses hasta que llegaron a Kandak, en el condado de Ayod. Siguen hambrientos. La temporada de siembra aún no comienza y no pudieron registrarse para recibir ayuda alimenticia de Naciones Unidas, y no son elegibles para recibir asistencia.

Luego de cinco años de guerra civil en Sudán del Sur, más de siete millones de personas enfrentan hambre extrema ante la falta de ayuda alimenticia, de acuerdo al más reciente análisis de Naciones Unidas y el gobierno. Trabajadores de ayuda advierten que el reciente incremento en los combates podría causar inanición en miles de personas.

“En los lugares en donde hay desplazados y no podemos llegar, es motivo de preocupación”, dijo Adnan Khan, director nacional del Programa Mundial de Alimentos, a The Associated Press durante una distribución alimenticia en la localidad de Kandak, bajo control rebelde.

Ayod es uno de los 11 condados del país que enfrenta hambre extrema. Remoto y carente de recursos básicos como agua y cuidados de salud, la mayoría de sus habitantes subsiste con ayuda alimentaria.

“Ayod sigue en condiciones precarias debido a que la gente depende de la entrega de ayuda, que deben compartir con los desplazados. Debido a que pocos de ellos cultivan y la temporada de lluvias que interrumpiría las actividades humanitarias, la situación solo puede empeorar”, declaró Nicholas Kerandi, analista de seguridad alimentaria para la Organización de Alimentos y Agricultura de Naciones Unidas.

Durante su visita a Kandak, la AP habló con varias personas que dijeron que no tenían nada que comer.

“El ejército saqueó mi jardín y se llevó mi comida. No encuentro comida y paso días sin comer”, dijo Puot Kuony.

En marzo, el hombre de 45 años vio como los soldados mataron a tiros a su tío y lo arrollaron con un camión antes de robarle los alimentos a Kuony durante un ataque a su pueblo de Wau. Huyó a Kandak junto a su esposa y sus tres hijos, pero incapaz de cultivar y sin una tarjeta de registro alimenticio, mendiga alimentos a sus vecinos.

Las autoridades de Kandak calculan que la mitad de la población, unas 9.000 personas, han sido desplazadas a otras partes del estado de Jonglei, en el corazón de los combates. Desde marzo, han llegado 1.800 personas, tensando los pocos recursos de la comunidad.