Cancilller asegura informe de EU contra República Dominicana no se corresponde con la verdad

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Santo Domingo.-El ministro de Relaciones Exteriores, Miguel Vargas Maldonado, indicó que el informe presentado por el Departamento de Estado de Estados Unidos, donde se señala que los periodistas dominicanos recibieron amenazas de ataques físicos por denunciar grupos criminales y casos de corrupción en los medios de comunicación, no se corresponde con la realidad.

Al ser cuestionado por periodistas el canciller, afirmó que el país está viviendo una democracia sana y consolidada que se refleja en la administración del Gobierno.

“No se corresponde con lo que está viviendo el país. El país está viviendo un estado de derecho, una democracia sana, una democracia consolidada y eso es lo que nosotros estamos reflejando desde la administración del Gobierno, que ha sido la administración más exitosa en todos los órganos de avances de los derechos humanos en la republica dominicana”, dijo Vargas.

De acuerdo con el informe anual publicado en octubre del año pasado, un comentarista de Puerto Plata expresó que recibió amenazas debido a su cobertura crítica de las conexiones de los políticos locales con los narcotraficantes.

De igual forma, revela que la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) informó que los periodistas dominicanos sufrieron ataques violentos por parte de militares y policías de los funcionarios del Gobierno al cubrir protestas dirigidas por la sociedad civil.

Otro de los casos que se hace eco el informe es el cierre del programa “Jarabe de Zapete” del comunicador Marino Zapete, por Teleradio América, luego de denunciar que una investigación revelaba que la hermana del procurador general de la República, Maybeth Rodríguez, habría recibido contratos del gobierno sin licitación por un valor de 750 millones de pesos.

El informe detalla que los periodistas tienen derecho a proteger la confidencialidad de sus fuentes, sin embargo los periodistas utilizaron  la autocensura, particularmente cuando la cobertura podría afectar negativamente los intereses económicos o políticos de los propietarios de los medios.