Centro Juan XIII manifiesta su rechazo a una nueva reforma constitucional

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Santo Domingo,- El Centro Juan XXIII, a propósito de la cuestión que ocupa la atención de la opinión pública nacional desde hace ya más de 20 meses como si fuera el único y principal asunto de la cosa pública dominicana desea compartir la siguiente reflexión acerca del Cambio de la Constitución de 2015; en particular, en lo relativo a su vigésima disposición en el Capítulo II del Título XV relativo a Disposiciones generales y transitorias.

Como documento constitutivo del orden pactado en la República Dominicana, la Constitución de 2015 presupone la voluntad soberana de la población y la buena fe de quienes la suscribieron y aprobaron. De no ser así, quienes la firmaron y quienes juraron cumplirla por Dios, por la Patria y por su respectivo honor no debieron comprometerse a hacerla cumplir, a menos que al hacerlo mediara demencia o actos de perjurio y de mala voluntad, en cuyos casos la legitimidad del acto quedaría ipso facto puesto en entredicho, así como la credibilidad de quienes la votaron y juraron en vano.

En efecto, así como los pactos hay que observarlos (“Pacta sunt servanda”) y sería un acto inaceptable de inmoralidad firmar un contrato o un acuerdo con el disimulado propósito de violarlo y no cumplirlo, -lo cual por añadidura conllevaría una situación insoportable para quien sufre tal burla y engaño-, del mismo modo ningún ciudadano debe aceptar y asumir como bueno y válido que los mismos funcionarios que libremente proclamaron el texto constitucional de 2015 y los que lo asumieron y juraron por él, al día siguiente consientan o quieran modificarlo a conveniencia.

No es que no se pueda rectificar o bien aceptar y reconocer que las realidades sociales cambian y con ellas nosotros. Por supuesto que cambian y que cambiamos; pero lo objetable e inaceptable de ese despropósito provendría del mal designio moral de quienes confirmaron un ordenamiento constitucional, juraron respetarlo y, terminada la inauguración del período constitucional 2016-2020, raudos y veloces insinúan, promueven y permiten con sus palabras o silencios aprestos para otra manipulación, lo relativo a la elegibilidad del incumbente del Poder Ejecutivo a la reelección.

Encausada por el perjurio y la mala fe de quienes así proceden, la sociedad dominicana permanece -al igual que tantas otras veces en su pasado y por diversas circunstancias- expuesta si no cautiva de la ilegitimidad democrática que se sigue de la pretendida reelección presidencial.

A simple vista, el conflicto así generado no sería tanto legal -si se sigue la debida formalidad prevista para modificar la Carta Magna- cuanto de reconocimiento del nuevo orden institucional y de confianza en tales servidores públicos. Estos harán creer que proclaman con toda la parafernalia protocolar un nuevo estado de cosas que es la libre expresión de una voluntad popular. Sin embargo, en verdad, dicha voluntad se sabe burlada de raíz mediante los engaños y malas intenciones de los mismos individuos que otra vez serán llamados a firmar y luego a jurar su propio desvarío.

Si del bien procede el bien, de disimulos e intereses ocultos solo se siguen las falsedades y argucias de cuanto sujeto puesto al frente de la cosa pública disimule y retrase la superación de todo aquello que corroe y corrompe la institucionalidad democrática de la Nación dominicana y el advenimiento de sus nuevas generaciones y mejores causas.

Es por todo lo cual que el Centro Juan XXIII considera que cada ciudadano dominicano debe advertir e incluso denunciar los desvaríos de quienes -promoviendo ahora una manipulación legal de la Constitución- hayan firmado y/o jurado cumplir y hacer cumplir un Contrato Social en el año 2015 ocultando desde aquel entonces su falta de honor personal, de respeto a Dios y de conciencia ética respecto al bien común del Pueblo Soberano.

No existe ningún fundamento político, económico, filosófico o ético que justifique reformar por segunda vez consecutiva la Constitución de la Republica con el único propósito de siempre, acomodarla a intereses particulares.

POR UNA PATRIA SERVIDA COMO SE MERECE

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El Centro Juan XXIII es una organización que persigue transformar la conciencia política de nuestra sociedad mediante la formación y organización de dominicanos y dominicanas y la divulgación responsable de propuestas concretas, encaminadas a

crear una sociedad más humana y más justa.

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