¡En los partidos descansa el sistema!

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almeydaSe establece como un derecho de los ciudadanos de este y cualquier país en democracia, el elegir y ser elegido. Pero entre una cosa y otra hay diferencias, para elegir basta con ser ciudadano, mayor de edad, en el ejercicio de sus derechos civiles y políticos. En cambio, para ser elegido se requiere de algunas condiciones constitucionales.

En nuestro régimen legal se alcanza la mayoría de edad a partir de los 18 años, con derecho a elegir y ser elegido (artículo 21 y 22, numeral 1). Sin embargo, para ser elegido senador y diputado se debe tener 25 años cumplidos (Artículos 79 y 83). A su vez, para ser elegido Presidente y Vicepresidente, se exigen 30 cumplidos (Arts.123 y125).

Como se ve, cualquiera mayor de 18 años de edad puede elegir, pero no puede ser elegido a diputado, senador, vicepresidente y presidente, si no tiene la edad indicada.

A nadie se le ocurre afirmar que esas disposiciones violan el derecho de los que alcanzan la mayoría de 18 años de edad, o que estos artículos (79, 83, 123 y 125) son contradictorios con los primeros indicados (21 y 22).

En nuestra Constitución, y en todos los sistemas electorales de los países democráticos, existe otra excepción o condición para ser elegido y es que el ciudadano con derechos civiles y políticos, sin importar la edad, no puede ser candidato oficialmente reconocido si no es propuesto por un partido político debidamente reconocido por los organismos electorales oficiales legalmente instituidos.

Esta constitucionalizado que en nuestro sistema electoral los partidos oficialmente reconocidos hacen las “propuestas de candidaturas” a cargos de elección popular (Artículo 216) y las Asambleas Electorales (Recintos y Colegios Electorales) eligen entre esos candidatos propuestos (Artículo 209).

Es decir, que ningún ciudadano, aún siendo mayor de edad y tener más de 25 o 30 años, no puede ser candidato para ser elegido, sino es propuesto por los partidos y organizaciones políticas reconocidos.

La iniciativa que figura en el artículo 32 del proyecto de Ley de Partidos, pone a cargo de las Asambleas Electorales que ellas elijan los candidatos que los partidos han de proponer a las mismas Asambleas Electorales.

Los partidos les dicen a las Asambleas de estas personas (pre candidatos) cual o cuales me eliges de candidatos, para luego presentártelo como candidato.

Efectivamente, si las primarias para elegir candidatos, a ser propuestos por los partidos, son con padrón abierto (el de la JCE) y no con el padrón partidario, las Asambleas Electorales (Recintos y Colegios) sustituyen a los partidos.

Es oportuno precisar que no está en discusión las primarias ni tampoco el papel de arbitraje y gestión que debe jugar la JCE.

De lo que se trata es de una oposición a que se violente la Constitución para pretender limitar el ejercicio pleno que tiene la membresía partidaria a elegir con exclusividad los candidatos de su partido, y a ser propuestos a las Asambleas Electorales para su elección definitiva.

Obviamente, el propósito es seguir desmantelando a los partidos políticos. Esto se origina en la lucha del poder económico por controlar el Estado. Teniendo la propiedad de los medios de comunicación, a travez de ellos, procura decidir quién es candidato y quien gana y quién pierde. Lo cual disloca el sistema democrático.

 

POR FRANKLYN ALMEYDA RANCIER