Fatiga del Zoom: cómo impacta en personas introvertidas y extrovertidas

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REDACCIÓN INTERNACIONAL.-Tras un año de la pandemia por COVID-19, cada vez son más las personas están cada vez más familiarizadas con la “fatiga de Zoom”, el cansancio y el agotamiento causado por el uso excesivo de herramientas de videoconferencia que se han puesto muy de moda a fin de trabajar, estudiar o relacionarse a distancia.

Esta forma de comunicarse, si bien solucionó muchos problemas y sirvió para acercar a la gente, también trajo sus consecuencias: cansancio y estrés después de pasar horas de reunión virtual sosteniendo la atención mientras se mira de forma continua una pantalla. Este síndrome llamado popularmente fatiga del zoom, puede afectar a las personas de manera diferente dependiendo de si son extrovertidos (necesitan más estímulos externos para recargar sus baterías), o introvertidos, que pueden agotarse con demasiada estimulación.

Sorprendentemente, algunos expertos médicos dicen que el costo de estas herramientas de video podría ser más difícil para los extrovertidos, según una publicación en el Wall Street Journal. La realidad es que ambos tipos de personalidad prefieren socializar en persona, incluso si lo hacen de manera diferente. Aquí hay un vistazo a las dificultades que enfrentan los extrovertidos e introvertidos con las videoconferencias, y algunas soluciones según la parte del espectro de personalidad en la que caigan las personas.

Extrovertidos: rendimientos decrecientes

Después del estallido de la pandemia, muchas personas cargaron sus calendarios laborales y sociales con videoconferencias y happy hours virtuales. Para muchas personas, extrovertidas en particular, parecía una forma inteligente, divertida y segura de ver a la gente. La experiencia, sin embargo, ha demostrado ser menos gratificante para muchos extrovertidos. “Zoom no proporciona la misma retroalimentación visceral que una conversación en vivo, por lo que es menos satisfactoria”, explicó Roger McIntyre, profesor de psiquiatría y farmacología en la Universidad de Toronto.

En una videoconferencia, dice el doctor McIntyre, el lenguaje corporal y otras señales visuales que a menudo son parte de una conversación en persona no están completamente presentes. Y eso puede pesar especialmente en los extrovertidos. “Un área donde los extrovertidos sobresalen es el procesamiento en el momento de las señales corporales. Pero debido a que las videollamadas tienen más que ver con cabezas parlantes, los extrovertidos terminan “usando más la concentración y probablemente no obtengan la misma recompensa que una interacción en vivo”, afirma William Lamson, profesor asistente de psicología en psiquiatría clínica en Weill Cornell Medicine.

“Los extrovertidos también pueden irritarse con parte de la estructura y los controles que las plataformas de videoconferencia imponen en las conversaciones. Funciones como silenciar, por ejemplo, controlan la conversación de una manera que no sucede con las conversaciones en persona”, precisa Elias Aboujaoude, profesor clínico de psiquiatría en la Universidad de Stanford.