TURQUIA (RT).-Un acuerdo que garantizará las exportaciones del grano varado en los puertos ucranianos del mar Negro ha sido firmado este viernes en Estambul.

Las delegaciones de Rusia y Ucrania suscribieron el pacto de forma separada con la ONU y Ankara, que actuaron como mediadores en el proceso de conversaciones. En el acto participaron el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, y el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.

Los signatarios del pacto fueron el ministro de Defensa de Rusia, Serguéi Shoigú, su par turco, Hulusi Akar, el ministro de Infraestructura de Ucrania, Alexánder Kubrakov, y Guterres.

En una declaración antes de la firma, el jefe de la ONU subrayó la importancia del acuerdo para el mundo y los países en vías de desarrollo y aseguró que el organismo internacional velará por el cumplimiento de los compromisos asumidos, que abarcan al trigo estancado actualmente en los puertos de Odesa, Chernomorsk y Yuzhny. «Este rayo de esperanza puede contribuir a la resolución de conflictos», expresó.

Mientras, Erdogan agradeció a todos que contribuyeron al proceso negociador, al tiempo que vaticinó que el pacto de hoy podría jugar «un papel histórico» y prevenir el riesgo de una hambruna mundial.

La firma se hizo posible tras una serie de rondas negociadoras en Turquía, la última de las cuales se celebró la semana pasada. En aquel entonces, Guterres calificó las conversaciones de «un rayo de esperanza».

Advertencias de crisis alimentaria

El acuerdo de este viernes se selló en un momento de máxima tensión ante las reiteradas advertencias de la ONU sobre el advenimiento de una crisis alimentaria e incluso de hambrunas. Las preocupaciones llegaron a un punto álgido en mayo, cuando se reportó que las reservas mundiales de trigo estaban a unas diez semanas de agotarse.

«Nos enfrentamos a un riesgo real de múltiples hambrunas este año. Y el próximo año podría ser aún peor. Pero podemos evitar esta catástrofe si actuamos ahora […] si actuamos juntos para elaborar respuestas políticas audaces y coordinadas», declaró Guterres, quien lleva varios meses instando a reintegrar a los alimentos de Ucrania, así como los alimentos y fertilizantes de Rusia, en los mercados mundiales y mantener abierto el comercio global.

Acusaciones mutuas

Mientras, la postura sobre esta problemática de Occidente y Ucrania, por un lado, y de Rusia, por el otro, son contrapuestas. Así, líderes occidentales responsabilizaron a Rusia por la crisis de los cereales, apuntando a que Moscú bloqueó los puertos ucranianos en el mar Negro, lo que impidió a Kiev exportar su grano. En particular, el secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken, acusó a principios de junio a Rusia de apostar por el «chantaje» con respecto al cereal de Ucrania. Según dijo, por aquel entonces había «alrededor de 20 millones de toneladas de trigo atrapadas en silos cerca de Odesa y en barcos literalmente llenos de grano que están varados en el puerto de Odesa».

Por su parte, Rusia ha declarado reiteradamente que no obstaculiza las exportaciones del grano ucraniano, explicando que este quedó bloqueado como resultado del minado de puertos por parte de Kiev. El presidente ruso Vladímir Putin reafirmó la disposición de Moscú a contribuir a las exportaciones del trigo, pero apuntó que todas las restricciones a las exportaciones de grano ruso deben levantarse.

El 30 de junio, el mandatario ruso estimó que la cuota de los alimentos ucranianos, incluido el trigo, en el mercado internacional es demasiado pequeña como para influir en la situación alimentaria a escala global.

«Según el Departamento de Agricultura de EE.UU., son 6 millones de toneladas de trigo. Según el nuestro, son 5 millones de toneladas. Si tenemos en cuenta el volumen de producción en el mundo –800 millones de toneladas– entendemos que es una cantidad que no afecta en absoluto a los mercados mundiales. Es alrededor del 2,5 %, y de todos los alimentos producidos en el mundo es el 0,5%», señaló.

Mientras, Rusia será capaz de exportar 37 millones de toneladas del grano al mercado mundial en el año agrícola 2021-2022, y en 2022-2023 elevará esta cifra hasta 50 millones.