HAITI: Hospitales en crisis por desabastecimiento combustibles

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PUERTO PRINCIPE, HAITI.- Varios hospitales de Haití se encuentran este miércoles al borde del cierre ante el desabastecimiento de combustibles que experimenta el país agravado por el bloqueo de las pandillas a las terminales petroleras.

El hospital Bernard Mevs anunció la reducción del personal y los servicios disponibles ante la actual crisis y admitió no poder informar cuándo se reanudará el funcionamiento normal de la institución, una de las más importantes del país.

La semana pasada la fundación Nuestros Pequeños Hermanos y Hermanas, que gestiona tres centros de salud, también alertó que, debido a la indisponibilidad regular de combustible en el territorio nacional desde hace varios meses, y la reciente agitación social, sus reservas estratégicas están casi agotadas.

La entidad lanzó un grito de ayuda a las autoridades para permitir la reposición de las existencias e indicó que peligra la hospitalización de 153 niños, 47 embarazadas y más de 70 adultos.

Mucho antes los hospitales públicos de la capital y Cabo Haitiano, las principales ciudades del país, funcionaban con dificultad por la persistente escasez de los hidrocarburos y mientras el servicio eléctrico nacional solo está disponible por unas horas al día.

El lunes la Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas advirtió que se pierden vidas y los servicios vitales corren el riesgo de detenerse, incluso para mujeres embarazadas, recién nacidos y niños, además de personas que sufren traumas e infecciones.

Según un comunicado del organismo, tres de cada cuatro hospitales están afectados, y algunos de ellos ya no pueden recibir nuevos pacientes mientras otros se preparan para cerrar sus puertas.

«El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia calcula que unos 22 mil 100 niños menores de cinco años y más de 28 mil recién nacidos corren el riesgo de no recibir servicios sanitarios esenciales durante las próximas cuatro semanas», indicó la nota.

Haití lidia hace meses con un desabastecimiento crónico de los combustibles, al tiempo que crece el mercado informal donde los precios llegan a octuplicar los oficiales.

La situación disparó los costos de la canasta básica y servicios como el transporte colectivo o la generación doméstica de electricidad.

La persistente crisis provocó protestas que se intensificaron hace dos semanas cuando el Gobierno anunció un aumento del hasta el 228 por ciento de la gasolina, el diésel y el queroseno, a pesar de la ya grave situación económica.

Como colofón, las pandillas que operan en la capital bloquearon el acceso a la terminal Varreux, que almacena el 70 por ciento del rubro, lo cual presiona el cierre de las instituciones.