Los reveladores chats que demuestran cómo contactaron a los colombianos que terminaron capturados en Haití

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REDACCION INTERNACIONAL (SEMANA.COM).-Un hombre identificado como Mendivelso se encargó de contactar a los militares retirados colombianos que fueron capturados en Haití tras el asesinato del presidente Jovenel Moïse.

“Buenos días, señores, soy el Tc Guerrero Torres Carlos, he sido designado como comandante de este selecto grupo, agradecido con Dios y con nuestros jefes que nos dieron esta nueva oportunidad. Quiero que estén conscientes del compromiso y la lealtad para con ellos”. Este mensaje enviado por este coronel, en un grupo de WhatsApp, es uno de tantos que SEMANA conoció, pieza clave para la investigación sobre el papel que habrían jugado un grupo de militares retirados colombianos en el magnicidio del presidente de Haití, Jovenel Moïse.

El coronel retirado Carlos Giovanni Guerrero Torres fue capturado en Puerto Príncipe por las autoridades haitianas, señalado de participar supuestamente en dicho asesinato. En las conversaciones, que serían de hace unos dos meses, el exoficial no les da a sus interlocutores mayores detalles.

“Vamos a cumplir una misión que requiere de toda nuestra concentración y disposición, no da lugar a distracciones”, les dice. Asimismo, les exige “disciplina” y que el día en que deban viajar todo será una operación relámpago. “En el momento que nos den luz verde deben llegar allá, organizamos los destacamentos con sus comandantes y al avión”, les dice el coronel retirado, al tiempo que les pide “absoluta reserva”, pues hay “mucho pato por ahí preguntando, cosas que no les interesa, y que ni nosotros sabemos”.

En los chats se suministran instrucciones precisas sobre los requisitos operativos que deben cumplir los aspirantes. Les solicitan cuentas de ahorros en bancos particulares para recibir los giros internacionales de sus pagos. Aún no es claro quién costeó los tiquetes y la estadía de las personas que viajaron a Haití, previa escala de unos días en República Dominicana.

“Señores aún nos falta personal para el vuelo ya casi tenemos todo el personal, pero aún nos faltan comandos, el que conozca personas buenas que puedan recomendar escriban a Mendivelso”, les dice el coronel. Según información en poder de SEMANA, se trataría de Gersain Mendivelso Jaimes, un soldado profesional retirado que salió de Bogotá y entró a Punta Cana el pasado 4 de junio.

En el grupo de WhatsApp, integrado, cuando menos, por 100 personas, se les anuncia, ante las dudas de quienes quieren viajar y están desesperados, que el contrato mínimo debe ser por cinco años. Les hablan de un proyecto grande y que podrá requerir de muchas más personas en el futuro. “Es necesario que cada uno de ustedes tenga en la maleta para traer un polo negro, sin estampados ni que diga comando, lo más sencillo que se pueda, y un pantalón caqui, más o menos ropa táctica, yo sé que muchos tienen, eso previendo que no alcancemos a uniformarnos los primeros días, en caso de que toque salir rápido”, les dicen.

En otro mensaje les piden los datos personales, los cursos de combate que han realizado, las unidades en las que operaron cuando estuvieron activos, cuál era su especialidad, les piden antecedentes, una foto del pasaporte y una foto en pantaloneta negra y camiseta blanca.

No alcanzó a viajar

Un soldado retirado que pidió no ser mencionado le contó a SEMANA todos los detalles sobre cómo lo contactaron, qué pasó y por qué no viajó. “Un compañero de trabajo mío me llamó y me dijo: ‘Huevón, hay un proyecto, hermano’. En ningún momento dijo para dónde ni nada. ‘¿Usted estaría interesado?’. Y yo le dije: ‘Listo, hagámoslo’”, contó.

Según este militar en retiro, le ofrecían 2.700 dólares mensuales como pago y compararon el empleo que le propusieron con los ya famosos en Dubái. “Trabajar diez meses y medio y venir 45 días para completar el año”, le plantearon. Aunque hoy acepta que había muchas cosas raras, lo justifica de la siguiente manera: “Uno dentro de su ingenuidad y de querer darle un mejor futuro a su familia mete la pata inocentemente”.

El soldado retirado relató que no pudo viajar, pues el día que lo llamaron estaba en el trabajo y tenía prohibido contestar el teléfono. Dijo que en ese momento quedó devastado, pero hoy agradece no haberlo hecho. Las noticias que empezaron a conocerse de quienes llegaron a República Dominicana parecían muy buenas. “Por ahí unos manes pusieron fotos en el Facebook, en la playa, y, pues, ahí se acabaron de quemar. Entonces eso ya se regó, eso ya no es un secreto”, dijo.

Pronto también empezaron a llegar malas noticias, pero ya desde Haití. “A mí me dijeron: ‘Disfrute con la familia, duerma bien y coma bien, porque, la verdad, aquí estamos comiendo mal; desayunamos a las nueve de la mañana, almorzamos a las tres de la tarde y el resto toca apretar’”, señaló.

Sin embargo, los que se quedaron en Colombia tenían la expectativa de que se llevarían un grupo más grande. “Ya había un vuelo listo de 256, que era el que coordinaba el sargento que mataron y que se hacía llamar Manuel”, dijo el soldado retirado.

Varios de estos exmilitares entregaron toda la información ante las autoridades colombianas, que tratan de entender también qué fue lo que pasó.

“Esto se puso feo acá”

Amalia es la esposa de uno de los soldados retirados capturados en Haití, oriundo de Chaparral, Tolima. De 44 años, el militar estuvo 20 años en el Ejército y hacía apenas cinco que había pasado al retiro. Su hoja de vida no tenía tacha. “Me duele mucho lo que está pasando, es una gran persona, un gran padre, un gran hijo, le sirvió 20 años al Ejército”, le dijo Amalia a SEMANA. “Todos estamos asombrados, no fueron para matar a alguien, iban a trabajar, a buscar un mejor futuro, la pensión no alcanza”, agregó la mujer.

El militar viajó el pasado 2 de junio después de haber sido contactado por un excompañero. A su esposa le manifestó que iba a trabajar en un “proyecto muy bueno, grande, nuevo”. No firmó ningún contrato. Cuando llegó a República Dominicana, se tomó fotos en los principales sitios turísticos. Lo único que le dijo a su esposa fue que iban a trabajar en la custodia de alguien. Pero esta semana, al ver las noticias, Amalia recibió el último mensaje de su esposo. “Esto se puso feo acá… solo pedirle a Dios”, le escribió él y le contó que supuestamente estaban refugiados en una embajada. Ella le respondió: “Cuídate mucho, amor mío”. Él solo alcanzó a escribir: “Amor”. Desde entonces, esta mujer no tiene ninguna razón de lo que ocurrió con el papá de sus dos hijas en Haití.