Mujeres desfiguradas con ácido exigen penas más duras para agresores

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SANTO DOMINGO.- Un grupo de víctimas de ataques con la sustancia conocida como ácido del diablo protestó este sábado frente al Congreso, de manera inédita, para exigir la aplicación de las mayores condenas contempladas en el Código Penal a los agresores.

Insisten esos ataques pueden ser calificados como intentos de homicidio, ya que les provocaron la muerte en vida.

El clamor de justicia es unísono. Las víctimas de agresiones con ácido del diablo quedaron marcadas en sus rostros y sus vidas para siempre, sin importar el tiempo que ha pasado desde que sufrieron el ataque.

Miriam Altagracia Santana Báez recuerda con lágrimas el extremo dolor físico, las cicatrices en su cuerpo y los amargos momentos que ha sufrido desde que hace siete años fue blanco del ataque con ácido. Detalla que su agresora fue apresada hace poco y ahora cumple una condena de 15 años de cárcel.

Los daños psicológicos que sufrió Santana Báez son igual de profundos en otras víctimas.

Esther Jiménez, madre de cuatro hijos, fue blanco de un ataque con ácido del diablo mientras trabajaba hace nueve años en una cafetería en Bonao. La sustancia le provocó severas quemaduras en gran parte del cuerpo y le destrozó la nariz y orejas.

Recuerda que sus atacantes le hicieron saber, mientras le lanzaban el líquido, que habían sido enviados por una tercera persona, cuya identidad aún se desconoce.

Además del daño psicológico, físico y económico, los manifestantes narraron frente al Congreso que las víctimas sufren el estigma social y el constante rechazo laboral, ya que las empresas no las aceptan debido a su apariencia desfigurada.

Franklin de la Rosa, un hombre que también fue víctima de un ataque con ácido, mostró las quemaduras en su cuerpo y la cicatriz por la pérdida de una oreja. La atacante fue su ex pareja y madre de su hijo, quien le roció el químico mientras él dormía.

Los familiares de Yokairi Pérez, la más reciente víctima del ácido del diablo, pidieron a las autoridades aplicar  todo el peso de la ley a los implicados en el caso. Aseguran que la joven aún no recupera la vista.

Aunque algunos de los pocos agresores que han sido detenidos han sido acusados por tentativa de homicidio, el Código Penal no establece sanciones específicas para este tipo de ataques.

Las personas afectadas por las quemaduras del ácido pidieron además ayuda para crear una fundación que les brinde ayuda económica y emocional.

27 CIRUGÍAS EN NUEVE AÑOS

Una de las mujeres afectadas, Esther Jiménez, lleva 27 cirugías en nueve años para recuperarle el rostro y la nariz, que se le cayó por efecto del ácido que le lanzó un desconocido, por encargo de una tercera persona cuya identidad nunca se ha descubierto.

«Quiero que cambien la ley, porque el que le hace esto a una persona es matarle en vida. Quiero que le den 30 años para el que lo tira y 30 para el que lo manda tirar», dijo a Efe.

La gran mayoría de las víctimas de este tipo de ataques son mujeres, a manos de sus parejas o exparejas, en la mayoría de los casos por historias de celos o como venganza tras una ruptura sentimental.

El único hombre en la protesta, Franklin De La Rosa, relata que su mujer lo traicionó con otro hombre y ambos le echaron el ácido cuando él estaba acostado en la cama.

Perdió una oreja y tiene quemaduras en el torso, brazos, cuello y rostro. Ya lleva cuatro cirujías en dos años y medio, a sabiendas de que tendrá que visitar de nuevo el quirófano y de que, en sus circunstancias, no le va a ser fácil conseguir empleo.

«Doy gracias a Dios por poder respirar. Ese ácido tienen que sacarlo del mercado, desaparecerlo», dijo Franklin a Efe.

VENTA RESTRINGIDA

La venta del «ácido del diablo» fue restringida en 2010 por el organismo de defensa del consumidor, que ahora solo autoriza a venderlo a técnicos e industrias.

El «ácido del diablo» contiene ácido sulfúrico, ácido clorhídrico, removedor de pintura y otros corrosivos, y al que se le suele agregar azúcar o miel para aumentar la viscosidad de la mezcla, con la intención de hacer más daño.

A pesar de las restricciones comerciales, los ataques siguen ocurriendo.

El más reciente de ellos fue el de una joven de 19 años, Yocairi Amarante, que casi pierde la vida el pasado 25 de septiembre cuando dos personas le echaron el ácido cuando iba en un taxi colectivo, por encargo de su expareja.

En la manifestación, las mujeres recordaron el caso de Yocairi, que ha causado indignación en la República Dominicana, pidiendo penas máximas para el exnovio de la joven y para las dos personas que le arrojaron el compuesto químico a cambio de 60 dólares.

La tipificación de este tipo de agresión figura en el borrador de reforma del Código Penal, que está en discusión en el Congreso Nacional desde 2014.

CONDENAS INSUFICIENTES

A otra afectada, Alvalida de Jesús Pérez, le cayó el ácido en la cara cuando caminaba por la calle con su prima, quien era el objetivo del ataque, que estuvo motivado por celos.

El agresor, expareja de su prima, fue condenado a tres meses de cárcel, mientras que ellas mantienen secuelas psicológicas y físicas nueve años después.

«Queremos justicia. Por lo menos 30 años (de cárcel), 5 no se puede», comentó.

Miriam Altagracia Santana, con quemaduras en el rostro, dijo a la prensa que no se quedó conforme cuando supo que su agresor fue condenado a 15 años de cárcel.

«Yo no me sentí conforme con los 15 años, porque ni con su vida me paga. Mi hija pequeña tenía 3 años y la mayor 7. Mis hijas me tenían miedo, no se acercaban a mí, decían esa no es mi mamá. Es un dolor, van a ser 10 años y yo no he podido superarlo», comenta.