Procuradora Miriam Germán sofoca la rebelión de los fiscales

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SANTO DOMINGO.-La procuradora Miriam Germán Brito sofocó una rebelión de fiscales que se quejaban por los excesos del Inspector General del Ministerio Público, difundiendo los procesos disciplinarios sin terminar investigaciones internas entre otras irregularidades.

La magistrada Germán Brito le dio un “jalón de orejas” al Inspector Juan Medina de los Santos y a la Dirección de Comunicaciones de la Procuraduría y remitió por escrito una serie de disposiciones relacionadas con las inquietudes de los fiscales.

La Asociación de Fiscales Dominicanos  acudió al Consejo Superior del Ministerio Público, para quejarse sobre investigaciones internas divulgadas por el Inspector, por lo que se ha instruido para que “se descontinúe la divulgación anticipada de las actuaciones disciplinarias, garantizando así la reserva del procedimiento”.

A continuación la instrucción de la magistrada Germán Brito:

Al asumir la función de procuradora general de la República tenía muy claro que el Ministerio Público requería fortalecer el sistema de consecuencias en el marco de la ley y el reglamento disciplinario vigente, a fin de garantizar que se desempeñen las funciones con apego a los principios éticos y jurídicos que determinan el correcto proceder en el ejercicio de la procuración de justicia penal.

El control disciplinario no es una tarea sencilla porque implica investigar y enjuiciar a compañeros de labor, a gente que se supone ha de hacer causa común con los objetivos de la función, pero es una tarea necesaria que toda organización debe emprender para garantizar un régimen de consecuencias que evite cualquier desviación institucional.

Por ello, he apoyado con responsabilidad que la Inspectoría General del Ministerio Público realice las investigaciones que procedan contra cualquier miembro de la institución del que se sospeche haber cometido faltas graves o muy graves durante el desempeño de sus funciones o que afecten la imagen de la institución conforme a las normativas internas.

Sin embargo, he observado con preocupación cómo algunos integrantes del Ministerio Público sujetos a un procedimiento disciplinario, han sido expuestos públicamente desde los primeros momentos, es decir, cuando apenas se inicia el proceso, y lo más preocupante es que se hace a través de comunicados de prensa publicados en la página institucional.

No podemos obviar que las garantías del debido proceso permean todas las materias, incluso la disciplinaria y, por lo tanto, las personas sometidas a un procedimiento disciplinario gozan de una presunción de inocencia que debe ser derrotada con la decisión de condena y merecen ser tratados con la dignidad que les corresponde.

Exponer de manera anticipada las actuaciones disciplinarias puede generar un gran daño al honor del investigado, por lo que debe manejarse con la mayor reserva posible, y en ningún caso deberíamos promover su divulgación desde la comunicación institucional, hasta tanto no exista una decisión en firme.

No abogo por el “dejar pasar, dejar hacer”, sino evitar que un procedimiento disciplinario no sea un río desbordado que arrase con el honor de quien no podemos obviar su condición de presunto inocente, como mandan la Constitución y los diversos tratados internacionales de los cuales somos signatarios.

La sociedad merece ser informada de las actuaciones que realizamos a lo interno para cumplir con el principio de transparencia de las actuaciones públicas, y lo será en el momento oportuno, pero en las fases preliminares de las investigaciones disciplinarias no podemos anticipar las informaciones que puedan afectar el honor y la imagen de los miembros de la institución.

Acorde con esta convicción, he instruido a la Inspectoría General del Ministerio Público para que revise internamente cualquier práctica que pueda afectar el debido proceso de los disciplinables, y a la Dirección de Comunicaciones para que descontinúe la divulgación anticipada de las actuaciones disciplinarias, garantizando así la reserva del procedimiento.

A los cientos de miembros que cuestionan –con justa razón– un ejercicio comunicacional inadecuado de algunas investigaciones disciplinarias, espero que puedan quedar satisfechos para que juntos continuemos encaminando el Ministerio Público por el sendero luminoso que le traza la Constitución en la vital función de procurar justicia, garantizando los derechos fundamentales de las personas.

Aprovecho la ocasión para informar que estamos trabajando la revisión del reglamento disciplinario, y en las próximas semanas lo someteremos a la consideración del Consejo Superior, para luego agotar los trámites de publicitación necesarios a fin de que los miembros de la institución, y demás interesados, puedan realizar las observaciones de lugar que ayuden a robustecer la normativa disciplinaria.