OPINIÓN: Luis Abinader, el cambio y el sueño dominicano

0
68
Por Adolfo Pérez de León
Ingeniero industrial y Vicepresidente del PRM
Actualmente, director general de PromeseCal
Se cumple un año de aquella emotiva espera, escuchando el audio del “Por fin” y la voz de Peña Gómez llenando el pecho de compañeras y compañeros. Un año de que, a cacerolazos y dignidad la gran mayoría de las dominicanas y dominicanos de buena voluntad hizo valer su voto y nos dio la honra, el derecho y la oportunidad de servirle. Un año de aquel compromiso que nos llevó al Estado en un momento muy difícil. Un año del triunfo del cambio… Desde entonces, se respiran nuevos aires y, a pesar de la gran dificultad que representa la pandemia, todos lo hemos podido percibir.
El dolor de una situación terrible se nos impone por fuerzas mayores, sin embargo, la gestión del presidente Luis Abinader Corona ha sabido tener la templanza y el trabajo constante para resistir los embates con firmeza, sin perder ni un solo día de vista la situación en que vivimos los dominicanos. El gobierno del PRM ha sabido ser catalizador y portador de la esperanza para nuestro país en cada uno de sus sectores productivos. Y lo ha hecho con acciones contundentes, sin excusas, con trabajo constante, organizado y consciente de su tarea.
En ese año ha sido poco el tiempo que hemos podido invertir en reflexionar sobre la importancia de la gestión del presidente Luis Abinader. Sobre los rasgos que describen el cuerpo del que ya se perfila como el mejor gobierno de todos los tiempos. Algunos han querido adelantar el calendario, otros complicar la coyuntura, unos pocos ensombrecer lo que no tiene sombra. No han podido. Pues el gobierno de Luis Abinader, sus ministros y funcionarios, son portadores del gen de un nuevo país y así lo han demostrado.
En las áreas de salud, economía y comercio, empleo, seguridad ciudadana, educación, medio ambiente, turismo, género, juventud, cultura, vivienda se ha reflejado que, pese a la dificultad, trabajamos por el aumento de oportunidades, el servicio y el cambio.
Lo que representa en esencia ese cambio que todos los días levantamos y construimos con políticas, acciones, de la mano con la gente y buscando acercar mejoras en sus condiciones de vida, no es otra cosa que el primer sueño que tuvo el alma dominicana. Ese que inscribieron los trinitarios con su sangre en la historia y que ha continuado vivo, generación tras generación. Un sueño que ha podido mantenerse a pesar de persecución, guerras internas, intrigas, abuso autoritario, cultura del despilfarro, la corrupción y cerrazón. Es la voluntad de ser la república soñada lo que nos mueve. La que hace que trabajemos diariamente con energía, entusiasmo, empujando los valores que sostienen la sonrisa de dominicanas y dominicanos, a pesar de todo.
Desde agosto del año 2020 las instituciones públicas de nuestro país son el vehículo de una nueva confianza. Una palabra delicada, pues en el arte de gobernar nada está escrito sobre piedra. Sin embargo, Luis Abinader y sus equipos de gobierno han sabido llevar a los hogares dominicanos la seguridad de que donde prometen, harán todo por cumplir. Y que desde el primer día nuestro trabajo ha sido para honrar las metas que traducen el programa de gobierno, que no es otra cosa que la mejora continua del Estado, la economía y la sociedad.
Montados en el lomo de los impulsos más sanos de la sociedad arribamos al gobierno. De la mano del grito ciudadano, la participación activa de la juventud y la unidad nacional por el fin del desorden y la impunidad. El gobierno dominicano debe mantener su espíritu y continuar sembrando garantías de transparencia y cumplimiento de las leyes como hasta ahora lo ha hecho. Y debe hacerlo consciente de la herencia histórica que representamos, que está fuertemente ligada a la solidaridad, a la defensa y cuidado de los recursos y la creación de oportunidades reales para el desarrollo. Y así, también, lo ha venido demostrando con el reenfoque de las políticas sociales (en el pasado ligadas a las relaciones clientelares, que no son otra cosa que el chantaje a la dignidad de los hogares dominicanos). Con las jornadas de vacunaciones queda demostrada la cualidad humana y la convicción profunda de la necesidad de ir en auxilio de nuestra gente para hacer posible que las mismas puedan tener herramientas para su propia realización.
La llegada de Luis Abinader a la casa de gobierno ha representado un nuevo comienzo. Una oportunidad de demostrar que los buenos lo hacemos bien. Una demostración de que con su empeño por respetar la independencia de poderes, se cumplen las reglas. Que con ello han llegado los días del adecentamiento de la actividad política y la administración pública. Que esta es una honra en el servicio y no un servirse para la deshonra. Al Estado llegamos a darlo todo con orgullo y entusiasmo, sin temor, y con el compromiso de rendir cuentas. Haciendo de esto una tradición.
No ha sido una luna de miel. Ha habido grandes escollos. Pero los hombres y mujeres de buena voluntad se curten en la dificultad. Hemos trabajado duro y lo seguiremos haciendo, conscientes de que los dominicanos y dominicanas merecemos lo que soñamos.

Este primer año nos llena de orgullo y entusiasmo. Ya se ubica en distintos ranking a Luis Abinader como el mejor administrador de lo público en la percepción de los dominicanos. Esto no es fortuito. Es el resultado de un trabajo consciente y ordenado, que se extiende en estilo, voluntad y hechos para proyectar un largo período luminoso para la República Dominicana.