¿Puede funcionar el matrimonio entre ‘enemigos’ políticos?

El también psicólogo Leopoldo Ceballos explica que “aunque parezca mentira” el escenario de parejas con miembros con opciones políticas divergentes “es muy normal”.

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Matrimonio y política – Estamos a las puertas de un largo ciclo electoral –elecciones generales, municipales y europeas– que amenaza en convertir las sobremesas familiares de los almuerzos dominicales en un campo de batalla ideológico.

 

Nadie le teme al cuñado que vota a ese partido opuesto al nuestro, pero, ¿qué sucede cuando es nuestra pareja la que muestra unas preferencias políticas muy distintas a las nuestras? Es más, ¿es viable una relación cuyos integrantes están ideológicamente en las antípodas? ¿Es verdad que los polos opuestos se atraen?

Según Alfredo Rodríguez, profesor titular en la facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid, “la idea popular de que los polos opuestos se atraen no se sustenta en la evidencia empírica.

En general, la mayoría de estudios en Psicología Social muestran como las parejas que se mantienen a lo largo del tiempo tienden a ser similares en inteligencia, atractivo físico, nivel educativo y estatus socioeconómico. Por lo tanto, un escenario como este tiene pocas posibilidades de triunfo”.

Según la psicóloga Marina Castro, para que una pareja funcione “sus miembros tienen que tener valores en común, independientemente del partido al que voten. “Pueden tener preferencias electorales distintas, pero si, por ejemplo, ambos están a favor del ecologismo hay muchas posibilidades de que salgan adelante”.

Es lo mismo que sucede con los amigos. “Podemos tener amigos que voten a partidos distintos a los nuestros, pero no tenemos amigos que tengan valores distintos a los nuestros”, explica Castro. En opinión de esta psicóloga, hay cinco pilares en los que se sustenta una relación: el de la amistad, el del sexo, el del cuidado, el del amor y el de los socios.

Judit Marc –doctora en Psicología Clínica y de la Salud por la UAB–  asegura que “diferir en cuanto a opiniones y valores en la pareja es algo habitual y, siempre y cuando no supere cierto límite, puede ser un elemento enriquecedor para la relación”.

Por eso, Marc cree que dos personas podrán tener una relación saludable siempre y cuando “los dos miembros respeten sus diferencias y sean capaces de dar validación a la opinión del otro.

Validar no significa dar la razón ni estar de acuerdo con todo lo que dice la otra persona, sino escuchar al otro y sus ideas como si su punto de vista fuese interesante, haciendo el esfuerzo de entender su perspectiva.

Validar consiste en dar a los pensamientos y las creencias de la pareja la misma credibilidad que quisiéramos para las nuestras”.

“Los problemas de pareja tienen su origen en una comunicación defectuosa, y una rencilla política puede llegar a ser la gota que colma el vaso, aunque el origen del problema no sea ese”, concluye Leopoldo Ceballos.

 

LaVanguaria