Miami -De Charytín se sabe que es una mujer todo terreno. Madre, abuela, cantante, actriz, presentadora de televisión y ahora, su debut como autora, entre otras cosas. Pero, más allá de todo esto es un ser humano con virtudes y defectos que ha tenido que vivir situaciones complicadas.

En su autobiografía, Charytín Goico desnuda su alma y muestra a María del Rosario Goico Rodríguez, la verdadera mujer detrás de la gran estrella que ha brillado como presentadora, actriz y cantante.

En su libro de memorias Charytín ¡El tiempo pasa, pero yo no! (Harper Collins) —que incluye un emotivo prologo de su gran amiga, la cantante Gloria Estefan— la dominicana comparte dolorosas anécdotas de su niñez, como la violencia doméstica de la que fue testigo en su hogar.

«Mi padre fue un hombre muy creyente, pero cuando tomaba un trago era una persona violenta», revela a People en español sobre Don Salvador Goico Morel, quien fue juez de la corte suprema en su natal República Dominicana.

Su madre, la abogada española María del Rosario Rodríguez, sufrió maltrato a manos del padre de Charytín, y ella fue testigo de su sufrimiento. «Yo paré veinte mil veces escribiendo ese libro, por eso me tomó nueves meses, porque yo paraba a llorar, llorar, llorar. No podía seguir», confiesa Chary, quien narra cómo un día —siendo una niña—descubrió sangre en el piso de la cocina de la casa de sus padres, y su madre fue hospitalizada después de una discusión entre ellos.

La dama también confesó sus momentos más vulnerables, como los vividos durante la pandemia del coronavirus, donde estaba sola.

«Pasé la pandemia sola en casa con mi perrita. Nadie estaba conmigo. Ahí pensaba yo mucho», recuerda Chary. Si bien lloró todo un mar, el proceso de escribir lo vivido fue sanador. «Ahí es que uno saca todo el dolor», asegura.

La «Rubia de América» también habla de su vida espiritual y las premoniciones que ha tenido a lo largo de su vida, avisándole de tragedias que marcaron a su familia. También revela los sacrificios y traumáticas vivencias detrás de su glamurosa imagen pública, y cuenta cómo logró sanar su corazón, y encontrar el verdadero amor. «Era un hombre que nos enseñó la calma dentro de las tormentas», dice sobre el productor puertorriqueño Elín Ortiz, el padre de sus hijos y su copiloto durante más de cuatro décadas.

«Hay que vivir un año de duelo. Si pasas del año y no estás bien, tienes que buscar ayuda», dice sobre el doloroso proceso de perder a un ser querido. «Yo sí estaba bien mucho antes de un año porque me lo propuse, porque agradezco la vida a Dios. La fe es parte de tu sanar el dolor, porque esa persona que estaba al lado mío —y ese hijo que perdí yo hace muchos años— tenían que irse, tenían un llamado de Dios», afirma sobre Don Elín, y un embarazo que perdió después del nacimiento de su hijo Shalim y antes de que llegaran sus mellizos Sharinna y Alex.