Sri Lanka: mueren al menos 207 personas en explosiones en varias iglesias y hoteles

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Al menos 207 personas murieron y unas 450 resultaron heridas este domingo en una serie de explosiones ocurridas en varias ciudades de Sri Lanka.

Los objetivos de los ataques fueron cuatro hoteles de la capital, Colombo, y tres iglesias donde se habían reunido miembros de la minoría cristiana (que suponen el 7% en ese país de mayoría budista) para celebrar la Pascua.

En total, se registraron ocho explosiones.

El Santuario de San Antonio, una de las iglesias afectadas, se encuentra en Colombo. Junto a la de San Sebastián, en Negombo, pertenece a la Iglesia católica mientras que la iglesia de Sión, en Batticaloa, es evangélica. El otro ataque también se dio en la capital, pero en un barrio residencial.

La policía ya arrestó a 13 sospechosos y cree que todos los atentados fueron realizados por un mismo grupo, aunque por el momento nadie se ha atribuido el ataque.

La agencia noticiosa AFP dijo haber tenido acceso a documentos que habrían advertido sobre los sucesos de este domingo.

“Los documentos muestran que el jefe de policía de Sri Lanka, Pujuth Jayasundara, emitió una alerta de inteligencia a oficiales superiores hace 10 días, advirtiendo que bombarderos suicidas planeaban golpear iglesias prominentes”, recoge el medio.

El primer ministro de Sri Lanka, Ranil Wickremesinghe, reconoció la existencia de esta información y dijo que se investigará por qué no se tomaron las medidas preventivas correspondientes.

Al menos 27 ciudadanos extranjeros fallecieron en las explosiones, entre ellos holandeses, turcos, daneses, británicos y estadounidenses, según publicaron varias medios de comunicación de diferentes países.

Un empleado del hotel Cinnamon Grand le dijo a la agencia AFP que la explosión había causado destrozos en el restaurante del hotel y que había matado al menos a una persona.

Imágenes dentro de la iglesia de San Sebastián muestran que la onda explosiva alcanzó el techo.

“Escenas horribles”

Kieran Arasaratnam, un profesor del Imperial College London, iba de camino a un desayuno en uno de los hoteles afectados, el Shangri-La, cuando oyó la detonación.

Le dijo a la BBC que vio a un niño de unos ocho o nueve años siendo cargado hasta una ambulancia y que, a su alrededor, “todos corrían con pánico”.

“Los militares estaban entrando. Simplemente, es el caos total. Así que huí corriendo y cuando vi la habitación que había a mi derecha, había sangre por todos lados”, aseguró.

El presidente de Sri Lanka, Maithripala Sirisena, emitió un comunicado en el que hacía un llamado para mantener la calma y apoyar a las autoridades con sus investigaciones.

“Condenamos con firmeza estos ataques cobardes. Hago un llamado a los habitantes de Sri Lanka para mantenernos unidos y fuertes durante este trágico momento”, señaló el jefe del gabinete de Sri Lanka, Ranil Wickremesinghe.

El gobierno ha impuesto un toque de queda en todo el país, en respuesta a los atentados. Las autoridades también han bloqueado el acceso a las principales redes sociales en un aparente esfuerzo por evitar la difusión de rumores e informaciones falsas.

En su cuenta de Twitter, el ministro de Economía, Mangala Samaraweera, dijo que los ataques parecen ser “un intento bien coordinado de crear anarquía y caos que había matado a muchas personas inocentes”.

Hasta ahora ningún grupo se ha atribuido su autoría.

“Suerte de estar viva”

La turista Marisa Keller, de Londres, se hospedaba en el Shangri-Lapero estaba fuera del hotel cuando ocurrió el ataque. Dijo que se sentía “con suerte de estar viva“.

“Un familiar llamó para decir que una bomba había estallado en el hotel”, contó. “Vimos a las ambulancias en el hotel Cinnamon Grand [otro de los atacados] y le dijimos ‘Tienes razón”.

“Luego volvimos al Shangri-La y vimos a todo el mundo afuera. El personal intentaba asegurarse de quién estaba a salvo y quién no”.