Vaticano canonizará este domingo a Madre Teresa de Calcuta

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madre teresaCiudad del Vaticano, 1 sep (EFE).- La madre Teresa de Calcuta será canonizada el próximo domingo en el Vaticano y se convertirá así en la santa “de los más pobres entre los pobres”, pero el proceso para subir a los altares ha revelado su profunda lucha interior al sentirse abandonada por Dios.

Una canonización que llega 19 años después de su muerte en 1997, aunque para muchos la madre Teresa es uno de los ejemplos de lo que fue ser una santa en la vida.

El vicario general del papa para la ciudad del Vaticano y arcipreste de la basílica de San Pietro, Angelo Comastri, que mantuvo una gran amistad con la madre Teresa, cuenta en su reciente libro “He conocido una santa” no sólo la vida entregada a los pobres de la religiosa sino también su profunda lucha interior en los momentos en los que se sintió alejada de Dios.

La madre Teresa lo llamaba “la noche de la fe” y así se refleja en las cartas y escritos que dejó la monja y que ya salieron a relucir durante la causa de beatificación.

Comastri explicó en una reciente entrevista a la página especializada en información vaticana “Vaticaninsider” que ante estos “silencios de Dios”, la madre Teresa “reaccionó intensificando la oración y multiplicando las obras de caridad. Rezando, luchaba contra la oscuridad; y multiplicando la caridad se encontraba entre los brazos de Dios, que es amor”.

“Esta es la respuesta de los santos: la obediencia confiada a la voluntad del Señor”, agregó.

Por su parte, Joaquín Navarro-Valls, el histórico portavoz de Juan Pablo II, quien trató a la futura santa en numerosas ocasiones, explicó que un día preguntó a la religiosa “qué le diría a una monja que quisiera abandonar su camino vocacional”.

“Su respuesta fue inmediata: “Le diría: no tengas miedo, ahora estás con tu Esposo en su pasión, en el Huerto de los Olivos, pero ¡sigue adelante y no te rindas!”, escribió Navarro Valls en un reciente artículo publicado en el portal de información religiosa “Iglesia en directo”.

Y añadía: “entonces no podía imaginar que quizá era esta la frase que se decía a sí misma en los momentos de su aridez interior, durante tantos años”.