Por: José Francisco Peña Guaba
He escogido un título muy altisonante no precisamente para llamar la atención, sino porque la realidad de los resultados de comicios electorales anteriores demuestra claramente que, en la mayoría de los casos, ha sido la división de las fuerzas opositoras en su contexto histórico la principal causante de su derrota electoral y del triunfo del oficialismo.
Les resumiré primero los resultados de las elecciones desde el año 1978 hasta el 2024, en la etapa democrática de la Nación; veamos:
1- 1978: PRD gana porque se convierte en la oposición absoluta del país; el PLD solo obtuvo un poco más de 18,000 votos.
2-1982: PRD gobierno, gana porque oposición PR-PLD es imposible constituirse.
3- 1986: PRD participa cuasi dividido, gana el PRSC sin unidad con PLD, por mayoría simple de votos.
4- 1990: De todos los procesos electorales, este fue el peor para la oposición; gana el Dr. Balaguer y la oposición pierde; el PLD/PRD/PRI obtienen divididos un 65% de los votos.
5- 1994- Aunque el PRD ganó y el gobernante PRSC hizo fraude, algo comprobado, con un acuerdo con el PLD, la oposición hubiera barrido las elecciones.
6- 1996- A instancia del anillo palaciego, el presidente Balaguer decidió apoyar a la segunda fuerza opositora, el PLD, para impedir la victoria del PRD.
7- 2000- El PRD gana por la mínima y sin alcanzar el 50% + 1 de votos en las elecciones, por la división alianza del 1996 entre PRSC-PLD.
8- 2004 – Gana el PLD por la profunda crisis económica y porque se produce una gran estampida de simpatizantes del PRD.
9- 2008-2012: Estas victorias del PLD fueron por unidad electoral con la mayoría de los partidos políticos y por memoria de gestión desastrosa del PRD (2000-2004).
10-2016: Gana cómodamente el PLD otra vez, ahora por división interna de la oposición entre el PRM y EL PRD.
11-2020: Gana el PRM por división del oficialista PLD y creación de la FP que participa en alianza parcial con los modernos.
12-2024: Gana el PRM por afectación marca PLD y también por la reiterada división del PLD-FP, que no pudieron presentar una boleta presidencial conjunta.
Como verán, mis estimados lectores, fue posible en algunos casos del pasado triunfos electorales de la fuerza opositora principal de la oposición sin unidad de la oposición, todo porque la victoria se obtenía por mayoría simple de votos, ya que no existía obligatoriedad del 50% + 1 de los votos válidos emitidos para ganar la presidencia, ni la doble vuelta electoral.
También existen otras importantes consideraciones a tomar en cuenta para entender por qué es tan difícil (aunque no imposible) ganar una oposición dividida en las elecciones a un partido de gobierno; aquí las expongo:
• En RD no hay cultura de segunda vuelta (solo se produjo en elecciones del año 1996).
• Las elecciones municipales que se llevan a cabo ahora en febrero, tres meses antes de la congresual y presidencial, casi siempre las gana el oficialismo y esa percepción de éxito afecta a la oposición en mayo.
• La mayoría de los partidos políticos pactan con la alianza oficialista, por lo cual candidatos del Gobierno tienen una mayor visualización en la boleta electoral, porque tienen más recuadros con sus fotos en la misma.
• Mientras la oposición dividida presenta múltiples candidaturas en demarcaciones, el Gobierno solo una; es por eso que gana hasta con mayoría simple de votos un porcentaje amplísimo de las direcciones distritales, alcaldías, senadurías y de las plurinominales.
• El injusto método de asignación de escaños conocido como D’Hondt privilegia principalmente a la primera mayoría electoral en la repartición de las candidaturas ganadoras plurinominales y preferenciales (diputados, regidores y vocales).
• Siempre existe la estrategia oficialista de dividir la oposición al apoyar subrepticiamente y de diferentes maneras a las terceras fuerzas políticas, con el interés de debilitar electoralmente al principal partido de oposición.
• Las circunscripciones pequeñas (de 2 diputados) más el inequitativo y clientelar voto preferencial, benefician casi siempre a los que tienen más dinero para invertir en campaña, ¡que precisamente son los del gobierno!
• Todos los partidos oficialistas gozan del beneficio de tener el voto patrimonial de quien administra los fondos públicos (nóminas, ayudas sociales, proveedores y contratistas del Estado, pensiones políticas, compra de percepciones mediáticas, de encuestas y manejan dinero a borbotones); por eso es que un gobierno, por peor que esté en la estima popular, tiene un colchón mínimo de votos comprobados de un 33% (caso Hipólito 2004) a un 38% (que obtuvo Gonzalo Castillo en el 2020).
Algunos amigos muy queridos han expresado públicamente que la Fuerza del Pueblo podría ganar las elecciones en el año 2028 sin el apoyo del PLD, porque el PRM en las elecciones del 2020 ganó solo las presidenciales. Nada más falso que esa aseveración; Luis Abinader salió victorioso porque pactó con LEONEL, la Fuerza del Pueblo y sus aliados PRSC, BIS, PUN, FNP.
En el nivel senatorial casi total, en lo municipal fue parcial, pero ese acuerdo le permitió al PRM trasladar miles de votos leonelistas a su boleta directamente; es por ello que el expresidente Fernández, que nunca marcó menos de un 18% de aceptación en la campaña del año 2020, terminó obteniendo menos de un 9% de los votos. Es por esa razón que el PRM gana en primera vuelta, por una jugada maestra de Luis Abinader, lo que le permitió subir las escalinatas del Palacio Nacional.
Por la experiencia de tantos años en estas lides electorales y visto los resultados de comicios anteriores, expreso que, aunque en política no existen los imposibles, sí colijo en decir que lo que sí le garantiza a la oposición una victoria electoral contundente hacia el 2028 es la unidad.