Otro componente que mantiene a fiscales y agentes de la Policía Nacional bastante ocupados es la violencia social, donde se originan conflictos por cualquier tontería, pero que en muchas ocasiones derivan en la perpetración de un homicidio, conforme a lo externado por el magistrado Edward López, procurador fiscal de Santo Domingo Oeste.
“Lamentablemente, tenemos una parte de la población que por cualquier insignificancia reacciona con violencia; por un roce de vehículo y hasta una pisada en una fila puede estallar un conflicto que provoca muertes. Este es el único país donde por un roce de vehículos esgrimen cualquier tipo de arma para agredirse”, deploró López Ulloa al ser entrevistado en el programa D´AGENDA.
El funcionario judicial dijo que “recientemente tuvimos un caso de una persona que se desmontó de su vehículo y se puso a discutir con otro, hace un disparo y mata a un jovencito de 17 años, y la pregunta que uno se hace es, ¿por qué suceden tragedias como esa?”.
“Entonces, hay que trabajar con otras instituciones del Estado para buscar fórmulas de bajar los niveles de conflictividad y de violencia a la población, porque hacemos todos los esfuerzos y bajamos los niveles de la violencia delincuencial, los homicidios por atracos y los robos, pero sube la conflictividad social”, lamentó.
El fiscal López puso como ejemplo que el pasado año el país cerró con 1,296 homicidios, de los cuales el 49.2% se produjo por conflictividad social: “La mitad por conflicto social, ahí no hay forma de que la percepción de inseguridad social baje”.
“Cuando un periodista o un comunicador ve que en un lugar mataron uno, y en otro sitio mataron dos, y ninguno de ellos fue por actos delincuenciales como atraco, robo, una violación o cualquier tipo de delito, sino que se produjeron compartiendo en un colmadón, en juego de dominó, en una cancha, que se generó un conflicto y terminó en muerte, lo que percibe e informa es que la inseguridad no baja.
El magistrado Edward López advirtió que si la población no se integra, no hay forma de bajar esa conflictividad, y por ende la percepción de inseguridad, porque se trata de un asunto de todos.
“Tenemos que volver a nuestras raíces, porque el dominicano es pacífico, alegre, o, aparentemente, la pandemia nos dejó un nuevo chip de violencia que no hemos podido desprogramar”, indicó.

