CÚCUTA, COLOMBIA.– El esperado regreso del clásico del oriente colombiano entre Deportivo Cúcuta y Atlético Bucaramanga se vio empañado por graves hechos de violencia registrados dentro y en los alrededores del estadio General Santander, dejando como resultado una persona fallecida y al menos diez heridos de gravedad, según confirmaron las autoridades.
Informes preliminares indican que el ambiente era tenso desde antes del inicio del encuentro. Aunque el ingreso de aficionados visitantes estaba autorizado, varios seguidores del Atlético Bucaramanga se infiltraron en zonas asignadas a la fanaticada local, situación que desató enfrentamientos entre hinchas durante el desarrollo del partido.
Testigos describieron escenas de caos, agresiones físicas y persecuciones en las gradas, lo que obligó a la intervención de la Policía y del personal de seguridad, mientras el compromiso se disputaba bajo un clima de alta tensión.
Los hechos más graves ocurrieron tras el final del encuentro, en las inmediaciones del estadio, donde continuaron los disturbios. La Policía Nacional de Colombia confirmó la muerte de Camilo Rojas, de 24 años, aficionado del Atlético Bucaramanga, quien sufrió múltiples heridas de arma blanca. El joven fue trasladado a un centro de salud, donde falleció debido a la gravedad de las lesiones.
Rojas era estudiante de Medicina Veterinaria y Zootecnia en la Universidad Cooperativa de Colombia, campus Bucaramanga. De acuerdo con versiones recogidas por medios locales, habría intentado resguardarse en un establecimiento comercial cercano, donde fue alcanzado por sus agresores.
El coronel Ricardo Conde, comandante del operativo de la Policía Metropolitana de Cúcuta, informó que se desplegó un equipo especial de investigación para dar con los responsables de los hechos y reiteró el llamado a las barras y a la ciudadanía a respetar la convivencia y rechazar la violencia en el fútbol.
Las imágenes difundidas en redes sociales evidencian la magnitud de los disturbios y el amplio operativo policial desplegado en distintos puntos de la ciudad. Autoridades locales y dirigentes políticos condenaron lo ocurrido y coincidieron en que el deporte debe ser un espacio de paz y no de confrontación.

