REDACCION INTERNACIONAL (AGENCIAS).-El petróleo vuelve a encender las alarmas globales. El crudo Brent ha superado este martes los 85 dólares por barril, tras registrar un repunte cercano al 7% en una sola sesión, su mayor avance diario en meses. Se trata del nivel más alto desde julio de 2024 y confirma que los mercados energéticos descuentan un escenario de tensión prolongada en Oriente Próximo.
La subida no es técnica ni puntual. Es una reacción directa al riesgo geopolítico que amenaza rutas estratégicas de suministro y a la creciente implicación de actores regionales clave. El movimiento del Brent reabre un viejo temor: el retorno de la inflación importada en Europa y un nuevo golpe a la recuperación económica.
En un mercado tan líquido como el del crudo, un avance del 7% en una sola sesión equivale a un cambio de narrativa. No se trata únicamente de un ajuste técnico: el repunte ha venido acompañado de mayor volumen negociado, lo que indica entrada de capital fresco en posiciones alcistas, no solo cierre de cortos.
En los mercados energéticos, los traders marcan una línea clara: cuando la subida diaria supera el 5%, el movimiento se interpreta como síntoma de estreses profundos en el equilibrio oferta-demanda. La consecuencia es clara: los algoritmos y fondos sistemáticos se suman al rally, amplificando la volatilidad.
A comienzos de año, el escenario dominante era casi opuesto. Con el barril en torno a 73 dólares, se hablaba de “normalización” tras el shock de 2022, de moderación inflacionista y de margen para que los bancos centrales iniciaran recortes de tipos en 2025. Ese relato ha saltado por los aires en cuestión de días.

