SANTO DOMINGO.El reverendo padre Francisco Benito Alvarado Herrera denunció este viernes santo que República Dominicana promueve indirecta y directamente la corrupción en su historia, partido tras partido, gobierno tras gobierno-
El administrador parroquial de Nuestra Señora de la Fe, en el Distrito Nacional reflexionó sobre la primera palabra de Jesucristo en la tradicional proclamación del Sermón de las Siete Palabras, en la Catedral Primada de América en Santo Domingo.
La primera palabra, extraída del versículo 34 del capítulo 23 del evangelio según san Lucas, cita: “Entonces Jesús dijo: –Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. De esa misma forma, el sacerdote pidió perdón por “aquellos que salvan más su publicidad gubernamental que asumir la causa de los más necesitados de manera real”.
“Aguardas por aquellos que se reparten el botín entre colegas en las sombras de los acuerdos extraoficiales; los que salvan el puesto, pero no el servicio; los que salvan el partido, pero no la patria; los que salvan la institución, pero no al hombre herido en su dignidad; Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”, expresó el sacerdote.
Asimismo, pidió perdón por la propia Iglesia “si ocasionalmente ignora los más pequeños y excluidos de la sociedad resultando ser mejor amigo del funcionario y el escritorio que del enfermo, el anciano, el inmigrante, el encarcelado y el pecador penitente en las puertas”.
En un discurso de casi 14 minutos, el también vicario episcopal de Adolescencia y Juventud abordó el valor de la vida humana, atentado en el país por los feminicidios y la violencia.
“Como consecuencia de eso duele reconocer que el hombre como ser masculino no termina de entender que no es dueño de la vida y la libertad de las mujeres; penosamente sigue manchando sus manos con sangre y dejando dolor histórico en niños con una orfandad impuesta, hogares destruidos y familias marcadas por el odio y el deseo de venganza”, manifestó el prelado en su discurso.
Además, señaló que esta realidad se ve acompañada del acceso a las armas, las drogas y el alcohol.
Alvarado Herrera criticó que siga siendo un proceso fácil y lucrativo “gracias a la incapacidad y complicidad de quienes conforman los organismos de control”, que se extiende a, incluso, menores en edad escolar.
“Ya no hay distancia ni campo lejano donde nos libremos de encontrar hombres y mujeres sumergidos en estos vicios ni edad alguna ni capacidad económica para encontrarnos con jóvenes en edad escolar armados; armas que se mueven de mano en mano de arriba hacia abajo desde el que tiene la responsabilidad de controlarla hasta el que no tiene capacidad mental para usarla, amenazando y arrancándoles la vida a cualquier ciudadano inocente”, añadió el sacerdote.
Nuevas tecnologías
El presbítero también mostró preocupación por las juventudes, grupo al que ha dedicado años de su ministerio, ante la influencia que ejercen en ellas las plantaformas digitales.
Alvarado Herrera considera que muchos jóvenes están siendo arrastrados por las redes sociales, las plataformas digitales y los influencers, “falsos profetas que con sus palabras y actitudes dan signos del vacío que llevan en el corazón”.
Para el sacerdote resulta inquietante que estos referentes les edifiquen con “una falsa idea de la felicidad, un relativismo de la verdad, una concepción errónea de la libertad y un culto al cuerpo que mata en su totalidad el ser interior que llevan dentro”. Por ellos también pidió perdón.
De igual manera, ocupa su atención, el cuidado de los niños frente a las nuevas tecnologías.
“La inocencia que se pone en riesgo a cada segundo en las pantallas que sustituyen la atención de padres y madres distraídos en sus intereses particulares”, dijo, “así, el agente de formación de referencia del niño y la niña en etapa de aprendizaje está detrás de la pantalla y no en el seno de una familia que vela día a día por la vida integral de las personas”.
Como resultado, según el reverendo padre, los menores terminan siendo víctimas visibles y consumidores de podredumbres que se vuelven contenido y contenido que se vuelven moneda.
Asimismo, catalogó esos contenidos carentes de valor y edificación del hombre “que asume los retos y desafíos de la sociedad de hoy en el país que queremos y la iglesia que necesitamos, sino que llena las cuentas y el egocentrismo del sutil malvado que no le importa dañar para lograr sus objetivos”.
Corrupción perpetua
El padre Francisco Benito Alvarado finalizó pidiendo a Dios que no permita que la ignorancia cierta y la maldad planificada siga alejando a los hombres de la salvación que Jesucristo ha querido otorgarnos en la cruz.
“Que el Padre Dios acoja la plegaria que elevas por esta humanidad, que sangra por las guerras y se distancia de la paz por un medioambiente que exige respeto y cuidado, por un país que ha promovido indirectamente y directamente la corrupción en su historia, partido tras partido, gobierno tras gobierno, sostenido en una democracia quebrada en su esencia”, pidió en su oración.

