Hasta los medios más conservadores de Estados Unidos y Europa tienen como el Santo Grial del periodismo, además de la objetividad, confrontar el poder, no solo al poder político, también al poder económico.
Exigirle rendición de cuentas, investigan el comportamiento de los poderes públicos, igual que las actuaciones de los grupos corporativos, y si le encontraron una pifia tienen su portada asegurada.
Por estos lares las cosas son distintas, hay sectores que solo deben recibir elogios y piropos.
Quien defiende una causa que afecten esos intereses es un comunista, marxista, leninista, retrógrado, populista, inculto, ágrafo, estúpido, antiempresa….. Es decir, es alguien que se quedó en el otracismo.
Se es un periodista más agudo, inteligente, sagaz y actualizado, si defiende, o pertenece a un grupo corporativo.
Y no se dan cuenta que las críticas que se les hacen a grupos económicos, se enmarcan en la frase célebre del profesor, John Maynard Keynes: «Salvar al mercado de su propia voracidad».

