PARÍS (AP) — Desde que Rafael Nadal ganó sus 14 Abiertos de Francia ningún jugador había arribado como favorito por tan amplio margen a la arcilla de Roland Garros.
Jannik Sinner había ganado todo lo que se podía obtener en el tenis en los últimos tres meses: cinco títulos Masters 1000 seguidos —tres de ellos sobre arcilla— y 30 partidos consecutivos.
Y Carlos Alcaraz, su mayor rival, había quedado fuera por una lesión en la muñeca derecha. Con ello, parecía inevitable que Sinner levantaría el trofeo de la Coupe des Mousquetaires y completaría el Grand Slam en su carrera.
Por eso el desplome de Sinner en medio de la ola de calor de París fue tan sorprendente el jueves —sobre todo después de que estuvo a sólo un juego de concluir su partido de segunda ronda en sets corridos cuando lideraba 5-1 en el tercero.
El número uno del mundo tuvo problemas con mareos y sucumbió ante el argentino Juan Manuel Cerúndolo, 56º del ranking, por 3-6, 2-6, 7-5, 6-1, 6-1, después de desperdiciar dos oportunidades de sacar para partido.
“No me sentí muy bien en la cancha”, dijo Sinner. “Me costó, empecé a sentirme muy mareado, con muy poca energía… Al principio, estaba pegando muy limpio, muy bien, y luego simplemente como que choqué contra la pared.
“No tenía energía, realmente. Estaba muy, muy plano. Todo el cuerpo. No recuerdo la última vez que me sentí tan débil”, añadió Sinner.
Sinner relató que el jueves, cuando se despertó “no se sentía muy bien”.
Se dobló sobre la cancha de arcilla en varias ocasiones, aparentemente exhausto, y casi ni siquiera corría a buscar pelotas a medida que avanzaba el partido, recurriendo a dejadas y a la táctica de saque y volea para intentar acortar los puntos.
Intentó refrescarse con un ventilador de mano en los cambios de lado y se colocó bolsas de hielo alrededor del cuello.
La temperatura al inicio del partido era de 29 grados Celsius (84 Fahrenheit) y subió a 32 Celsius (90 Fahrenheit).

