Por José Cáceres
SANTO DOMINGO. La ciudadanía dominicana, en los sectores de las provincias y en el Distrito Nacional, en los últimos años, han encontrado en los aparatos celulares el gran aliado para defenderse y evidenciar algunos abusos policiales, donde las personas que son detenidas sufren atropellos y otros con menos suertes han perdido la vida y lo grande es que han quedado captados en videos.
Los últimos casos de sangre que fueron grabados por celulares fue el caso del joven que fue asesinado en La Vega, tras ser correteados por varios policías que, al ser avistados por estos, levanto las manos y fue reprendido a tiros perdiendo la vida.
En otros casos, grabados en sectores de Villa María, Los Minas y el más reciente el pasado viernes cuando en el sector de Herrera, según se ve en un video grabado por un ciudadano, un jovencito de 19 años que presenciaba una acción policial que estaba deteniendo a un joven, pidiéndole sus documentos, pero el escenario llegó al forcejeo físico, terminó con un policía dándole un tiro en el pecho al jovencito que intentó ayudar al detenido.
Otros eventos similares han sido captados por ciudadanos que, al ver, una detención policial, comienzan a accionar sus celulares para que todo quede filmado como evidencias de lo que allí ocurre.
Este fin de semana, un joven denunció en La Avenida las Américas que una patrulla lo detuvo para hacer un chequeo a su vehículo y lo primero que hizo uno de los policías fue arrebatarle la llave de su carro y lo invitó a un lugar apartado de la carretera para hacerle un chequeo, algo que le llamó la atención y ese hecho quedó grabado en video. En el mismo escenario de ve una agente femenina también grabando la escena, lo que indica que ella puede ser testigo de lo que allí ocurrió.
Gracias a esas cintas se han podido resolver muchos de esos casos, ante la indignación de la ciudadanía que ha protestado lo que califican como “abusos policiales” en muchos de esos eventos.
Nadie está llamando a la desobediencia civil y faltarles el respeto a las autoridades. Jamás. Si la Policía Nacional hiciera su trabajo respetando los derechos humanos y haciendo valer la Constitución sobre el derecho de los demás, muchos de esas muertes, se hubiesen evitado.
Si un ciudadano comete una falta y hay que fiscalizarlo, pues, amen. Bienvenido. Nada de desorden. Hay que reconocer que fruto de esa violencia policial, muchos ciudadanos se alteran y pierden la compostura ante las autoridades y ahí se complica todo.

