REDACCION SALUD (AGENCIAS9.-La gonorrea es una de las infecciones de transmisión sexual más frecuentes, especialmente entre los jóvenes. Aunque puede no presentar síntomas, el diagnóstico y tratamiento oportunos ayudan a prevenir complicaciones graves.
La gonorrea es una infección de transmisión sexual (ITS) causada por la bacteria Neisseria gonorrhoeae, que puede afectar los genitales, el recto, la garganta e incluso los ojos. La enfermedad se transmite principalmente a través de relaciones sexuales vaginales, anales u orales sin protección con una persona infectada.
Especialistas advierten que esta ITS es especialmente común en personas de entre 15 y 24 años y que, si no recibe tratamiento a tiempo, puede ocasionar problemas de salud permanentes tanto en hombres como en mujeres.
¿Cómo se transmite?
La principal vía de contagio es el contacto sexual sin el uso de preservativo. El riesgo aumenta cuando se tienen múltiples parejas sexuales o se mantienen relaciones con una persona infectada.
En mujeres embarazadas, la bacteria también puede transmitirse al bebé durante el parto, aumentando el riesgo de infecciones en los ojos, la sangre o las articulaciones del recién nacido, además de favorecer un parto prematuro.
Síntomas más frecuentes
Uno de los principales desafíos de la gonorrea es que muchas personas no presentan síntomas, lo que facilita su propagación sin saberlo.
En las mujeres, los signos pueden incluir:
- Flujo vaginal amarillento.
- Dolor al orinar o durante las relaciones sexuales.
- Sangrado entre períodos menstruales.
- Dolor abdominal o pélvico.
- Aumento en la frecuencia para orinar.
- Inflamación de la vulva y fiebre en algunos casos.
En los hombres, los síntomas más comunes son:
- Secreción con aspecto de pus por el pene.
- Ardor o dolor al orinar.
- Necesidad frecuente de orinar.
Cuando la infección afecta el recto o la garganta, puede causar dolor, picazón, secreciones o molestias al evacuar, aunque en muchos casos estas infecciones también pueden pasar desapercibidas.
Diagnóstico y tratamiento
La gonorrea puede diagnosticarse mediante pruebas de laboratorio realizadas con muestras de orina o secreciones de las zonas afectadas. Actualmente, las pruebas de ADN ofrecen resultados rápidos y altamente precisos, generalmente en un plazo de hasta 72 horas.
El tratamiento consiste en el uso de antibióticos, aunque algunas cepas de la bacteria han desarrollado resistencia a determinados medicamentos, por lo que el médico puede indicar una combinación de antibióticos según cada caso.
Los especialistas también recomiendan que las parejas sexuales de la persona diagnosticada se realicen pruebas y reciban tratamiento si es necesario, para evitar nuevas infecciones.
¿Cómo prevenirla?
Las principales medidas para reducir el riesgo de contagio incluyen:
- Utilizar preservativo en todas las relaciones sexuales.
- Realizarse pruebas periódicas si existe riesgo de exposición.
- Evitar mantener relaciones sexuales hasta completar el tratamiento en caso de infección.
- Informar a las parejas sexuales para que también reciban atención médica.
Posibles complicaciones
Si no se trata, la gonorrea puede provocar complicaciones importantes.
En las mujeres, puede causar enfermedad inflamatoria pélvica, infertilidad, embarazo ectópico y dolor pélvico crónico.
En los hombres, la infección puede afectar los conductos de los testículos y, en casos poco frecuentes, ocasionar infertilidad.
Además, cuando la bacteria se disemina a la sangre o las articulaciones, puede provocar infecciones graves que requieren atención médica inmediata.
Los expertos insisten en que el diagnóstico temprano, el tratamiento adecuado y el uso de medidas de protección durante las relaciones sexuales son fundamentales para controlar la propagación de esta infección.



