SUECIA (AFP NEWS).-El drástico endurecimiento de la política migratoria en Suecia preocupa en un sector de la salud cada vez más dependiente de los extranjeros, advierten sus profesionales a pocos días de las elecciones legislativas del domingo.
«Sin ellos no se habría podido realizar ninguna cirugía», apostilla.
Davood Javid, uno de los responsables, detalla que unos 15 de los 20 doctores que trabajan en la unidad de cardiología nacieron fuera de Suecia.
En todo el país, el 37% de los médicos especialistas nacieron en el exterior, según la Asociación Sueca de Autoridades Locales y Regiones (SKR), al igual que más de la mitad (53%) de los auxiliares de enfermería.
Tras una gran afluencia de solicitantes de asilo a Suecia en 2015, los sucesivos gobiernos de izquierda y derecha han endurecido las normas de asilo e inmigración.
Originario de Irán, Javid llegó por primera vez a Suecia en la década de 1980. Tanto él como sus colegas, dice, perciben este cambio.
«El tono se ha endurecido en Suecia y el debate se ha polarizado mucho», explicó Javid a la AFP.
Los médicos y las enfermeras especializadas suelen ganar lo suficiente para cumplir con los nuevos y más elevados requisitos de ingresos de Suecia para obtener permisos de trabajo.
Pero los auxiliares de enfermería, los cuidadores de personas mayores y los hijos adultos de los trabajadores de la salud por lo general no lo hacen.
Javid comenzó a expresarse públicamente después de que las dos hijas de su sobrino, de 21 y 24 años, fueran deportadas tras haber vivido en Suecia durante ocho y estudiado enfermería.



