NUEVA YORK.-Durante su discurso ante la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente de la República Dominicana, Luis Abinader, exigió a la comunidad internacional una respuesta inmediata y firme ante la profunda crisis de inseguridad en Haití, advirtiendo que la realidad del vecino país no admite esperas.
El mandatario recordó que las bandas criminales transnacionales continúan controlando territorios, traficando armas y personas, y reclutando niños, destacando que en una sola noche masacraron a unas 47 personas, incluidos cinco niños.
Asimismo, señaló que cerca de un millón y medio de haitianos han sido desplazados de sus hogares, de los cuales la mitad son menores de edad. Exigencias puntuales para la misión en HaitíAbinader advirtió que la asamblea no puede resignarse a que las masacres se conviertan en la normalidad para el pueblo haitiano y recalcó que lo aprobado por el Consejo de Seguridad necesita urgentemente los medios necesarios para cumplirse.
En ese sentido, detalló tres acciones imprescindibles: Completar el despliegue de la fuerza: Alertó que actualmente la fuerza internacional cuenta apenas con una quinta parte de los efectivos autorizados. Cumplir el embargo de armas: Hacer cumplir rigurosamente las restricciones y sancionar de manera drástica a quienes financian y protegen a las bandas. Fortalecer las instituciones locales: Consolidar la policía, las fuerzas armadas y el sistema de justicia haitiano para garantizar la seguridad con medios propios a futuro. Posición firme de la República Dominicana
El jefe de Estado recordó que el mandato de la fuerza internacional vence el próximo 30 de septiembre, por lo que hizo un llamado directo al Consejo de Seguridad y a la comunidad internacional para renovarla y aportar las tropas y recursos faltantes.
«Renovar sin completar sería prolongar una promesa sin cumplirla», sentenció, subrayando que la República Dominicana ha actuado con absoluta responsabilidad facilitando tránsito, logística y una oficina de apoyo de la ONU, operando bajo una diplomacia de soluciones y no de meras declaraciones.



