REDACCION INTERNACIONAL (AGENCIAS).-La aparición repentina de zonas circulares sin pelo en el cuero cabelludo, la barba o las cejas puede ser una señal de alopecia areata, una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunitario ataca por error los folículos pilosos, estructuras donde se forma el cabello.
La pérdida puede presentarse inicialmente en una o varias pequeñas áreas, aunque en algunos casos puede avanzar hacia una caída más extensa. De acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, la evolución varía de una persona a otra y pueden producirse episodios aislados o recaídas.
Los especialistas recomiendan prestar atención a una caída abrupta del cabello, debido a que una evaluación médica permite diferenciar la alopecia areata de otras causas de pérdida capilar. Aunque no existe una cura definitiva ni una forma comprobada de prevenirla, existen tratamientos dirigidos a estimular el crecimiento del pelo.
Principales señales de la alopecia areata
Uno de los primeros signos suele ser la aparición de áreas redondas u ovaladas sin cabello. Según el Instituto Nacional de Artritis y Enfermedades Musculoesqueléticas y de la Piel de Estados Unidos, estas placas aparecen con mayor frecuencia en el cuero cabelludo, pero también pueden afectar las cejas, pestañas, barba y otras partes del cuerpo.

La piel de las zonas afectadas normalmente mantiene un aspecto liso, sin cicatrices ni descamación. La Academia Estadounidense de Dermatología señala que una calva lisa y redondeada en la cabeza o la barba constituye una de las manifestaciones iniciales más frecuentes.
En los bordes de las áreas afectadas también pueden aparecer cabellos cortos y quebradizos, cuya base es más estrecha que la punta. Algunas personas experimentan además picazón, ardor u hormigueo antes de que se produzca la caída, aunque estos síntomas no están presentes en todos los pacientes.
Los cambios en las uñas también pueden estar relacionados con esta enfermedad. Entre el 10 % y el 20 % de las personas con alopecia areata presenta pequeñas hendiduras, estrías, aspereza o uñas quebradizas, según la Academia Estadounidense de Dermatología.
Puede extenderse a otras partes del cuerpo
La pérdida del cabello puede desarrollarse de distintas maneras. La forma más habitual es la alopecia en placas, mientras que la alopecia total ocurre cuando se pierde todo o casi todo el cabello del cuero cabelludo.
Existe además la denominada alopecia universal, caracterizada por la pérdida del pelo del cuero cabelludo, el rostro y otras partes del cuerpo. Sin embargo, esta presentación de la enfermedad es considerada poco común.
No es una enfermedad contagiosa
La alopecia areata no es contagiosa y no puede transmitirse mediante contacto directo ni por el aire, de acuerdo con Cleveland Clinic. La enfermedad se produce debido a una respuesta autoinmune, aunque todavía no se conoce por completo qué provoca que el organismo ataque los folículos pilosos.
Los expertos consideran que pueden intervenir factores genéticos y ambientales. Aunque puede comenzar a cualquier edad, suele diagnosticarse durante la adolescencia y entre personas que se encuentran en sus 20 o 30 años.

Los antecedentes familiares pueden aumentar la posibilidad de desarrollar la enfermedad, aunque no todas las personas diagnosticadas tienen familiares afectados. La alopecia areata también aparece con mayor frecuencia entre quienes padecen otras enfermedades autoinmunes, como psoriasis, alteraciones de la tiroides o vitíligo.
En algunos casos, la caída puede aparecer después de una enfermedad, embarazo o traumatismo, según MedlinePlus. Sin embargo, los especialistas advierten que en la mayoría de los pacientes no se identifica un desencadenante específico, por lo que no todos los episodios pueden atribuirse al estrés.
¿Puede volver a crecer el cabello?
La evolución de la alopecia areata es variable. Cuando las áreas afectadas son pequeñas, el cabello puede volver a crecer en un período aproximado de seis a 12 meses, aunque pueden producirse nuevas pérdidas posteriormente.
El cabello que vuelve a crecer puede aparecer inicialmente blanco o gris y posteriormente recuperar su color habitual. Sin embargo, el comportamiento de la enfermedad puede ser distinto en cada paciente.
Tratamientos dependen de cada caso
Actualmente, no existe un tratamiento que cure definitivamente la alopecia areata. Las opciones disponibles buscan controlar la caída y favorecer el crecimiento del cabello, tomando en cuenta la edad del paciente y la extensión de las áreas afectadas.

Para pérdidas limitadas, los corticosteroides se encuentran entre las alternativas empleadas. Estos medicamentos pueden aplicarse directamente sobre la piel, administrarse por vía oral o ser inyectados en las zonas afectadas, dependiendo de la valoración médica.
El minoxidil también puede utilizarse de manera tópica para estimular el crecimiento del cabello. Cleveland Clinic indica que los primeros resultados pueden observarse después de unas 12 semanas, aunque la respuesta varía entre pacientes.
Otras alternativas incluyen la fototerapia e inmunoterapia tópica, mientras que pelucas, extensiones y determinados peinados pueden ayudar a disimular temporalmente la pérdida del cabello.
Los especialistas aconsejan acudir a un dermatólogo o profesional de la salud ante la aparición repentina de una zona sin cabello, nuevas placas o irritaciones en la piel, con el objetivo de obtener un diagnóstico adecuado y determinar el tratamiento correspondiente.



