Por Fitzgerald Tejada Martínez

En los albores del siglo XXI, en América Latina y el Caribe, la participación de las mujeres en actividades políticas se constituye en un tema relevante, ya que están verdaderamente comprometidas con la formación de sociedades más equitativas y empoderadas, porque son capaces de dar cuenta en la escena pública, sobre sus actos en cuanto a su participación y representación social, respecto a la gobernanza democrática.

En la actualidad, el sistema de partidos políticos de la República Dominicana, cuenta con un sinnúmero de mujeres dotadas de un inmenso talento forjado bajo el fragor de los desafíos del activismo militante, cuya participación y experiencia, en procesos electorales, ha valido para permitir su ascenso hasta la cúspide del éxito. Sin embargo, las mujeres continúan enfrentándose a diversos obstáculos discriminatorios que limitan su promoción en igualdad de condiciones que los hombres.

En definitiva, el concepto de democracia participativa, sólo tendrá un significado verdadero cuando la acción política sea concebida, conjuntamente, por mujeres y hombres, conforme a criterios equitativos que manifiesten el interés general de la población. Es decir que, en cumplimiento de su compromiso con la igualdad de género, el liderazgo de los partidos políticos, tendrá que implementar importantes decisiones: primero, ayudando a encumbrar la función dirigencial de la mujer como ente parlamentario; y, segundo, suscitando su avance en estamentos estructurales, a fin de viabilizar su expansión deliberativa.

Así pues, una acción sin precedentes en nuestra historia política, promovida por el Partido Fuerza del Pueblo (FP) –bajo el liderazgo de Leonel Fernández–, sitúa esa agrupación, a la vanguardia de la democracia intrapartidista, en el sentido de que durante una reunión de la Dirección Central (celebrada el pasado 12 de septiembre), fue aprobada la escogencia de 20 mujeres que pertenecen a ese organismo, para pasar a ocupar una igual cantidad de posiciones en la Dirección Política, lo cual constituye un hito en materia de reconocimiento al papel desempeñado por ese importante segmento de la sociedad.

De hecho, cada vez es más común que mujeres aspiren a cargos de elección popular o de alta responsabilidad gerencial; por consiguiente, la disposición de aumentar el órgano de dirección ejecutiva, por parte de la Fuerza del Pueblo (FP), significa una medida inteligente que viene a intensificar la participación de la mujer pueblista, en relación con su estatus dentro de la dinámica de los procesos que acontecen en el país, otorgándole funciones estelares en cuanto a la adopción y formulación de planteamientos que reafirmen su compromiso con el fortalecimiento y la consolidación del sistema democrático nacional.

El Partido Fuerza del Pueblo (FP), posee un formidable ejército de mujeres excepcionales que transitaron con valentía y responsabilidad, el difícil camino de la separación desde el PLD, sin importar si durante ese recorrido, hallarían o no, un futuro promisorio por delante, ya que solamente estaban siendo movidas por una convicción de compromiso, lealtad y devoción, hacia la figura de su líder y guía: Leonel Fernández.

Por cuanto, mujeres con estirpe política, como, por ejemplo: Yuderka de la Rosa, Lizamavel Collado, Indira Pérez, Alexandra Peña, Teotiste Sánchez, Águeda Vargas, Keyla Reyna, Juana Sánchez, Rhaysa Martínez, Josefina Pimentel, Dinamarca Reinoso, Dulce Rojas, Johanny Guzmán, Ramonita García, Nélsida Marmolejos, Margarita Feliciano, Nerys Martínez, Julieta Tejada, Ruth Rodríguez, Rosa Fernández, Adalgisa Pujols y Gisela Romero, al igual que otras dirigentes de la Dirección Central, merecen el mejor de los éxitos en sus aspiraciones a ocupar un lugar preponderante en la Dirección Política, donde se toman las decisiones transcendentales sobre el accionar de la vida nacional.

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