Hanoi Vargas dice asesino de joven boricua exhibió comportamiento sadista que se recrea con dolor ajeno

Colegio de Psicólogos advierte mientras a nivel mundial disminuyen las muertes violentas en RD aumentan

Asegura actitud Bad Bunny es de megalómano con delirio de grandeza que incide en jóvenes que le siguen

 

Santo Domingo,- El presidente del Colegio Dominicano de Psicólogos advirtió que, mientras las estadísticas mundial reflejan una disminución de las muertes violentas, en la República Dominicana sucede todo lo contrario, vale decir, registra un considerable aumento.

Hanoi Vargas calificó como preocupante el marcado aumento de la violencia en el país porque no guarda relación con lo que sucede en el resto del mundo.

Vargas explicó que a nivel mundial la violencia ha decrecido en el orden de la mortalidad como resultado del fenómeno, lo que implica que entre crímenes violentos y guerras se comprueba que ha habido una disminución con muertes vinculadas con ese tipo de patrones de comportamiento donde está envuelta la violencia en su máxima expresión.

El profesional de la conducta humana explicó que desde el año 2002, de los 57 millones de habitantes que murieron en el mundo, 742 mil fueron por temas de violencias.

Agregó que 843 mil personas se suicidaron, entonces se crea el llamado de atención de que más fácil que decide una persona quitarse la vida a que se la quiten.

“En República Dominicana, casualmente, nosotros tenemos los dos problemas en su máxima expresión, tenemos el aumento del suicidio, y tenemos también el aumento de la violencia que cada día diezma la sociedad por su impacto negativo, entonces es un llamado de atención, qué pasa, mientras un fenómeno decrece a nivel mundial aquí se mantiene y va en aumento, y aparte de eso, se le suma los que deciden quitarse la vida por otro tipo de problema en el orden de la salud mental”, alertó el reconocido psicólogo.

Puso como ejemplo una estadística que recién acaba de recibir, la cual da cuenta que el 60 por ciento de las personas que mueren se vinculan más a tema de lo socio-comunitario , en el sentido de la interrelación de la sociedad.

“Entonces eso es muy preocupante porque ha sido alterado nuestro sistema de convivencia, a tal punto de que por un asunto de un parqueo o de rayarte el vehículo sin querer, un conflicto a nivel de pareja, las dificultades para aceptar terminar una relación sentimental, general situaciones de violencia”, lamentó.

Dijo que, “tolerancias que son propias en otro contexto social, aceptables sin mayores inconvenientes, aquí una persona bajo trauma de apego, es inaceptable que una pareja decida abandonarlo, y entonces es que vemos los fenómenos como los que estamos visualizando que un individuo decide quitarle la vida a su pareja a sus hijos, y luego suicidarse”.

“Porque no tolera, no tiene esa capacidad de desapego, tiene un trauma posiblemente vinculado con el apego, y básicamente no tolera la existencia sin esa persona que ha garantizado placeres, seguridad, valores psicológicos propios de la comunicación, o capacidad de reafirmase sobre esa otra persona, y no tolera su existencia sin esa persona”, señaló el licenciado Vargas.

Sobre los hombres agresores que llegan al extremo de matar a su pareja, a sus hijos y suicidarse, en el caso de los vástagos, en su razonamiento distorsionado, entienden que es mejor terminar con sus vidas antes de “dejarlos en el mundo pasando trabajos” sin su madre y su padre.

 

Hanoi Vargas dice asesino de joven boricua exhibió comportamiento sadista que se recrea con el dolor ajeno

 

Hanoi Vargas quien preside el Colegio de Psicólogos Dominicanos dijo que Luis Eduardo Terrero Gómez quien confesó haber matado su pareja, la boricua Agerilis Marrero García, quien estaba embarazada, exhibió un comportamiento sádico al llamar a la madre de la víctima y mostrarle por videollamada el cadáver acuchillado y ensangrentado de su hija.

“Ira reprimida en extremo, ahí tiene que haber por necesidad historia de abuso, esa ira reprimida que se puso de manifiesto en su más alto nivel en ese caso, pero usted lo analiza desde atrás y lo viene viendo como un individuo de comportamiento sadista, de un individuo que se recrea ante el hecho de infligir dolor en un momento determinado, quizás a la manera que sintió experimentarlo a la manera temprana”, diagnosticó Vargas al ser entrevistado en el programa D´AGENDA.

Explicó que ahora hay que condenarlo porque tiene que pagar una consecuencia, pero la realidad es que pudo haber sido otro el fin, “pudimos haber identificado que esa persona, que no fue repentino que se le montó el diablo, sino que tiene una historia”.

“Y si nosotros pudiéramos, sobre la base del comienzo de esa historia, interceptar y poder trabajar a esa persona, usted puede estar seguro que fenómenos como ese se disminuirían significativamente, porque si se hace en otras sociedades, porque eso es horrendo, eso pasa en ciertos países y verás en las páginas principales de los periódicos ese tema durante un mes”, aseguró el profesional de la conducta humana.

Lamentó que, “aquí pasa este caso y viene el otro, entonces, ahí nos vamos otra vez, la dinámica de la atención en el orden de la salud mental, porque es una persona enferma”.

Vargas lamentó que los dominicanos hallamos perdido la capacidad de asombro ante hechos de violencias tan horribles que se producen de manera frecuente en esta sociedad.

Dijo que no podemos resignarnos a eso, “hay que ser intolerante a que siga dándose este fenómeno sin que nosotros irnos en una dirección, alinearnos los proveedores de salud mental, desde la familia que sufre el fenómeno, y la sociedad en pleno, porque no podemos perder la sensibilidad ante esos hechos trágicos, y exigirles a las autoridades que cumplan con su responsabilidad en ese sentido”.

 

Alerta impacto en adolescente del comportamiento intolerante, megalómano y delirio de grandeza de Bad Bunny

 

El presidente del Colegio de Psicólogos Dominicanos advirtió sobre los malos ejemplos que representan para jóvenes y adolescentes, comportamientos como el exhibido recientemente por el exponente del género urbano Bad Bunny.

“Esos ídolos y, básicamente, en acción de malos ejemplos, el adolescente lo incorpora, a veces hasta lo felicita, lo asume como modelo, un modelo de intolerancia, de un rasgo megalomaníaco, de delirio de grandeza, de todo lo que el sistema actual le provee a esa persona, para lo que entienda o se auto perciba”, alertó Hanoi Vargas.

Dijo que, “dentro de ese marco plenipotenciario y su capacidad para hacer ese tipo de cosas, que incluso se lo celebren más que criticarlo, realmente es una deformación de la sociedad”.

“Y te voy a decir la verdad, lo puso de manifiesto la pandemia que nos llevó a la realidad que nosotros necesitábamos a los verdaderos héroes, que resultaron ser los médicos, los biólogos, e infectólogos, que por ellos pudimos tener una respuesta rápida a los efectos del coronavirus”, aclaró el psicólogo al ser preguntado en el programa D´AGENDA sobre la violenta reacción de Bad Bunny de quitarle el teléfono y botarlo a una jovencita que pretendió tomarse una foto con él por ser su admiradora.

Explicó que ese tipo de personas tienen una deformación y son portadores de mal mensaje, aunque aclaró que hay otros exponentes del arte que proporcionan alegría y felicidad a la sociedad.

“Pero lo cierto es que están enmarcado en el concepto de siento y luego existo, y no como el homosapien de pienso y luego existo, entonces, se ha desformado todo, nos están llevando al punto de que los aceptemos, nos sintamos cómodos, pero la realidad es que, como van evolucionado las deformaciones, nos están llevando a la idea de que tenemos que retomar y cuestionar el sistema”, argumentó el profesional de la conducta humana.

En tal virtud, llamó la atención sobre la necesidad de salvaguardar a los más vulnerables, porque hay gente que estamos definidas, y eso no nos va a cambiar, tenemos un punto crítico, y una responsabilidad con nuestros hijos de transferirles o comunicarles la distorsión de eso, aunque una sociedad como está es un caldo de cultivo para que eso vaya en crecimiento, y vamos a sufrir las consecuencias.