Melbourne, Australia.– El español Carlos Alcaraz describió como “muy, muy especial” la conquista del Abierto de Australia 2026, un triunfo histórico que le permitió completar el Grand Slam y convertirse en el jugador más joven en lograrlo, tras imponerse en la final al serbio Novak Djokovic.
“Por cómo venía entrenando, por cómo me estaba sintiendo y por todo lo que rodeó el torneo, conseguirlo fue algo muy bonito”, expresó Alcaraz en declaraciones a EFE, aún emocionado tras levantar la Norman Brookes Challenge Cup.
El murciano reconoció que el rival y el escenario elevaron el nivel de dificultad del partido decisivo. “Enfrentarte a Novak en una final de este calibre, ya sea un Grand Slam, unos Juegos Olímpicos o una gran final, siempre lo hace más complicado. Tiene un aura especial, parece que nunca está nervioso, y eso te puede hacer dudar”, explicó.
Sin embargo, superar ese desafío tuvo un significado especial para el actual número uno del mundo. “Cuando lo consigues, se siente increíble. Es como derribar una gran barrera”, afirmó.
La emoción de Nadal en la grada
La presencia de Rafael Nadal en el palco añadió un componente emocional único a la jornada. “Rafa es mi modelo, mi ídolo. Saber que estaba ahí viendo el partido significó muchísimo para mí y hizo el día todavía más especial”, confesó Alcaraz.
El campeón también recordó que el inicio del torneo estuvo marcado por sensaciones encontradas y dudas personales. “No fue por la gente ni por los comentarios externos, que incluso fueron positivos. Era una sensación interna, mía”, aclaró.
Al tratarse de su primer torneo y su primer partido de la temporada, el nivel de autoexigencia fue alto. “Me gusta hacer las cosas bien desde el principio y cuando no me vi al nivel que quería, me quedé con un mal sabor”, admitió.
En ese proceso, destacó el respaldo de su equipo y de su entrenador Samu López, quienes le transmitieron calma. “Me dijeron que tuviera paciencia, que el nivel iba a llegar”, relató.
Mirada al futuro
Tras el éxito en Melbourne, Alcaraz evita hacer planes a largo plazo, aunque tiene claros sus grandes objetivos. “Los torneos clave para mí son los Grand Slam, los Masters 1000, la Copa Davis y las Finales ATP. Son los que más ambición me generan y por los que trabajo cada día”, señaló.
El español también se refirió al desgaste físico acumulado, especialmente tras la exigente semifinal ante Alexander Zverev, en la que incluso sufrió calambres. “No fue fácil recuperarse, pero hicimos todo lo posible para llegar lo mejor posible a la final”, explicó.
Aun así, dejó claro que en una cita de esa magnitud el cansancio pasa a segundo plano. “En una final de Grand Slam da igual cómo te sientas físicamente. La ilusión y la motivación por hacer historia te empujan a seguir”, aseguró.
Un recuerdo para siempre
La victoria en Australia quedará inmortalizada no solo en los libros de historia, sino también en la piel del tenista. Alcaraz reveló que planea hacerse un nuevo tatuaje para recordar el logro. “Será un canguro y la fecha, algo discreto, probablemente en la pierna”, adelantó.
Un símbolo más de un día inolvidable para Carlos Alcaraz, ya instalado entre las grandes leyendas del tenis mundial.

