Luisín Mejía y el Creso se desligan de apoyar cualquier candidato a presidir el COD

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SANTO DOMINGO.-El lanzamiento ¿o un intento? de Garibaldi Bautista como candidato a presidir el Comité Olímpico Dominicano (COD) removió el movimiento deportivo de la alta dirigencia.

Ya no solo se trata de Antonio Acosta Corletto, el acutal presidente del COD,   sus rivales conocidos José Manuel Ramos y Luis Chanlatte. Ahora se conoce un posible cuarto, que es  el presidente de la Federación Dominicana de Softbol, Garibaldy Bautista.

Y surge a menos de tres meses de las elecciones, que serían para el 2 de diciembre próximo.

Intentos de localizar a Bautista y Ramos, anoche, fueron infructuosos, pero la propuesta creó el objetivo de los que alegadamente impulsan al ¿candidato?, pues en el estallido se fugó el que el expresidente del COD, Luisín Mejía y el programa Creando Sueños Olímpicos (Creso), respaldan  lo que fue negado de manera pública por ambas partes.

“CRESO es respetuosa de los procesos internos de @COLIMDO y de las decisiones de sus federados”, tuiteó Creso alrededor de las 3:45 p.m. “Nuestro interés es la unidad, transparencia y continuo fortalecimiento del movimiento olímpico para seguir trabajando de la mano del COD como hemos hecho durante los últimos 12 años”, se lee en la cuenta @CRESOrd.

Algo más tarde, 4:47 p.m., Mejía colgó en su cuenta su rechazo a apoyar a cualquier candidato. “Visto el Proceso Electoral del Comité Olímpico Dominicano, diciembre 2022, para elegir nuevo CE, ratificamos posición de NO involucrarnos a favor de ninguna Candidatura a puesto alguno en este Proceso Eleccionario. Es decisión irrevocable dada nuestra condición miembro IOC (Comité Olímpico Internacional)”.

Ninguno de los candidatos ha presentado alguna propuesta de lo que buscan lograr en la dirigencia olímpica, excepto Ramos y Chanlatte. La de Ramos fue formulada para las elecciones de 2018, que ganó Meía, quien luego abdicó en 2020. Proponer es algo inusual o de carpetas privadas por los dirigentes candidatos.

Lo que es claro es el apetito por dirigir la casa olímpica. “Se trata de dinero y poder”, comentó una fuente ligada al movimiento deportivo.