LA HABANA (NUEVO HERALD).-Una semana después de sufrir apagones nocturnos ininterrumpidos, los cubanos de Morón —una ciudad del centro de Cuba— salieron a las calles el viernes por la noche golpeando ollas y sartenes al grito de “¡Abajo el comunismo!”, mientras algunos de los manifestantes irrumpían en la sede local del Partido Comunista e intentaban incendiarla.
Según muestran videos difundidos en las redes sociales, al menos una persona habría recibido un disparo, aparentemente por parte de la policía cubana. Los videos muestran a residentes caminando —y, en ocasiones, corriendo— por las calles de Morón, en la provincia de Ciego de Ávila, gritando consignas antigubernamentales en medio de un apagón, entre la noche del viernes y la madrugada del sábado, iluminados por alguna lámpara portátil ocasional o por la luz de sus teléfonos.
Un video muestra a manifestantes congregados alrededor de una estación de policía, mientras los agentes permanecen apostados vigilando la entrada del edificio. Varios videos muestran a hombres arrojando un sofá y otros muebles desde el piso superior del edificio local del Partido Comunista. Posteriormente, la gente los quemó en una hoguera en plena calle.
Al menos dos videos muestran a personas intentando incendiar el edificio. En uno de los videos se escucha a una mujer gritar: “¡Quémenlo!”, seguido de un improperio. En un video de mayor duración, grabado desde un ángulo más cercano, se observa a los manifestantes arrojando muebles y documentos desde el edificio del Partido Comunista hacia la hoguera. Un manifestante se envolvió en una bandera cubana y, acto seguido, trepó a un poste cercano ondeándola.
Se escucha a una persona gritar: “¡Quémala!”, refiriéndose a la bandera, pero otra respondió rápidamente: “No, no la quemes, porque esa es nuestra; esa es nuestra libertad”. Luego, en un giro escalofriante, dos hombres prendieron fuego a unas hojas de palma y las arrojaron al interior del edificio, mientras las personas cercanas coreaban: “Libertad”.
Fue entonces cuando se escucha un único disparo en el video, seguido por la voz de alguien que dice: “Le dieron”. Se observa a una persona —no queda claro si es un hombre adulto o un joven— tendida en el pavimento; la gente se aglomeró rápidamente a su alrededor y, acto seguido, se lo llevaron cargando para buscar ayuda.
En algunos fotogramas del video se aprecia que la persona sangra de una pierna. “Le dispararon”, se oye decir a un hombre. “Y dicen que no le disparan a la gente”, añadió el hombre, en referencia a las autoridades cubanas.
Más tarde, el hombre comentó que los agentes de policía habían estado “escondidos” en las inmediaciones. El video no muestra el momento exacto en que la persona recibió el disparo, ni quién lo efectuó. De los videos no se desprende con claridad si la persona baleada es un adulto o un menor de edad. Un segundo video muestra a la persona que recibió el disparo, con un torniquete improvisado en la pierna derecha, siendo trasladada en una motocicleta.
El sábado por la mañana, el periódico estatal local, Invasor, informó que las autoridades estaban investigando los actos de “vandalismo”. “A la medianoche del sábado, un grupo de personas —en su mayoría residentes del barrio El Vaquerito— marchó por las calles de Morón, en la zona norte de la provincia de Ciego de Ávila, protestando principalmente por la situación eléctrica y el acceso a los alimentos”, señaló el periódico en una publicación en Facebook.
“Lo que comenzó de manera pacífica —y tras un intercambio con las autoridades locales— derivó en actos de vandalismo contra la sede del Comité Municipal del Partido. Un grupo más reducido de personas arrojó piedras a la entrada del edificio e inició un incendio en la calle, quemando mobiliario proveniente del área de recepción”, añadió el artículo.
“Informes preliminares, basados en publicaciones en las redes sociales, indicaban que otros establecimientos también sufrieron daños, entre ellos una farmacia y una tienda de la cadena Tiendas Caribe”.
El medio de comunicación oficial informó que cinco personas se encontraban bajo custodia. No hizo mención alguna a la persona que recibió el disparo, pero añadió que un individuo —“que había sufrido una caída mientras se encontraba en estado de embriaguez”— estaba recibiendo atención médica en el Hospital General Roberto Rodríguez.
Los sucesos de Morón cierran una semana en la que los cubanos —en todo el país y, especialmente, en La Habana— han estado realizando “cacerolazos” (como se conoce en toda América Latina al acto de golpear ollas y sartenes), manifestándose en contra del gobierno y de sus condiciones de vida.
Precisamente el viernes por la mañana, el líder de Cuba, Miguel Díaz-Canel, había hecho un llamado a la población para que mostrara mayor comprensión y no culpara al gobierno de los apagones, los cuales —según afirmó— eran consecuencia del bloqueo impuesto por el presidente Donald Trump al suministro de petróleo a la isla.
Los apagones han sido un problema desde hace mucho tiempo en Cuba, país que cuenta con una infraestructura energética en ruinas y que, anteriormente, revendía petróleo venezolano subsidiado a cambio de efectivo, hasta que Trump interrumpió los suministros de petróleo provenientes de Venezuela y México para presionar al gobierno a negociar cambios en su sistema económico y político.
El viernes, Díaz-Canel admitió finalmente, en una comparecencia televisada a nivel nacional —tras haberlo negado inicialmente—, que ambos gobiernos mantienen conversaciones. Sin embargo, no habló de cambios significativos ni mencionó plan alguno para mejorar la situación actual.
Bajo su gobierno, la economía cubana ha tocado fondo, y ya se desataba una crisis humanitaria cuando el corte en el suministro de petróleo dejó al país sin combustible. En el pasado, el gobierno cubano ha reprimido a los manifestantes y cientos de personas permanecen encarceladas por manifestaciones como la que tuvo lugar en Morón.
Las leyes cubanas castigan severamente cualquier crítica o protesta contra el gobierno. En medio de las conversaciones con Estados Unidos, el gobierno cubano anunció que, como gesto hacia el Vaticano, liberaría a 51 prisioneros; se cree que varios de ellos son manifestantes que participaron en las protestas que se extendieron por toda la isla el 11 de julio de 2021.

