Santo Domingo.– Ante el aumento de enfermedades respiratorias en el país, el neumólogo Eusebio Garrido advirtió que la influenza sigue siendo el virus respiratorio más peligroso y reiteró el llamado a la población a vacunarse oportunamente y a no dejarse llevar por mitos infundados sobre las vacunas.
Garrido explicó que la vacuna contra la influenza no produce gripe, y que cuando una persona se enferma tras vacunarse suele deberse a que ya tenía el virus incubado o se trata de otro virus respiratorio distinto. Recordó que la influenza ha causado millones de muertes a nivel mundial, especialmente por sus complicaciones como la neumonía, y que es una enfermedad prevenible mediante la vacunación.
El especialista calificó de «incomprensible» el movimiento antivacunas, señalando que no existe evidencia científica que relacione las vacunas con el autismo u otras condiciones graves. Por el contrario, citó brotes recientes de sarampión en Europa y Estados Unidos, con muertes incluidas, como consecuencia directa de la baja cobertura de vacunación.
En cuanto a la prevención de virus respiratorios, el neumólogo lamentó que se hayan olvidado las lecciones aprendidas durante la pandemia de COVID-19, como el lavado frecuente de manos, el uso de mascarillas en espacios cerrados y el cubrirse al toser o estornudar. Aseguró que la mascarilla sigue siendo una aliada clave, sobre todo en hospitales y lugares concurridos durante brotes epidémicos.
Otro punto central de su intervención fue la crítica a la automedicación, práctica que calificó como peligrosa e innecesaria. Explicó que, salvo la influenza —que sí tiene un antiviral específico—, la mayoría de los virus respiratorios son catarros comunes que evolucionan de forma benigna y solo requieren reposo, hidratación y analgésicos. «He visto recetas con cinco medicamentos para un catarro común, eso encarece la medicina sin ningún beneficio», afirmó.
El neumólogo concluyó reiterando su llamado a vacunarse, no automedicarse y acudir al médico cuando los síntomas no evolucionen de forma normal, subrayando que la prevención y la educación siguen siendo las herramientas más efectivas para proteger la salud colectiva.

