HOUSTON (AP).-En la primera entrada, cuando el toletero Yordan Álvarez se paró en la caja de bateo, hubo otros tres seguidores especiales de los Astros de Houston que lo ovacionaron.

Recién llegados de Cuba estaban en el parque su padres Agustín Eduardo Álvarez Salazar, su madre Mailyn Cadogan Reyes y su hermano Yonder Álvarez Cadogan.

Fue posible ver lágrimas en los ojos de la madre. Y resultó evidente que todos estaban orgullosos por mirar al bateador de Houston por primera vez en un juego profesional.

“Éste es uno de los mejores momentos en toda mi vida”, dijo su padre a The Associated Press. “Y yo podría decirlo con muchas palabras, pero la verdad es que no hay palabras que expresen lo que estoy sintiendo ahora”.

Su hijo respondió rápido al apoyo. Pegó un sencillo en los albores del encuentro ante los Mellizos de Minnesota.

Hubo muchos obstáculos que los familiares debieron superar para estar en el Minute Maid Park y ver a Álvarez por vez primera, en su cuarta campaña dentro de las Grandes Ligas.

“Fue un proceso muy extenso para llegar acá”, relató Salazar. “Tuvimos que atravesar muchas dificultades para estar aquí hoy”.

Pese a esos problemas, la familia nunca perdió la esperanza de que podría ver a Álvarez en las mayores. Los padres llegaron el viernes.

“Nunca se nos atravesó por la mente que no fuésemos capaces de llegar acá”, dijo el padre. “Sabemos que, para que las cosas ocurran hay que enfrentar dificultades, y es por eso que estamos aquí hoy”.