Por Charlie Núñez
La Junta Central Electoral ha depositado ante la Cámara de Diputados su propuesta con los requisitos para las candidaturas independientes, dando así cumplimiento a la innecesaria sentencia del Tribunal Constitucional, ya que estas candidaturas están contempladas en la Constitución de la República desde 1926.
Solo que en casi un siglo de vida republicana no hubo necesidad o quien se decidiera a un reclamo de ese derecho y los partidos políticos no sintieron el peso de una amenaza real como sucede actualmente, en cuyo último proceso del 2024 la abstención electoral fue de un 45.69%.
Se sabe que los partidos reconocidos ven con ojerizas y cierto dejo de preocupación estas candidaturas independientes, como tienen una voz más alta que estas, que oficialmente ni jurídicamente existen, nadie puede dejar de imaginar que no hayan influido en ciertos requisitos de los que se están proponiendo para los candidatos independientes.
Estamos de acuerdo con los mismos, lo único es que para que haya un trato justo e igualitario y para no vulnerar derechos, se debe aprovechar para corregir las irregularidades en las que se incurre en los partidos.
Para las candidaturas presidenciales independientes se está exigiendo un 2% de firmas en toda la geografía nacional y suponemos que también del exterior, pero ¿qué vamos hacer con los partidos que proceso tras proceso nunca alcanzan el 2% de votación?.
¿Qué vamos hacer con la duplicidad de militancia de miles y miles de ciudadanos en los diferentes padrones, ya que si están inscritos aunque sea de manera irregular no podrán inscribirse para apoyar un candidato independiente?.
¿Qué vamos hacer con “los dueños de partidos” que los tienen en oferta como mercancía barata, aunque los vendan caros?, ¿y qué vamos hacer con los compradores de estos?.
Los candidatos independientes tendrán que cumplir los mismos requisitos que los partidos; sin embargo, no tendrán acceso a los recursos económicos de la junta, no tendrán derecho a las diputaciones nacionales, ni del Parlacen, no podrán realizar alianzas ni recibir apoyo de partidos existentes, y para colmo, todo el esfuerzo que se haga es para una sola participación, quienes se inventaron esos requisitos no creo pretendan llegar al cielo y verle la cara a Dios.
Con la limitación de las candidaturas plurinominales, se está anulando toda posibilidad de que ciudadanos con intereses comunes sumen sus esfuerzos en aras de lograr un objetivo.
Con estos requisitos se pretende vulnerar los derechos de casi el cincuenta por ciento de la población que ha dejado de creer en los partidos.
Expresaba al principio que estoy de acuerdo con esos requisitos, pero en la medida en que se mida a partidos y a independientes con la misma vara.
Eso no parece haber sido tocado por abogados, más bien por maestros constructores.