El presidente de la Sociedad Dominicana de Geriatría, doctor Jhonatan Abreu, recomendó que los pacientes de la tercera edad deben ser evaluados en la parte clínica, así como también en lo funcional y mental.
“El geriatra maneja la parte clínica, la parte funcional, porque la salud de un adulto mayor se mide en base a función; también se evalúa la parte mental de todas esas enfermedades neurodegenerativas que son comunes en la vejez”, indicó Abreu al ser entrevistado en D´AGENDA.
Abreu citó entre las enfermedades neurodegenerativas el alzhéimer, Parkinson, la demencia vascular, depresión, la ansiedad, que son más frecuentes en el adulto mayor que en el adulto joven.
“También se estudia el componente social del adulto mayor porque nosotros tenemos que saber dentro de la evaluación si ese paciente vive solo o no, si es dependiente económicamente de otra persona, si está pensionado, si es viudo; todo eso es parte de la evaluación de la consulta que hace un geriatra”, detalló el facultativo.
Insistió en que el geriatra no solo examina la parte clínica del envejeciente, sino que ausculta la parte funcional, la situación mental y la parte social. Un componente para destacar es que cuando se hace una evaluación clínica, se evalúa la parte nutricional, que es de capital importancia en el adulto mayor.
Recordó que en un adulto mayor no se quema la misma caloría que en el adulto joven, ya que este último tiene muchos movimientos en el día a día y hace ejercicios, contrario al sedentarismo que exhibe la persona envejeciente.
La persona de la tercera edad debe ingerir porciones más pequeñas de alimentos, pero debe alimentarse con más frecuencia. Es decir, en vez de comer tres veces al día, que sea cinco veces; es decir, además del desayuno, almuerzo y cena, debe merendar entre el desayuno y el almuerzo y antes de cenar.

