Teherán (EFE).- La delegación iraní abandonó este martes Nueva York sin resultados concretos en los esfuerzos diplomáticos para poner fin a la guerra con Estados Unidos y con la amenaza de una escalada total aún palpable, entre las advertencias estadounidenses de «aniquilación» y la declaración de Irán de estar preparado incluso para una «guerra apocalíptica».
Horas antes de partir esta mañana de Nueva York hacia Teherán, el ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, se reunió con los mediadores cataríes, pese al rechazo del presidente estadounidense, Donald Trump, a la propuesta iraní de siete días de cese de las hostilidades y reapertura del estrecho de Ormuz.
Tras el encuentro, Araqchí afirmó que Catar preparaba nuevas ideas para trasladarlas a Washington y que se había hablado de las condiciones iraníes para reabrir Ormuz, como el fin de las hostilidades en todo Oriente Medio, la liberación de activos congelados iraníes, el levantamiento de las sanciones petroleras y del bloqueo naval estadounidense.
El ministro iraní dijo, además, que Teherán seguía esperando una respuesta formal de Washington a través de los mediadores.
Unas condiciones que Trump ha considerado «inaceptables», mientras mantiene la presión económica sobre Teherán con la operación ‘Paria Económico’, lanzada a finales de agosto, y el cerco naval sobre Irán.
Para el analista iraní Ali Bigdeli, el rechazo de Trump refleja también que la República Islámica «ha perdido parte de su capacidad como instrumento de presión» con el cierre de Ormuz, ya que el presidente estadounidense asegura tener el control del estratégico paso.
«Irán no aprovechó a tiempo ese instrumento de presión y Washington ya no estaría dispuesto a conceder ventajas a cambio de la reapertura», argumentó Bigdeli en recientes declaraciones al diario Jamaran.
El rechazo estadounidense abre, además, dos cálculos diferentes sobre el factor tiempo.
Para Danny Citrinowicz, investigador del programa iraní del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Israel (INSS), Washington puede considerar que mantener la presión hasta las elecciones de medio mandato de noviembre juega a su favor, mientras Teherán puede llegar precisamente a la conclusión contraria.
«Washington puede creer que el tiempo está de su lado: mantener la presión hasta noviembre, evitar otra gran escalada militar antes de las elecciones de medio mandato y reevaluar después», escribió Citrinowicz en X.



