CONCORD, Carolina del Norte, EE.UU. (AP) — El piloto de la NASCAR Connor Zilisch estaba en la cama, desplazándose por las redes sociales mediante su teléfono. Su tristeza crecía con cada publicación que leía sobre Kyle Busch.
Por primera vez en su vida, a Zilisch le costó motivarse para ir al autódromo.
No es el único que lidia con la repentina y trágica muerte de la superestrella de esta serie de automovilismo, de 41 años.
Los 39 pilotos de la Cup Series regresan a la pista este domingo por la noche para la carrera Coca-Cola 600, apenas tres días después de la muerte de Busch, quien acumuló más victorias (234) que cualquier otro en las tres series nacionales de NASCAR.
Según un comunicado difundido el sábado por su familia, una neumonía grave evolucionó a sepsis y derivó en complicaciones rápidas y abrumadoras que llevaron a la muerte de Busch.
“Simplemente no se siente como un fin de semana de carrera real”, comentó Zilisch. “Como que todo el ambiente en el garaje es inquietante. Está lúgubre. Es que… va a ser duro el domingo, sin duda. Va a haber mucha emoción. Va a ser triste”.
La lluvia obligó a cancelar la clasificación del sábado, y el cielo gris y encapotado sirvió como telón de fondo apropiado para el ánimo sombrío que envolvía al Charlotte Motor Speedway y su pista de 1 1/2 millas.

