ESTADOS UNIDOS (NBAMANIACS.COM).-Los San Antonio Spurs acarician ya las semifinales de conferencia. No sin sufrimiento, sin pelea y sin épica, el cuadro de Mitch Johnson se ha llevado por 93-114 el cuarto partido de su eliminatoria ante los Blazers, resultado que da muestra de la superioridad exhibida a ratos pero no de las enormes complicaciones a las que tuvo que sobreponerse para imponerla. Porque, para poder marcharse con la victoria del Moda Center, tuvieron que dar la vuelta a una desventaja de 19 puntos.
Y sin embargo, lo cierto es que los texanos ya eran ganadores una hora antes de empezar el partido. Porque fue entonces cuando se anunció que, tras perderse el Game 3, Victor Wembanyama estaba listo para volver a la acción. Fue entonces cuando dieron el primer golpe.
Un cuento de dos mitades
Lo cual, no obstante, estuvo lejos de significar que golpearan dos veces. Lo que podría haber sido un mazazo anímico para los Blazers pareció más bien un motivo más para dar el 100% desde el inicio, y eso fue lo que hicieron los de Oregón en una primera mitad en la que firmaron quizás sus mejores minutos de la serie. Si alguien creía que la aparición de Wemby a última hora les iba a hacer sacar la bandera blanca, no tardó en demostrarse que no iba a ser así.
Es más, fue, por el contrario el francés quien pareció arrancar el choque con el freno de mano puesto y sin el punto de agresividad que un partido con tanto en juego requería. La defensa de Portland fue increíblemente física con él desde el minuto uno, y quizás por venir de un pequeño parón, quizás por miedo a una nueva caída, quizás por pura incapacidad, le fue imposible imponerse durante los primeros 24 minutos.
Y no le faltaron ganas de intentarlo, pero sí de intentarlo en la pintura. En este periodo hubo demasiados tiros de media y larga distancia y muy pocas finalizaciones cerca de canasta. Ni siquiera cuando se quedaba en un missmatch con Jrue Holiday, absolutamente colosal, era capaz de generar ventaja. Y, lo que resultó más preocupante, sus compañeros tampoco conseguían aprovechar su presencia para construirse sus propias ventajas.
Así, los visitantes sufrieron su mayor atasco de la eliminatoria, tesitura que los Blazers aprovecharon para jugar casi siempre a la carrera y dominar el choque desde su capacidad para anotar en transición. Con una defensa de matrícula, Avdija pudiendo correr y atacar el aro más que nunca, y los triples entrando, lograron colocar el 58-39 poco antes del descanso y dejar claro que no iban a dejar que ver a Wembanyama delante los achantara.
Aunque de eso ya se encargaría el francés en la segunda parte.
Por fin, Fox
Porque la segunda parte fue radicalmente distinta. Desde la primera posesión podía notarse que la cosa había cambiado, y los locales nunca encontraron la forma de frenar la inercia de un choque que se les escapaba cada vez más de las manos. Splitter tuvo que pedir un tiempo muerto a los dos minutos y medio tras ver como un parcial de 0-8 devolvía la diferencia a un solo dígito, tras regresar de él el parcial se amplió a 0-14, y pocos minutos después San Antonio ya iba por delante. Y la cosa solo estaba empezando.
El vuelco fue drástico en todos los sentidos, pero todo empezó, por supuesto, en Wembanyama. En su absoluto domino defensivo que hizo prácticamente imposible para Portland anotar en su presencia y en la forma en que su disposición ofensiva cambió. El francés llevó todo su juego a la pintura para obligar a los Blazers a cerrarse, jugó más sin balón para desplegar su amenaza en alley oop, dio un paso a un lado tras su quizás excesivo afán de protagonismo de la primera parte…
Y ello llevó a dos cosas. La primera, a un tramo de partido mucho más eficiente en el que no erró un solo lanzamiento. La segunda, a que los exteriores contaran con más espacio y mejores situaciones. Algo que aprovecharon todos, pero sobre todo De’Aaron Fox.
Si había alguien a quien se podían poner peros en esta postemporada de San Antonio era al base. Especialmente tras la caída de Wembanyama en el segundo encuentro, se esperaba un paso adelante por su parte que no llegó, y de hecho en el Game 3 tuvieron que ser Castle y Harper quienes tiraran del carro. Pero hoy llegó su día. En una segunda mitad en la que anotó más que en cualquiera de los otros tres partidos al completo, Fox fue por fin la segunda espada que se esperaba que fuese.
Con 18 de sus 28 puntos tras el descanso, el ex de los Kings ayudó a Wemby a dar un vuelco al choque mientras Castle servía alley oops al francés, Vassell ejercía de verso libre y los Blazers se desesperaban. Al fin y al cabo, pocos minutos después de soñar con el 2-2 estaban siendo borrados del mapa en una segunda parte que terminó con un parcial de 35-77 y que evidenció que, al 100%, la diferencia entre estos Spurs y ellos puede llegar a ser sideral.
Un 100% que, con Victor de vuelta, les es mucho más fácil alcanzar.

