Por:José Francisco Peña Guaba
En República Dominicana, como en una gran parte del mundo, las altas dirigencias partidarias entraron en un proceso de mutación que las ha llevado a privilegiar lo monetario sobre los principios. Ello así porque, por la puerta donde entra el dinero, por la ventana sale la dignidad, los valores y la lealtad”, y eso hace pasar a muchos de los políticos a negociantes.
Todavía me retumba en el oído las palabras que a modo de lamentación le escuché a mi padre decir de altos dirigentes del PRD que habían cambiado su forma de pensar: “Solo cuando sus intereses dejaron de ser políticos y se convirtieron en económicos”, porque eso fue precisamente lo que le pasó al partido de la Esperanza Nacional, cuando llegaron al Gobierno ambos grupos que eran antagónicos, los Expresidentes, Antonio Guzmán y los de Salvador Jorge Blanco, porque cada sector solo pensó en su bienestar económico y no en la preservación del instrumento (el PRD) y la causa popular a la que le servía.
Es que la vergüenza se ha perdido por completo y es común ver cómo connotados dirigentes cambian de partidos, de líder, sin el menor rubor o reparo, porque el pragmatismo político de hoy lo justifica todo. Es precisamente por eso que los ciudadanos se han ido alejando de la política y de los políticos; simple y llanamente por eso dejaron de respetarlos, de admirarlos, y esa frustración o decepción se ha hecho presa en un pueblo que ha visto cómo una parte de los dirigentes políticos cambian de color según la estación.
Solo así se explica cómo el reformismo le entregó al PLD su espacio político para las elecciones del año 1996, porque esa nunca fue una decisión política, sino más bien de protección económica del anillo palaciego balaguerista, que prefirió mil veces entregar el partido y su militancia a poner en peligro sus acaudalados patrimonios, y eso ha hundido y ninguneado hasta el día de hoy a esa otrora hegemónica organización política que dirigió los destinos nacionales por 22 años.
El admirado Partido de la Liberación Dominicana va caminando inexorablemente hacia el mismo destino del antiguo reformismo porque su cúpula ha dejado de pensar políticamente y una gran parte de su alta dirigencia actúa solo por el interés económico particular, porque al parecer su partido y militancia les importan poco. Sobre todo eso pasa cuando los dirigentes no piensan y mucho menos actúan en defensa del interés partidario y anteponen sus intereses personales o patrimoniales a los de su organización política, porque solo así se entiende cómo alguno de sus líderes prefiere hacer causa común con sus verdugos del oficialismo antes de crear un puente de plata con la Fuerza del Pueblo en pro de la construcción de una verdadera unidad opositora.
No podemos dejar de reconocer que el Lawfare ha jugado sus cartas y con ello han doblado a no pocos que se han visto por política perseguidos por el gobierno de turno, con el interés primero de desacreditarlos para sacar ganancia electoral de esto y después obligarlos a pactar con sus detractores por miedo a perder su patrimonio familiar, en una obligada genuflexión al poder, como lo hemos visto en una gran parte de las operaciones anticorrupción llevadas a cabo por el ministerio público que han coincidido extrañamente con el interés electoral de quienes hoy nos gobiernan.
En los corrillos del mundillo político nacional se habla de connotados dirigentes peledeístas de una forma que sorprendería al mayor de los incrédulos, porque el único interés que los mueve es el económico: “sus cuartos ante todo”. Eso pasa cuando la vergüenza está en subasta y se le sonríe a quien los degüella moralmente, como hemos visto hacer a los altos funcionarios del PRM a dirigentes del PLD y estos, en una falta de gallardía espantosa, se reúnen con sus sepultureros a coincidir en acciones contra sus antiguos compañeros y amigos de larga data con los que compartieron espacios de participación en la tolda morada, por lo cual es inverosímil ver a dirigentes peledeístas que fueron hechos presos en este Gobierno y que después se reúnen de manera amistosa con sus carceleros. ¡Cuánta falta de dignidad!
No existe una sola razón que justifique de modo alguno que a esta hora no se haya constituido una mesa opositora con el fin de plantarle cara al popismo gobernante, que reconocidos dirigentes del PLD se reúnan de manera asidua con los oficialistas para hablar de una hipotética alianza electoral entre ambas fuerzas, algo casi imposible de entender por las propias bases moradas que prefieren cómo ha de ser “un pacto u acuerdo con sus excompañeros de la Fuerza del Pueblo”.
Lo más sorprendente es el accionar del expresidente Danilo Medina, que se niega a muerte a un pacto con quien lo llevó al poder en el año 2012, Leonel Fernández, y todo indica que en un acto de “indignidad sin parangón” prefiere que se queden en el poder quienes lo han apostrofado y han buscado desacreditarle tanto a él como a su familia. Es ahí donde hasta los más entendidos en la materia se quedan boquiabiertos por la parsimonia con que se permite esa desfavorable acción, ante algo tan natural como lo sería un reencuentro entre el anterior liderazgo morado, para sacar del poder a este plutocrático gobierno.
Es vergonzoso que supuestos líderes, inclusive legitimados por el voto popular, su único interés sea sacar provecho económico del esfuerzo de miles de militantes que creen que estamos en una lucha política en la defensa de los intereses de la mayoría del pueblo y en verdad estamos ante la presencia ignominiosa de pseudodirigentes a los cuales lo único que les preocupa es su fortuna personal, que la hicieron o la agrandaron por su paso por el poder.
Los que crean que las bases opositoras son tontas y que el pueblo no sabe de sus acciones que en hurtadillas realizan para vender el proyecto opositor al popismo gobernante, que estén conscientes de que lo vamos a denunciar, y le explicaremos al país su malsano interés de entregar el esfuerzo de las bases opositoras como festín al oficialismo corporativo que nos desgobierna.
La mayoría del pueblo no perdonará en esta ocasión, principalmente Abel Martínez y Gonzalo Castillo, si le sirven de soporte interno al interés del oficialismo en mantenerse en el poder más allá de agosto del 2028. En ellos puede que recaiga la gran responsabilidad junto a Danilo Medina por obstruir la necesaria unidad de la oposición para poder ganarle al Gobierno en todos los niveles de elección como debiera ser, si con sentido común y lealtad actuaran como el pueblo opositor aspira.
La política mercantilista de los que asaltan el poder para hacerse de grandes patrimonios choca de frente con la realidad de un pueblo que cada día ve cómo sus posibilidades de subsistir son mucho más difíciles. Las últimas gestiones solo han hecho “a los ricos más ricos y a los pobres más pobres”; solo llamo a la sensatez a las bases opositoras para que no se dejen utilizar por aquellos pseudolíderes que la quieren usar con el objetivo de engrosar aún más sus acaudaladas arcas.
Los que creen que venderán el trabajo de la oposición al oficialismo con componendas de aposento, que entiendan algo claro: “que saldrán a la luz todas las negociaciones económicas que a espalda de la militancia se realicen”. Estamos hastiados de ser tontos útiles de los que le sirven a los que se fueron forrados de dinero en su paso por el Gobierno o a aquellos que solo le sirven de comodín a los corporativos intereses de la oligarquía.
Es por esa razón justamente que existe ese alto nivel de desafección política en la ciudadanía, porque un puñado de políticos oportunistas y corruptos solo quieren hacer negocios a su particular interés, desconociendo las peripecias por las que cada día pasa el pueblo.
Al parecer, en el PLD, se está gestando un equipo que quiere venderle su apoyo al GOBIERNO, y eso el liderazgo opositor debe enfrentarlo ¡cueste lo que cueste!



