Santo Domingo. – El presidente de la Asociación de Comerciantes Empresarios (Asocem), Apolinar Leyva, atribuyó las alzas de precios de las habichuelas y la cebolla a lo que considera una concentración de los permisos de importación en manos de un reducido grupo de empresas.
Situación que, según advirtió, reduce la competencia y amenaza con encarecer otros productos esenciales para las familias dominicanas.
«Las habichuelas han subido de precio, la cebolla. Es por el monopolio que está habiendo”, afirmó Leyva y denunció que los pequeños comerciantes están siendo desplazados de los mecanismos de distribución de alimentos.
El dirigente comercial sostuvo que la situación no se limita al arroz, producto sobre el que centró buena parte de sus cuestionamientos, sino que también afecta a otros artículos de consumo básico.
A su juicio, cuando los permisos de importación se concentran en pocas empresas, disminuyen las posibilidades de competencia y aumenta el riesgo de que los precios queden sujetos a las decisiones de esos importadores.
Leyva aseguró que el número de comerciantes autorizados para importar arroz se ha reducido de manera considerable. Indicó que el listado de 2025 incluía alrededor de 151 beneficiarios, mientras que el actual no llega a 70, según los datos que presentó durante la entrevista.
«Hoy se le están dando a dos o tres importadores”, afirmó, al expresar su preocupación por el desplazamiento de comerciantes minoristas y pequeñas factorías que, según explicó, anteriormente tenían acceso a esos permisos.
El presidente de Asocem advirtió que la concentración podría tener consecuencias sobre el precio del arroz, uno de los alimentos de mayor consumo en el país. Incluso estimó que la libra podría superar los RD$80 si se mantiene la situación que denuncia.
«Cuando no hay un equilibrio y no hay equidad, ellos tan solo pueden poner los precios a como les plazca”, sostuvo.
Sus declaraciones se producen en medio del debate sobre las reglas que rigen las importaciones de arroz. La derogación del Decreto 693-24 eliminó el esquema de cuota preferencial libre de aranceles que establecía esa disposición, pero las licencias de importación continúan siendo objeto de discusión entre los sectores involucrados.
Leyva explicó que los negocios detallistas trabajan con márgenes limitados y que un aumento en los precios de compra los obliga a disponer de más dinero para reponer sus inventarios, recursos que no siempre tienen disponibles.
«Cuando el producto sube, nosotros tenemos que subir el precio”, manifestó.
Advirtió que esta situación también repercute en los consumidores, especialmente en los hogares de menores ingresos, que podrían verse obligados a reducir las cantidades de alimentos que compran.
«Ya el que compraba un saco de arroz se va a comprar medio saco”, expresó para ilustrar cómo las alzas pueden modificar el consumo de las familias.
El comerciante señaló que los colmados y pequeños negocios tienen una presencia importante en los barrios y comunidades del país, donde abastecen a consumidores que no siempre pueden realizar compras grandes en supermercados o establecimientos de mayor tamaño.
Por esa razón, consideró que excluir a los pequeños comerciantes de la distribución de los productos importados tendría consecuencias que van más allá del sector comercial y terminarían afectando directamente a la población.
Durante la entrevista, el dirigente mencionó otros productos cuyos precios, según dijo, preocupan al comercio detallista. Indicó que la libra de bacalao ronda los RD$400 y que la cebolla y las habichuelas también han experimentado aumentos.
Sobre el ajo, recordó que llegó a venderse a RD$300 la libra y que posteriormente bajó a RD$150 y hasta RD$100, antes de volver a subir a unos RD$170, según su relato.
Leyva vinculó esas variaciones con los problemas que, a su entender, existen en la asignación de permisos y en los mecanismos de distribución. Sin embargo, durante la entrevista, no presentó documentación que demostrara que la concentración de las importaciones sea la causa directa de las alzas mencionadas.
El presidente de Asocem insistió en que las autoridades deben revisar cómo se distribuyen las autorizaciones para importar y procurar que los pequeños comerciantes tengan oportunidades de participar en el mercado.
El dirigente informó que han solicitado una reunión con el ministro de Agricultura y que también han buscado apoyo de legisladores y otras autoridades para plantear sus preocupaciones. Además, dijo que han conversado con el director de Pro Consumidor, Eddy Alcántara.
Leyva pidió al presidente Luis Abinader convocar a los sectores vinculados con la producción, importación y comercialización de alimentos para discutir medidas que eviten nuevas presiones sobre los precios.
«Queremos parar esta situación antes de que se vuelva algo que no podamos detener”, manifestó.
Al referirse a las perspectivas para los próximos meses, Leyva consideró que el panorama podría complicarse si no se adoptan medidas para mejorar la competencia y escuchar a los distintos participantes del mercado.
Sostuvo que los pequeños comerciantes mantienen contacto directo con los consumidores y conocen las dificultades que enfrentan las familias para adquirir alimentos y otros productos esenciales. También señaló que muchos de esos negocios conceden crédito a personas que dependen de pequeñas actividades económicas para subsistir.
El dirigente cuestionó, además, las condiciones de competencia entre los colmados y las grandes cadenas de supermercados. Afirmó que los pequeños negocios suelen pagar al contado a sus suplidores, mientras que las grandes empresas pueden negociar plazos de pago más amplios.
También aludió a denuncias sobre mercancías que supuestamente ingresaban al país bajo permisos de tránsito hacia Haití y luego se comercializaban localmente sin pagar los impuestos correspondientes. Aclaró que esas denuncias fueron divulgadas por el director de Aduanas y no surgieron de una investigación propia de su asociación.
Leyva concluyó con un llamado a las autoridades para que revisen las condiciones en que se distribuyen los permisos de importación y escuchen al comercio detallista antes de que las dificultades del sector se traduzcan en nuevas alzas para los consumidores.



