SANTO DOMINGO.-Más del 20 % de las mujeres de República Dominicana entre 15 y 49 años interrumpieron sus actividades sociales, escolares o laborales durante la menstruación, según advirtió el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
Unicef situó el problema en una escala estructural, señalando que las barreras sociales, culturales y materiales que rodean la menstruación siguieron limitando derechos básicos de niñas y adolescentes, y pidió al Estado políticas públicas para asegurar productos de higiene, agua potable, baños limpios y privados, y entornos sin estigma. El dato central surgió de la encuesta ENHOGAR–MICS 2019.
El organismo sostuvo que el impacto no se redujo al ausentismo escolar. También alcanzó la salud y la participación social de miles de niñas y adolescentes, en un contexto en el que la campaña “Mundo Amigable con la Menstruación” buscó visibilizar los obstáculos diarios para gestionar la menstruación de forma segura y sin discriminación.
Unicef pidió políticas públicas y condiciones mínimas
El representante de Unicef en el país caribeño, Carlos Carrera, afirmó que garantizar una gestión menstrual adecuada resultó fundamental para que niñas y adolescentes ejercieran plenamente sus derechos a la educación, la salud y la participación. La organización internacional pidió fortalecer medidas estatales con enfoque de género y derechos humanos.
UNICEF solicitó, además, a las autoridades de educación que prioricen acciones para que cada centro educativo cuente con condiciones mínimas y orientación adecuada. El pedido incluye acceso a agua potable, baños limpios en las escuelas y disponibilidad de productos menstruales gratuitos o de bajo costo.
Dominicana enfrentó, según el organismo, una combinación de carencias materiales y silencios sociales que afectó de forma directa la vida escolar y cotidiana de niñas y adolescentes.
La falta de información agravó el ausentismo escolar
Un estudio regional de UNICEF mostró que más de la mitad de las niñas y adolescentes en América Latina faltó al menos un día a la escuela durante su periodo. La organización atribuyó ese dato a la falta de productos menstruales, información adecuada y entornos comprensivos.
El organismo añadió que una gestión menstrual digna exigió infraestructura con agua potable, baños equipados, acceso a artículos de higiene y educación integral en salud sexual. Carrera dijo que el desafío también pasó por derribar el silencio y los estigmas, sobre todo en los casos de condiciones invisibilizadas como la endometriosis
UNICEF incorporó en ese punto el testimonio de Josefina, una adolescente dominicana diagnosticada con esa enfermedad, quien dijo: “Hay días en los que el dolor no me deja ir a la escuela”. La organización señaló que esa dolencia afecta a una de cada diez mujeres en edad reproductiva en el mundo.

Entre las medidas prioritarias, UNICEF incluyó contenidos sobre cuidado menstrual en el currículo escolar desde edades tempranas, capacitación para docentes y orientadores, y sensibilización de niños y adolescentes sobre el ciclo menstrual para prevenir el estigma y el acoso.
La entidad destacó que los chicos y hombres jóvenes también debían estar informados sobre la menstruación para generar mayor empatía y comprensión hacia sus compañeras. A través de la campaña “Los Datos Cuentan”, sostuvo que las cifras revelaron cómo la falta de condiciones adecuadas limitó el acceso a la educación, el bienestar y la participación plena en la sociedad.

