Un par de arreones en la segunda mitad le sirven a Oklahoma para colocar el 2-0 ante los Lakers

Del:

Compartir publicación:

ESTADOS UNIDOS (AGENCIAS).-Dos realidades muy distintas conviven en la serie entre OKC y Lakers. Para los angelinos, sobrevivir pasa por buscar la perfección en cada uno de los 48 minutos de partido, en los que cada jugada se convierte en una oportunidad para que las cosas empiecen a torcerse. Para los campeones, por el contrario, basta con apretar un poco el acelerador para que las cosas vayan como la seda. Y cuando estas dos realidades son llevadas al mismo plano, no es difícil intuir cuál va a ser el resultado.

125-107 ha sido en concreto el resultado del Game 2, en el que los Thunder han puesto de manifiesto que, incluso sin elegir el contexto, incluso jugando a lo que Redick plantea, su superioridad se acaba haciendo notar. Tarde o temprano, como una gota cayendo millones de veces sobre una piedra hasta agrietarla, su superioridad acaba saliendo a la luz. Y quizás más adelante no sea así, pero por ahora, les basta con un par de arreones.

Shai, espectador privilegiado

Los Lakers han llegado a la eliminatoria con la clara premisa de hacer que les gane cualquiera menos Shai Gilgeous-Alexander. Así lo hicieron ver en el primer partido y así lo han repetido en el segundo, en el que el planteamiento ha vuelto a ser claro: sacar el balón de las manos del canadiense. Y él, sabedor de que difícilmente podría estar mejor rodeado, no parece tener problema con ello.

Sobre todo porque esta vez le pillaron menos por sorpresa, tanto a él como al resto. Shai volvió a quedarse en una anotación discreta para sus estándares (22), pero redujo las pérdidas en relación al Game 1 y la buena rotación de balón permitió encontrar buenos tiros con mucha más frecuencia. Y, por mucho que esos sean los tiros que los Lakers están dispuestos a conceder, llega un punto en que acaban entrando por oleadas.

Y es que cuando no es uno es otro. Si no llegado el dos contra uno sobre Shai, el canadiense no perdona, pero cuando llega la cantidad de alternativas que OKC está demostrando incluso sin Jalen Williams es abrumadora. Chet Holmgren, también autor de 22 tantos, finaliza tanto en la pintura como desde fuera, Ajay Mitchell, que terminó con 20, es una amenaza cada vez que pone el balón en el suelo, e incluso Jared McCain, fuera de la rotación hasta hace no mucho, parece ahora incapaz de fallar.

Los recursos son infinitos, y existe esa continuación sensación de que nunca se les puede parar totalmente porque siempre hay un suplente del suplente del suplente capaz de aprovechar cualquier mínimo espacio. Y así, acaban llegando los arreones que acaban con la resistencia visitante. El primero, un parcial de 21-5 que asentó a los Thunder al frente en el tercer cuarto; el segundo, un 17-5 para acabar con cualquier atisbo de reacción. Que lo hubo. Pero insuficiente.

Esto es lo que hay

Porque al final la lectura desde el lado visitante es tristemente sencilla: no hay más. Con Doncic en el banquillo, el factor de imprevisibilidad se reduce casi al mínimo, y si una nota se sale de la partitura establecida casi nunca es para cambiar a una tonalidad mejor sino para acabar desafinando. El guion de la serie lleva escrito desde antes de empezar y por ahora no parece haber forma de revelarse contra la trama. Por bien que se hagan las cosas.

Y lo cierto es que, en su mayoría, se hicieron bien. Con Austin Reaves encontrando por fin su versión más acertada para irse a los 31 tantos, tramos de buen acierto exterior, y una buena ejecución del plan defensivo, los de Redick estuvieron en partido durante muchos minutos y presentaron una digna batalla. De hecho, llegaron a verse por delante en la segunda mitad y, tras el primer parcial de OKC, reaccionaron para volver a apretar el marcador en el cuarto parcial. Pero el margen de error es mínimo.

Tanto que un par de triples fallados o un par de pérdidas generan un efecto avalancha que hace que acaben remando a contracorriente otra vez. Y el nivel de perfección que les exige esta serie es muy difícil de alcanzar cuando tienes que exigir al LeBron de 41 años que asuma la carga ofensiva del de 31, cuando tienes que pedir a Marcus Smart que no solo se pegue a Shai sino que organice y genere en ataque, o cuando tienes a Deandre Ayton, fin de la frase.

Y quizás eso deje de ser así con el traslado de la serie a Los Ángeles. Pero por ahora no parece haber demasiado margen para cambios.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Tendencias

Más noticias
Relacionadas

Valverde y Tchouameni se exponen a sanción del Real Madrid tras altercado

MADRID (AFP).-El Real Madrid anunció este jueves la apertura de expedientes...

Gregory Soto preserva la victoria de los Piratas cuatro por dos sobre los Diamondbacks

ESTADOS UNIDOS (AGENCIAS).-Los Piratas de Pittsburgh derrotaron 4-2 a los Diamondbacks de Arizona...

Los Rockies derrotan 6-2 a los Mets; Juan Soto disparó un triple en cuatro turnos

ESTADOS UNIDOS (AGENCIAS).-Los Rockies de Colorado derrotaron 6-2 a los Mets de Nueva...

Las lesiones frenan el ascenso de Jasson Domínguez en los Yanquis

ESTADOS UNIDOS (AGENCIAS).-Jasson Domínguez fue catalogado como un fenómeno desde...