Al margen de los daños producidos, tanto en propiedades públicas y privadas, además de algunas vidas que se perdieron, las lluvias que cayeron en todo el territorio nacional los meses de marzo y abril constituyen una bendición, debido a la prolongada sequía que afectaría al país como consecuencia de la llegada del fenómeno El Niño, a juicio de la directora del Indomet.
“En cierta medida es una bendición, eso es para que tú veas cómo se comporta la naturaleza; nos da un marzo y un abril con lluvias extraordinarias y nos permite tener un colchón para esta situación que se podría presentar, tener un fenómeno del Niño que se proyecta para los meses junio y julio, que podría generar una sequía extraordinaria”, destacó la ingeniera Gloria Ceballos al participar en el programa D`AGENDA.
Ceballos recordó las sequías severas que sufrió el país en los años 2014 y 2015; igual pasó en 1982 y 1987, cuando estuvo presente el fenómeno del Niño.
Hay un recuento histórico del evento El Niño, que generalmente se presenta con periodos de sequía en la región del Caribe, diferente a cuando está La Niña. Esas lluvias que tuvimos en el 2025, donde no hubo ningún periodo de sequía, se deben a que teníamos la presencia de La Niña”, precisó la funcionaria.
Sobre los aguaceros que ocurrieron en el primer cuatrimestre del presente año, la directora del Indomet recordó que en marzo llovía casi todos los días, a tal punto que los acumulados fueron muy superiores a la media normal de ese mes, a nivel nacional. “Más del 90% de las estaciones meteorológicas tuvieron valores por encima de lo normal”.
Pero llegó abril y fue similar a mayo; los aguaceros que se produjeron parecían como si se estuviera en el periodo convectivo que se inicia a final de ese mes y finaliza en octubre. Fue donde tuvimos aquellas lluvias extraordinarias del día 8, y cuando se sumaron las lluvias de ambos meses, algunas estaciones superaron los 700 milímetros, que es las lluvias que se generan en algunas estaciones en seis meses”, indicó la experta.

