TEHERAN (AGENCIAS).-El alivio duró poco. Irán anunció este sábado un nuevo cierre del estrecho de Ormuz, apenas horas después de haber permitido su reapertura parcial, y devolvió al mundo al mismo punto de miedo: petróleo bajo presión, mercados nerviosos y una tregua regional que se ve cada vez más frágil.
Teherán justificó la medida acusando a Estados Unidos de seguir bloqueando sus puertos pese al gesto iraní del viernes. Según sus fuerzas armadas, Washington respondió a la apertura limitada con “piratería” encubierta, por lo que el paso vuelve a quedar bajo control estricto de la república islámica.
El portavoz del Cuartel General Central de Khatam al-Anbiya, Ebrahim Zolfaghari, declaró. «La República Islámica de Irán, en cumplimiento de acuerdos previos alcanzados en negociaciones, accedió de buena fe a permitir el paso controlado de un número limitado de petroleros y buques mercantes por el estrecho de Ormuz. Sin embargo, lamentablemente, los estadounidenses, con su historial reiterado de incumplimiento de promesas, continúan practicando la piratería bajo el llamado bloqueo. Por este motivo, el control del estrecho de Ormuz ha regresado a su estado anterior y este estrecho estratégico se encuentra bajo estricta vigilancia y control de las Fuerzas Armadas».
Agrega el comunicado que «hasta que Estados Unidos permita a la libre circulación de buques desde Irán hacia su destino y viceversa, la situación en el estrecho de Ormuz permanecerá bajo estricto control y en su estado anterior».
El mundo vuelve a mirar a Ormuz con miedo
Ormuz no es un canal cualquiera. Por allí pasa cerca de una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado del planeta. Por eso, cuando se abrió, los mercados respiraron; y cuando volvió a cerrarse, el temor regresó de inmediato. El tráfico comercial empezó a moverse, pero varios buques parecían cambiar de rumbo pocas horas después.
La tensión no es solo energética. Trump insiste en que el bloqueo a los puertos iraníes seguirá vigente hasta que haya un acuerdo serio, y desde el mando militar estadounidense ya se presume que decenas de embarcaciones han tenido que retroceder. El mensaje es claro: Washington no va a aflojar fácilmente.
Tregua sí, paz no
Mientras tanto, la diplomacia trata de evitar otra explosión regional. Trump dijo que la paz está “muy cerca”, pero Irán niega puntos esenciales atribuidos a esas conversaciones, como la entrega de su uranio enriquecido. La brecha entre discurso y realidad sigue siendo enorme.
En Líbano, miles de desplazados comenzaron a regresar a casa tras el cese de hostilidades entre Israel y Hezbolá. Pero ni allí hay garantías completas: Joseph Aoun habla de un acuerdo permanente, mientras Netanyahu advierte que todavía quedan amenazas por neutralizar. En otras palabras, la región respira, pero todavía no duerme tranquila.

