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Diputados FP piden investigar ministro de Educación por edición de libros

SANTO DOMINGO.-El vocero del Bloque de Diputados del Partido Fuerza del Pueblo (FP) solicitó a las direcciones General de Ética e Integridad Gubernamental (DIGEIG) y General de Contrataciones Públicas (DGCP), que se investigue al Ministro de Educación (Minerd), Ángel Hernández, con relación a la edición de los libros de textos.

Manifestó que ese proceso involucró la suma de más de 900 millones de pesos en su impresión y que afecta a 2.4 millones de niños, niñas y adolescentes del Sistema Educativo Dominicano.

Indicó que Ángel Hernández a su llega al Minerd encontró dos licitaciones de los libros de textos realizadas por el ex ministro, Roberto Fulcar; la primera el 26 de agosto de 2021, mediante la cual se contrató los libros de textos de los niveles inicial y primaria en total: 9,167,950 libros por un monto de 2,200 millones de pesos.

Expresó que para el año escolar 2022-2023, se solicitó un complementario de libros de texto por un monto de 600 millones, pero el Ministro no compró dicho complemento, porque decidió crear  una unidad una supuesta editorial del Minerd.

El  congresista señaló que de manera arbitraria, el Ministro Ángel Hernández violó la Ley de Compras y Contrataciones Públicas, ya que unilateralmente, arbitraria y sin licitación contrató un grupo de universidades y de instituciones que no son especialistas en editar y preparar libros de textos escolares.

“El Ministro de Educación debe explicarle al país las razones de tomar una medida improvisada de imponer sin transparencia, y violando todas las normativas legales para este tipo de proceso tan complejo y determinante para la calidad de la educación en República Dominicana, ponerlos en manos de instituciones que no tienen la capacidad ni las competencias para la edición de libros de textos”, expresó.

Tobías Crespo dijo esperar que la Directora General de Ética e Integridad Gubernamental y ex Ministra de Educación, Doctora Milagros Ortíz Bosch, y el Director General de Compras y Contrataciones Públicas, Carlos Pimentel, dispongan una investigación profunda de las actuaciones del Ministro.

“Es preocupante porque en la elaboración de estos nuevos libros de textos, no son dos ni tres libros que tienen errores, son todos los libros, porque el tema de los errores es gramatical, conceptual, procedimental, es actitudinal y de enfoque. Lo que sucede es que son pocos los libros que se han entregado en las escuelas de un total de 13 millones, es decir, más del 80 por ciento de los niños todavía no tienen sus libros”, significó.

Asimismo, calificó de una vulgar mentira el supuesto ahorro del Minerd, de unos 5,500 millones de pesos con la creación de la supuesta unidad editora, ya que en el año 2013, año en que se recibe el 4 por ciento del PIB, es cuando menos dinero se ha invertido, con un promedio de 1,100 millones, lo cual se contradice con lo justificado.

Banco Popular ingresa como miembro Premium del Club de Gestión de Riesgos

Santo Domingo, D.N. – El Banco Popular Dominicano formalizó su ingreso como miembro protector en la categoría Premium del Club de Gestión de Riesgos de la República Dominicana (CGRRD), una organización sin fines de lucro que fomenta la cultura de riesgos, la investigación, capacitación especializada, contraste de opiniones sobre regulaciones locales e internacionales y las mejores prácticas en materia de gestión de los riesgos de las empresas de índole financiera.

Gracias a la firma de este acuerdo, que se realizó en la sede corporativa de la Torre Popular, el Banco Popular da un paso más para robustecer su gestión de riesgos y la visión prudencial que ha caracterizado su trayectoria institucional desde hace casi seis décadas.

En este sentido, el vicepresidente ejecutivo de Gestión Integral de Riesgo del Popular, señor Felipe Suárez, explicó que la organización financiera se rige por los estándares internacionales más elevados en materia de riesgos financieros y no financieros, y que esta membresía como miembro protector Premium en el CGRRD abre la oportunidad de seguir aumentando la capacitación, el desarrollo de habilidades y la especialización de los colaboradores en este ámbito.

“Somos una organización que se rige por las mejores prácticas en la gestión de riesgo. Con nuestra entrada continuaremos promoviendo esta cultura a través del intercambio de ideas y experiencias que faciliten la adopción estándares internacionales en el país y eleven la gestión de riesgos para el fortalecimiento de las empresas de naturaleza financiera”, manifestó.

Por su parte, el presidente del Club de Gestión de Riesgos de la República Dominicana, señor Carlos Rijo Montás, dijo que “Es necesario llevar el mensaje de la importancia de la gestión integral de los riesgos a las entidades, la cual es clave para mantener el buen desempeño financiero, el bienestar económico del país y la sociedad. Con este importante acuerdo, damos un paso firme para la consecución de los principales objetivos del Club y contribuir con la madurez en la gestión de las empresas de índole financiero en general.”

Como parte de sus principios de buen gobierno, el Banco Popular cuenta con procesos integrales y actualizados sobre la administración de los diversos tipos de riesgos a los que una institución financiera puede quedar expuesta, así como con sistemas de información adecuados y comités especiales que se encargan de trazar, evaluar y hacer ejecutar las políticas para controlar y mitigar los riesgos identificados.

Por su parte, los objetivos fundamentales del CGRRD son la realización de trabajos de investigación y análisis sobre las diferentes metodologías para la gestión, control y monitoreo de los riesgos de la actividad económica, para promover la adopción de mejores prácticas internacionales; también se establece como punto de encuentro y foro de debate para impulsar la cultura de riesgos y la transformación digital de la industria, a través de comisiones de trabajo especializadas manteniendo contactos a nivel local e internacional.

Suspenden emisión de visados a ciudadanos haitianos

SANTO DOMINGO.- El Gobierno suspendió este lunes la emisión de visado a ciudadanos haitianos «hasta nuevo aviso», con el objetivo de garantizar la seguridad nacional.

Asimismo, fue suspendido de manera definitiva la entrada de todos los involucrados en el conflicto por la construcción de canal en perjuicio de río Masacre que comunica RD y Haití, y se mantendrá el cierre total de la frontera por Dajabón.

La medida se adoptó en una reunión del Consejo de Seguridad Nacional, encabezada por el presidente Luis Abinader en el Palacio de la Policía Nacional.

Se recuerda que hace unos días, el Gobierno solicitó a las autoridades haitianas detener de inmediato el reinicio de la construcción del canal cuyo propósito es desviar agua desde el río Masacre.

Jurista Namphi Rodríguez presenta Diccionario Constitucional dominicano

SANTO DOMINGO.-El abogado y catedrático Namphi Rodríguez pondrá en circulación este martes su tercer libro, Diccionario de Jurisprudencia Constitucional, en un acto presidido por el rector de la Universidad Apec, Franklin Holguín Haché, y el presidente del Tribunal Constitucional, Milton Ray Guevara.

La obra, que contiene 900 páginas,  es un glosario conceptual e interpretativo de las principales sentencias y precedentes del Tribunal Constitucional en estos primeros diez años de su instalación.

El prólogo de la obra está a cargo del magistrado Ray Guevara y es acotada por los comentarios del juez emérito del Tribunal Constitucional Hermógenes Acosta de los Santos y del exvicepresidente de la República Rafael Alburquerque.

“El Diccionario de Jurisprudencia Constitucional es una obra única en el Derecho dominicana”, adelantó el autor al tiempo de destacar que para el constitucionalismo dominicano es una publicación de referencia permanente que permite aclarar conceptos y precedentes de la jurisprudencia del Tribunal Constitucional.

El volumen contiene una selección de las sentencias más relevantes de esa alta corte y utiliza el método de clasificación semántico-jurídico seguido por el profesor Domingo García Belaúnde en la obra homónima de jurisprudencia peruana.

En esta primera edición el exvicepresidente Alburquerque sostiene que, “el Diccionario constituye un laborioso trabajo de recopilación y síntesis de las más importantes decisiones del Tribunal Constitucional que será un valioso auxiliar para jueces y litigantes”.

Asimismo, el jurista Hermógenes Acosta de los Santos reseña que “se trata de una obra que viene a enriquecer la doctrina y la jurisprudencia nacional  y de consulta obligada para los operadores jurídicos, los abogados y los estudiantes.

Acto de este martes

El acto de puesta en circulación se inicia a las siete de la noche en el salón en el salón José María Bonetti Burgos e intervendrá además el exmagistrado de la Suprema Corte de Justicia Alejandro Moscoso Segarra, decano de Humanidades, quien presentará al autor.

“Como editor, hemos querido que al abrir el Diccionario el lector tenga la certidumbre de que en cada cita o fragmento extraídos hay un ejemplo válido para las Ciencias Jurídicas, un hilo conceptual que da coherencia al Derecho, que atraviesa las relaciones de poder y que, parafraseando a un autor extranjero, manifiesta “la voluntad de concitar adhesiones al proyecto común” de nación democrática”, pondera Namphi Rodríguez.

Explica que adentrarse en las páginas del Diccionario es una fascinante aventura intelectual que interpreta el ordenamiento jurídico desde la atalaya de la Constitución  y que procura “desentrañar significados”  de lo plasmado por el constituyente y por el legislador.

“Es un esfuerzo por acercar al ciudadano de a pie,  al estudiante y al profesional del Derecho a los distintos matices que el Tribunal Constitucional ha acotado a nuestro régimen jurídico”, subraya.

El Autor

El profesor Namphi Rodríguez es catedrático de Derecho Constitucional, de Derecho Mediático,  de Derecho del Consumidor y de Derecho Administrativo.

Ésta es su tercera obra, puesto que ya previamente había publicado los manuales Derecho de la Información (con 3 ediciones) y Protección Constitucional del Consumidor y del Usuario (con 2 ediciones). Ambas obras son de referencia en las carreras universitarias de Derecho y Comunicación Social.

Es miembro del Consejo Académico de la Revista del Tribunal Constitucional y ha participado en numerisas obras colectivas en el país y el exterior. En el ámbito procesal, se ha destacado por su labor en defensa de los derechos fundamentales de los ciudadanos.

 

 

 

 

La falta de legitimidad de las autoridades de Haití agudiza crisis con República Dominicana

Santo Domingo.- El ex Primer Ministro de Haití, Jean Max Bellerive, aseguró que la falta de autoridad del actual gobierno haitiano es la causa fundamental de los conflictos de su país con República Dominicana, además de la inseguridad y la construcción de un canal que desvía las aguas del río Masacre.

Señaló que tras la muerte del presidente Jovenel Moise, en Haití no hay una autoridad que haga valer su representación y control del territorio y las instituciones haitianas.

“Es un problema la falta de interlocutores entre la República Dominicana y Haití lo que puede trabajarse con una simple mesa de trabajo y se está convirtiendo en un conflicto innecesario a entra ambas naciones”, puntualizó Bellerive.

Explicó que antes de la muerte del exgobernante se crearon mesas de trabajo, pero el vacío trajo consigo un crecimiento de los problemas en su país.

“Apostemos al diálogo y dejemos de lados las diferencias; hay gente que quiere sacar provecho político en Haití y República Dominicana algo que no debe de suceder porque las poblaciones de ambos países conviven en tranquilidad” añadió el ex Primer Ministro de Haití.

Entrevistado por Juan Reyes y Miguel Tavárez en el programa Resumen Matinal, el dirigente político insistió en la cooperación internacional para enfrentar las bandas haitianas.

En Haití, parte de su población ha abandonado su territorio por la violencia y por el maltrato de las bandas, las cuales afirmó que se afianzaron por la ayuda de empresarios y políticos.

Bauta Rojas tras brote de dengue dice que evidentemente Salud Pública no se preparó antes

SANTO DOMINGO.- Bautista Rojas, médico y exministro de Salud, expresó este lunes que evidentemente el Ministerio de Salud Pública no se preparó antes, tras el creciente número de pacientes con síntomas de dengue, que comienza a presionar la capacidad de los hospitales.

Al también senador de la provincia Mirabal se le preguntó, que cuáles considera serían las debilidades del tratamiento que le está dando actualmente las autoridades de salud ante el brote de esta enfermedad, respondió, «no vamos a buscar culpables, se debió iniciar antes, pero se está haciendo».

«Lo primero que yo hiciera es tomar todos los hospitales de República Dominicana y capacitarlos, la capacitación se hace en 24 a 48 horas, una capacitación profunda para que identifiquen la enfermedad, y como nos estamos dedicando hablar y nada más veo al Ministerio hablando de la baja letalidad, esa baja letalidad se puede convertir en una alta letalidad», sostuvo.

Al ser cuestionado que a diferencia de sus declaraciones, Carlos Sueros del Ministerio de Salud señala que en mayo se realizó el entrenamiento del triage a todo el personal médico hospitalario y que se emitió la alerta desde el 24 de mayo, respondió que no entrará en discusión.

«Lo que si tengo que decir que desde el pasado jueves fue que el Ministerio convocó a las sociedades especializadas, a los especialistas, me costa porque una de ella estaba atendiendo a mi nieto y no pudo ir el jueves porque estaba en el Ministerio que estaban haciendo un trabajo que es loable. o sea la capacitación no se ha iniciado en todo el territorio y si se ha hecho lo saludamos, que sepan que estamos dispuestos a acompañarlos, porque lo correcto es justamente que todos sin bandería política, la población tiene que ser parte de la solución de este problema, que no lo resuelve nunca jamás solo el Ministerio de Salud Pública».

Dijo que no se está refiriendo a que si se emitió la alerta o no, sino que tiene que emitirse ya en actividades que sean la respuesta real a la prevención.

Agregó que aprendió que todos los años, hay que prepararse y que comenzando la temporada ciclónica hay que comenzar a educar a la población, «hacer campañas de educación permanente en el territorio, y cada tres a cinco años tu tienes que renovar la capacitación de Recursos Humanos para el manejo de la enfermedad».

«Fíjate que ya la enfermedad ni siquiera se clasifica como se clasificaba cuando tuvimos la última epidemia, como dengue clásico, hemorrágico, sino con dengue con signo de alarma, que te llaman la atención».

Acroarte anuncia para marzo la 39ª entrega de Premios Soberano

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SANTO DOMINGO.- La Asociación de Cronistas de Arte (Acroarte) anunció este lunes la 39ª entrega de los Premios Soberano, los cuales se llevarán a cabo el martes 12 de marzo de 2024, a partir de las 7:00 de la noche, en la majestuosa sala Carlos Piantini del Teatro Nacional.

Con la confirmación de la fecha del evento icónico del arte y la cultura en la República Dominicana, a su vez el espectáculo televisado de mayor rating del país, se marca el punto de inicio de los trabajos de producción de estos galardones que desde el 1985 reconocen lo mejor del arte y la cultura del país.

Wanda Sánchez, presidente de la entidad, expresó su satisfacción al confirmar la próxima edición de los Premios Soberano, que a partir de este año estrenan una nueva modalidad con Acroarte liderando los procesos de producción, para lo cual vienen estableciendo importantes alianzas. 

«Este es un momento de gran importancia para todo el equipo, que mano a mano trabajará con nosotros para llevarle al pueblo dominicano, una vez más, una majestuosa ceremonia artística de este evento que ya es una marca país», puntualizó.

Comprometida con enaltecer la excelencia y mantener los estándares de calidad que han caracterizado los galardones a lo largo de su historia, Acroarte inicia una asociación oficial con CSJR Producciones, empresa con una tradición de muchos años de éxitos en el renglón artístico a todos los niveles, para ejecutar la producción general de los Premios Soberano, junto a un experimentado equipo de profesionales.

«Estamos confiados que esta nueva sociedad con CSJR Producciones nos permitirá seguir afianzando la ceremonia de los premios», aseguró Sánchez. «Sabemos del compromiso con la calidad, la organización, la experiencia y la pasión que deposita cada uno de los profesionales que conforman esta empresa en el campo del entretenimiento. Así que iniciamos con un gran entusiasmo los trabajos de organización de nuestra próxima entrega para marzo del 2024».

Los Premios Soberano 2024 se llevarán a cabo con el copatrocinio de la Cervecería Nacional Dominicana (CND). La edición 39ª para reconocer lo mejor del año en los renglones comunicación, cine, música y artes clásicas coincidirá con la celebración del 40 aniversario de la Asociación de Cronistas de Arte. 

Conocen hoy revisión prisión preventiva de Donald Guerrero y José Ramón Peralta

SANTO DOMINGO.-El Segundo Juzgado de la Instrucción del Distrito Nacional conocerá este lunes la revisión de prisión preventiva contra Donald Guerrero y José Ramón Peralta, quienes cumplen prisión preventiva, acusados en el caso de corrupción denominado operación Calamar.

La magistrada Patricia Padilla había aplazado para hoy el conocimiento de la revisión acogiendo la solicitud de la defensa y tomó la decisión del aplazamiento a razón de que en el juicio presentaron nuevas pruebas que los querellantes no conocían.

El titular de la Procuraduría Especializada de Persecución a la Corrupción Administrativa (Pepca), Wilson Camacho, dijo que con relación a los imputados del caso Calamar que tienen arresto domiciliario, no han solicitado revisión de la medida de coerción.

La defensa legal del exministro Administrativo de la Presidencia, José Ramón Peralta, aseguró que no existen motivos ni evidencias que justifiquen el involucramiento de su defendido en un hecho judicial.

Pedro Balbuena, abogado del imputado, dijo que resulta inexplicable que alguien esté guardando prisión preventiva sin que existan causas que lo justifiquen ante la ley.

“José Ramón Peralta no debería estar en este caso, no existen evidencias ni motivos para eso; y mucho menos que esté guardando prisión preventiva”, expresó.

Guerrero y Peralta, junto al excandidato presidencial del PLD Gonzalo Castillo encabezan la acusación a 20 señalados en Operación Calamar, supuesta red que habría estafado al Estado con más de 19,000 millones de pesos.

Hace 50 años fue derrocado el Presidente de Chile, Salvador Allende

SANTIAGO, Chile (Agencias).-Este 11 de septiembre se cumplen 50 años del golpe de Estado contra el presidente constitucional de Chile, Salvador Allende Grossens.

Augusto Pinochet Ugarte, comandante del ejército, en colaboración con la clase empresarial chilena, y con la organización y financiamiento de la embajada de Estados Unidos en Chile, terminó con la experiencia socialista del gobierno de Allende, quien murió en las primeras horas del levantamiento militar junto a cientos de ciudadanos.

El último día en la vida de Salvador Allende empezó a tejerse en las primeras horas del 11 de septiembre de 1973, cuando el entonces presidente chileno descansaba, alerta, en la residencia oficial Tomás Moro, al 200 de la avenida con ese nombre, en la comuna de Las Condes, Santiago.

Según un documento desclasificado del Departamento de Estado de Estados Unidos, comprometido con el golpe para derrocar a Allende, a las nueve de la noche del lunes 10 una fuente de información (el documento tiene tachada su identificación y un texto aclara entre paréntesis “protect source – fuente protegida”) llegó hasta la casa de un funcionario militar de la embajada americana en Santiago. El documento lo menciona como “AIRA”, lo designa al AIR Attache, agregado militar de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, con una información de vital importancia.

Esa fuente anónima reveló al oficial americano: “Aproximadamente a las 0500 de la mañana del 11 de septiembre, hora local, todas las comunicaciones serán tomadas por las fuerzas armadas; adicionalmente, sucederá lo mismo con todas las fuentes de energía eléctrica y con otros servicios sociales críticos que serán capturados en un esfuerzo total por parte de las fuerzas armadas de forzar un golpe militar para derrocar al presidente Allende”.

El documento explica luego que a las ocho y media de la mañana, todas las emisoras de radio tomadas por los golpistas debían emitir un anuncio que revelara a los chilenos que las fuerzas armadas pretendían “aliviar de inmediato los problemas que enfrentaba la nación, ofrecer una inmediata solución y pedir al pueblo que soportara con ellos la búsqueda de una solución a los problemas que afectan al país desde hace largo tiempo”. Luego establecía que ese informe al público “enfatizará que este es un problema interno y que no existe asistencia o intervención del exterior en el golpe”.

Esto último no era verdad. Estados Unidos y su presidente, Richard Nixon, había decidido que no iba a tolerar un gobierno de Allende en Chile. Primero, intentó impedir su asunción desde el mismo día en que Allende ganó las elecciones presidenciales, el 4 de septiembre de 1970, hasta el 24 de noviembre, día que su cargo debía ser confirmado por el Congreso chileno dado que Allende no había alcanzado la mayoría absoluta en la elección. En esos meses, un operativo de la CIA terminó con el asesinato del jefe del Ejército, general René Schneider, que se oponía a una ruptura institucional. Una vez que asumió Allende, Estados Unidos, Nixon y su principal asesor de seguridad, Henry Kissinger, que todavía no era secretario de Estado, Nixon lo ascendió días después del golpe en Chile, cercaron al gobierno chileno, enfrentado con sus propias luchas internas, hasta forzar el golpe militar que contó con el apoyo de un amplio sector de la sociedad chilena, militares, empresarios y políticos opuestos a lo que se llamó entonces la “vía chilena al socialismo”. A cincuenta años de aquellos días trágicos y apasionantes para el continente, lo que fue secreto ya no lo es. Kissinger narró en sus memorias con sorprendente candor, no es un hombre que pueda definirse como candoroso, que Nixon había puesto sobre la mesa “cuarenta millones de dólares para hacer crujir la economía chilena”.

A la misma hora en la que la fuente anónima preanunciaba el golpe a un funcionario militar estadounidense, Allende y su equipo, al borde de los mil días de gobierno, analizaba junto a su gabinete una salida a la crisis social y política que sacudía a Chile, y que era enorme. Para ese 11 de septiembre se esperaba un mensaje del presidente con una propuesta democrática, institucional, que ayudara a aquel gobierno que crujía.

En los primeros minutos del 11 de septiembre, el golpe había dado ya sus primeros pasos, todavía tambaleantes. Cuando la fuente anónima se fue de la casa del agregado militar americano, hacía ya tres horas que el almirante José Toribio Merino decidió barrer de la cúpula de la Armada s su jefe natural, el almirante Raúl Montero, se proclamó jefe de la Armada e instaló su comando en Valparaíso, la importante y bella ciudad costera y puerto sobre el Pacífico. Lanzó entonces la “Operación Silencio”, que consistía en un despliegue militar que acallara todos los sistemas de comunicación entre esa ciudad y la capital.

A las cuatro y media de la mañana, las tropas de Merino atacaron y capturaron las radios afines a Allende y las Fuerzas Armadas iniciaron así sus transmisiones en cadena a través de Radio Agricultura. A esa misma hora, un grupo comando de la Armada entró en la casa del ya destituido almirante Montero para mantenerlo incomunicado y sin poder siquiera usar su auto.

A esa hora Allende fue despertado en su residencia: le dijeron que la Armada estaba en plena tarea de copar Valparaíso. En esos días, las naves de la flota chilena participaban del “Operativo Unitas”, un ejercicio militar con fuerzas navales de Estados Unidos. Pero no había tal participación: los cruceros “Prat” y “O’Higgins”, además de tres destructores “Blanco Encalada”, “Orella” y “Cochrane”, con el submarino “Simpson”, dejaron el ejercicio militar y bloquearon el principal puerto chileno.

Al presidente también le informaron que dos regimientos de infantería del interior se dirigían a Santiago, pero el general Herman Brady le aseguró al presidente que se trataba de tropas destinadas a contener “posibles desbordes” en la capital, porque se discutía el eventual desafuero de legisladores oficialistas. No era verdad. Ni hay registro alguno que asegure que Allende le creyó a Brady. Por sus decisiones posteriores, parece que no fue así: dejó en claro que no tenía pensado renunciar a la presidencia y decidió ir al Palacio de la Moneda, la Casa de Gobierno en el centro de Santiago, a organizar la resistencia al golpe.

Su derrocamiento ya era un hecho, el golpe era un éxito. Ese fue el mensaje que temprano en la mañana, envió a Washington un jefe militar. Cuenta el historiador Peter Kornbluh, autor de “Pinochet: los archivos secretos”: “En el momento del golpe, tanto el Departamento de Estado como la CIA estaban elaborando planes de contingencia relativos al respaldo que prestaría Estados Unidos en caso de que la acción militar pareciera comenzar a frustrarse (…)”. Ya el 7 de septiembre, cuatro días antes del golpe, el vicesecretario de Estado para Asuntos Interamericanos, Jack Kubisch había escrito las opciones del gobierno de Nixon ante el éxito o el fracaso de la intentona por derrocar a Allende. Narra Kornbluh: “(…) Kubisch comunicó a los integrantes de ambos organismos (CIA y Departamento de Estado) que altos funcionarios habían determinado lo siguiente, tras discutir la cuestión chilena: ‘Si se da una intentona golpista que, desde nuestro punto de vista, lleve trazas de acabar con éxito y de un modo satisfactorio, nos mantendremos al margen: si parece favorable pero corre peligro de fracasar, tal vez deseemos tener competencia para intervenir (…)’ La cuestión, sin embargo, resultó ser irrelevante. ‘El golpe de estado en Chile ha sido poco menos que perfecto’, anunció en un informe de situación enviado a Washington el teniente coronel Patrick Ryan, al frente del grupo militar estadounidense apostado en Valparaíso”.

En Santiago, el Cuerpo de Carabineros, la policía militarizada de Chile, tenía como misión detener a Allende, pero el presidente se les escabulló de la residencia de Tomás Moro y llegó a La Moneda para encabezar una resistencia que sabía inútil y fatal, pero quería también dejar testimonio de esas horas. Mientras, en Concepción, al quinientos kilómetros al sureste de la capital, escuadrillas de bombarderos británicos Hawker Hunter, armados con cohetes y proyectiles explosivos ponían en marcha sus motores para atacar el palacio presidencial, si era necesario. Los golpistas tenían un líder, el general Augusto Pinochet Ugarte, que había hecho gala de espíritu democrático y de obsecuencia para con Allende, el almirante Medina, que había sublevado a Valparaíso y era en cierto modo el mentor del golpe, el general Gustavo Leigh, jefe de la Fuerza Aérea y el general César Mendoza, al frente de los Carabineros: Mendoza celebraba ese 11 de septiembre su cumpleaños cincuenta y cinco.

Los jefes militares ordenaron evacuar La Moneda y la rendición incondicional de Allende y sus seguidores. El presidente, así lo muestran las últimas fotos en vida, llevaba un casco y una ametralladora AK 47 que le había regalado Fidel Castro en su visita a Chile, en 1971. Junto al presidente estaban los miembros del GAP (Grupo Amigos del Presidente) dispuestos a defenderlo con las armas en la mano. Allende ordenó evacuar La Moneda; dijo a mujeres y empleados que se fueran; dio a elegir a los Carabineros de su guardia y lo dejaron solo con el general José María Sepúlveda a la cabeza: era el jefe de la guardia y debía defender al presidente.

A las nueve de la mañana Allende y los suyos estaban bajo fuego y bajo las bombas de la aviación. La violencia era tan descomunal, que a aquella gente no le podían caber dudas sobre cuál sería su destino: la muerte. Si no era en manos de los golpistas, sería por mano propia. Desde las ocho de la mañana, Allende había emitido por radio algunos mensajes desesperados, con voz calma y pausada, a quien pudiese escucharlo: todas las comunicaciones estaban en manos de las fuerzas armadas.

A las siete cincuenta y cinco, Allende habló por Radio Corporación: “Habla el presidente de la República desde el Palacio de La Moneda. Informaciones confirmadas señalan que un sector de la marinería habría aislado Valparaíso y que la ciudad estaría ocupada, lo que significa un levantamiento contra el Gobierno, del Gobierno legítimamente constituido, del Gobierno que está amparado por la ley y la voluntad del ciudadano.”

Hizo un llamado a la normalidad y puso una cuota de esperanza en “los soldados de la Patria”. Volvió a hablar veinte minutos después: “Trabajadores de Chile: les habla el presidente de la República. Las noticias que tenemos hasta estos instantes nos revelan la existencia de una insurrección de la Marina en la Provincia de Valparaíso. He ordenado que las tropas del Ejército se dirijan a Valparaíso para sofocar este intento golpista. Deben esperar las instrucciones que emanan de la Presidencia. Tengan la seguridad de que el Presidente permanecerá en el Palacio de La Moneda defendiendo el Gobierno de los Trabajadores. Tengan la certeza que haré respetar la voluntad del pueblo que me entregara el mando de la nación hasta el 4 de Noviembre de 1976. Deben permanecer atentos en sus sitios de trabajo a la espera de mis informaciones. Las fuerzas leales respetando el juramento hecho a las autoridades, junto a los trabajadores organizados, aplastarán el golpe fascista que amenaza a la Patria.”

A las ocho cuarenta y cinco ya no pudo ocultar su preocupación: “Compañeros que me escuchan: La situación es crítica, hacemos frente a un golpe de Estado en que participan la mayoría de las Fuerzas Armadas. En esta hora aciaga quiero recordarles algunas de mis palabras dichas el año 1971, se las digo con calma, con absoluta tranquilidad, yo no tengo pasta de apóstol ni de mesías. No tengo condiciones de mártir, soy un luchador social que cumple una tarea que el pueblo me ha dado. Pero que lo entiendan aquellos que quieren retrotraer la historia y desconocer la voluntad mayoritaria de Chile; sin tener carne de mártir, no daré un paso atrás. Que lo sepan, que lo oigan, que se lo graben profundamente: dejaré La Moneda cuando cumpla el mandato que el pueblo me diera, defenderé esta revolución chilena y defenderé el Gobierno porque es el mandato que el pueblo me ha entregado. No tengo otra alternativa. Sólo acribillándome a balazos podrán impedir la voluntad que es hacer cumplir el programa del pueblo.

Dieciocho minutos más tarde, a las nueve y tres, habló bajo el estruendo de las bombas y por Radio Magallanes, que no había sido tomada todavía por los golpistas: “En estos momentos pasan los aviones. Es posible que nos acribillen. Pero que sepan que aquí estamos, por lo menos con nuestro ejemplo, que en este país hay hombres que saben cumplir con la obligación que tienen. Yo lo haré por mandato del pueblo y por mandato consciente de un Presidente que tiene la dignidad del cargo entregado por su pueblo en elecciones libres y democráticas (…) Esta es una etapa que será superada. Este es un momento duro y difícil: es posible que nos aplasten. Pero el mañana será del pueblo, será de los trabajadores. La humanidad avanza para la conquista de una vida mejor. Pagaré con mi vida la defensa de los principios que son caros a esta Patria”.

Por fin, a las nueve y diez, en un nuevo mensaje, legó su testamento político. Es un discurso extraordinario, una gran despedida dicha en medio del ruido y el humo de las bombas. No es un discurso íntimo: ven y escuchan a Allende numerosos testigos que recuerdan la imagen del presidente, con casco, el micrófono oculto en sus ropas para disminuir el estallido de las bombas y los gritos de la gente: “Seguramente ésta será la última oportunidad en que pueda dirigirme a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Postales y Radio Corporación. Mis palabras no tienen amargura sino decepción Que sean ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron: soldados de Chile, comandantes en jefe titulares, el almirante Merino, que se ha autodesignado comandante de la Armada, más el señor Mendoza, general rastrero que sólo ayer manifestara su fidelidad y lealtad al Gobierno, y que también se ha autodenominado Director General de carabineros. Ante estos hechos sólo me cabe decir a los trabajadores: ¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. (…) Me dirijo, sobre todo, a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros, a la abuela que trabajó más, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la Patria, a los profesionales patriotas que siguieron trabajando contra la sedición auspiciada por los colegios profesionales, colegios de clases para defender también las ventajas de una sociedad capitalista de unos pocos. Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron y entregaron su alegría y su espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos, porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente; en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando las vías férreas, destruyendo lo oleoductos y los gasoductos, frente al silencio de quienes tenían la obligación de proceder. Estaban comprometidos. La historia los juzgará. Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz ya no llegará a ustedes. No importa. La seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la Patria (…) Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor. ¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores! Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.”

La Moneda fue bombardeada por tierra con tanques, artillería y fuego de ametralladoras de la infantería. Los aviones arrojaron sus misiles contra la cara norte del edificio, en el que estalló un gran incendio. Durante esa lucha, los golpistas eran baleados desde la terraza del palacio presidencial y desde los edificios públicos, los jefes militares no dejaron de pedir a Allende que se rindieran y le garantizaron la vida a él y a su familia junto a una salida de Chile por vía aérea. Recuerda el historiador Kornbluh: “En una grabación magnetofónica hoy famosa que recoge las órdenes del general Pinochet transmitidas por radio el 11 de septiembre, puede oírsele asegurar: ‘Pero el avión se cae, viejo, cuando vaya volando’. Como si vaticinara el carácter feroz de su régimen, Pinochet había señalado también: ‘Matando a la perra se acaba la leva’”. La acepción que se daba entonces a “leva” era la de un conjunto de perros exaltados por alguna hembra en celo.

A las dos y media de la tarde, la radio de las Fuerzas Armadas anunció que La Moneda “se ha rendido” y que todo el país está bajo control militar. En el interior del palacio, en el Salón Independencia, encuentran el cadáver de Allende, la cabeza destrozada por un balazo. En sus brazos está la ametralladora AK 47 regalo de Castro. De allí en más la muerte de Allende se convirtió en misterio y polémica. ¿Había sido asesinado por los golpistas? ¿Se había suicidado? Como hubiera sido, un flash de la Embajada de Estados Unidos, emitido a las nueve menos cuarto de la noche, informó, entre otras cosas, que Pinochet buscaba un contacto directo y urgente con Washington y que, según una fuente de las fuerzas armadas chilenas, Argentina reconocería al nuevo gobierno a las dos de la tarde del día siguiente. “La misma fuente –dice el informe– reporta que Allende está muerto”.

Las versiones sobre cómo había muerto el presidente, muchas de ellas intencionadas o no, perduraron pese a la primera de las autopsias, hecha la misma noche del 11 de septiembre, que sugería la posibilidad de un suicidio. Entre esas versiones, Kornbluh señala la del teniente coronel Patrick Ryan, aquel que había calificado el golpe como perfecto en Valparaíso, que informó al Departamento de Estado que Allende se había quitado la vida “colocándose una metralleta bajo la barbilla y apretando luego el gatillo. Un método algo sucio, pero efectivo”. Michael Townley, un ex agente americano al servicio de la policía secreta de Chile, que estaría envuelto en 1976 en el asesinato en Washington del ex canciller de Allende, Orlando Letelier, y de su secretaria, Rony Moffit, dijo que Allende había muerto por el bombardeo en La Moneda, con heridas en el pecho y el estómago. El agregado militar chileno en Venezuela aseguró que Allende había accedido a rendirse y que su propia guardia lo había ejecutado por traidor. Incluso en su momento se citó la afirmación de un teniente del ejército, nunca identificado, que dijo haber disparado al presidente y robarse su reloj como trofeo. Pero el reloj que usaba el presidente la mañana del 11 de septiembre de 1973 está en exhibición desde hace años en el Museo de la Solidaridad Salvador Allende.

Más allá de los disparates, de las teorías conspirativas y de las pistas falsas, la muerte de Allende cobró un sentido simbólico especial para sus seguidores y sus detractores: una cosa era Allende asesinado por los militares golpistas y otra muy diferente era Allende muerto por su propia mano. Es otro disparate, pero tuvo o tiene vigencia.

La autopsia hecha a las ocho de la noche contiene varias dramáticas fotos de su cabeza destrozada, sus ropas manchadas de sangre, la materia encefálica salpicada en los tapices detrás del sofá y del cuerpo inclinado hacia la derecha; un trozo de considerable tamaño de masa encefálica ha quedado como trabado entre el pie del sofá y la pierna izquierda de Allende. Para ahorrar más detalles escabrosos, que los hay, sobre todo en la herida de entrada de la bala, bajo el mentón y la boca del presidente, el informe termina con la apreciación de manchas de pólvora en las manos de Allende y con tres terminantes especificaciones forenses: “El disparo corresponde a los llamados ‘de corta distancia’ en medicina legal. El hallazgo de carbón y productos nitrados en los tejidos interiores del orificio de entrada, como la mucosa de la lengua y una esquirla ósea de la base del cráneo, justifica la apreciación de que el disparo ha podido ser hecho con el cañón del arma directamente apoyado sobre los tegumentos. El disparo ha podido ser hecho por la propia persona”.

Esa autopsia, pese a ser categórica y concluyente, siempre despertó desconfianza. Había sido hecha bajo los ojos vigilantes de los jefes militares médicos de las fuerzas armadas y estaba firmada por el doctor José Vázquez y por el director del Instituto Médico Legal de Santiago, que por extraña paradoja era el doctor Tomás Tobar Pinochet, apellido del general que encabezaba el golpe. Era tan preciso el informe que no descartaba incluso la posibilidad de que Allende hubiese sido herido por dos disparos hechos con la misma arma: el AK47 estaba en modo automático al ser disparado.

Con los años, se pudo reconstruir los últimos minutos de vida de Salvador Allende. Para eso fue vital el testimonio del médico personal del presidente, el doctor Patricio Guijón, que había sido detenido y enviado al campo de concentración de la Isla de Dawson, hasta que quedó en libertad con orden de arraigo meses después. El 21 de diciembre dio su versión sobre la muerte de Allende: “Vi una puerta y me asomé instintivamente. En ese preciso instante vi que el presidente, sentado en un sofá, se disparaba con una metralleta que tenía entre las piernas. Yo lo vi pero no lo sentí. Vi el sacudón de su cuerpo y como volaba la bóveda craneana”. Fue la primera afirmación categórica sobre el suicidio de Allende.

Otro de los médicos del presidente, Oscar Soto Guzmán, reveló los instantes previos a la muerte de Allende, que intentó burlar a todos los suyos. En medio del caos, de las balas, las explosiones y los incendios. Con casco y metralleta, rodeado por su equipo de seguridad, gente muy joven que integraba el Grupo Amigos del Presidente, Allende encaró a Soto Guzmán en el rellano de una escalera. “Doctor, ¿qué pasa?”, le dijo. “Presidente –contestó Guzmán– los militares han tomado la primera planta del Palacio y nos dan diez minutos para que bajemos y nos rindamos”. Allende entonces fue categórico: “Bajen en fila india, yo bajaré el último”. Guzmán recordó que, en el último puesto de la fila, velando porque salieran todos de La Moneda, Allende se escurrió otra vez y se metió en el Salón Independencia. El doctor Guijón sospechó algo, lo peor, abandonó la fila y retrocedió con la excusa de buscar una máscara de gas. Siguió a Allende y vio lo que vio y contó. Luego se acercó al cuerpo, vio el cráneo destrozado, la metralleta entre las piernas, el cuerpo algo inclinado. Se sentó entonces en una silla y esperó la llegada de los militares, encabezados por el general Javier Palacios que había dirigido la toma de La Moneda. Guijón siempre remarcó que durante su espera, ninguna persona, civil o militar, chileno o extranjero, había llegado a la segunda planta donde había muerto el presidente.

El 12 de septiembre, la viuda de Allende, Hortensia Bussi, unos pocos familiares y el que fuera edecán del presidente, comandante Roberto Sánchez, de la Fuerza Aérea, viajaron con el ataúd en un helicóptero para sepultarlo en el cementerio Santa Inés, de Viña del Mar, en la tumba de la familia Grove-Allende. Ante muy pocos testigos, “Tencha” Bussi cortó unas pocas flores silvestres de cercanías, las arrojó a la tumba y dijo: “Se entierra aquí al presidente constitucional de Chile”.

Por fin, en mayo de 2011, después de la larga dictadura pinochetista y de varios años de gobierno democrático, los restos de Allende fueron sometidos a una nueva autopsia. Participó de ella un equipo de especialistas chilenos y peritos extranjeros. El informe final dice: “Causa de la muerte Lesión perforante de la cabeza por proyectil de arma de fuego de alta velocidad a contacto. Muerte instantánea (síndrome de corazón vacío). Forma médico legal de la muerte: Suicidio. Ausencia de otros traumas. Ausencia de signos de lucha. Consistencia balística- SS- balística 1973 con peritajes 2011.”

El informe daba incluso la razón a la cuestionada, por sospechada, autopsia hecha la noche de la muerte de Allende en La Moneda.

La entonces senadora Isabel Allende, hija del presidente, dijo entonces: “La conclusión es la que la familia tenía: el presidente Allende, el día 11 de septiembre de 1973, ante las circunstancias extremas que vivió tomó la decisión de quitarse la vida, antes de ser humillado o vivir cualquier otra situación (…) Tenemos una gran tranquilidad porque este informe concluye con algo que era nuestra convicción”

Dos objetos que estuvieron en manos de Allende en las últimas horas de su vida no aparecieron jamás: el casco que portaba cuando dirigía la evacuación de La Moneda, y la metralleta con la que se quitó la vida. El arma tenía en la culata una plaqueta metálica con una inscripción en letra cursiva: “A Salvador De su compañero de Armas – Fidel Castro”.

Gobierno de Panamá presentará una querella por el caso Odebrecht

Ciudad de Panamá.- El Estado de Panamá, a través del Ministerio de Seguridad, va a presentar una querella «contra quien o quienes resultaran responsables» por el caso Odebrecht, según informó la cartera de seguridad panameña.

«En cumplimiento de lo establecido (…) por la cual se autorizó al ministro de Seguridad Pública (Juan Manuel Pino) presentar querella, en representación del Estado contra quien o quienes resultaran responsables de las investigaciones realizadas por el Ministerio Público relacionadas con los supuestos actos de corrupción y delitos contra la Administración Pública y el Orden Económico por hechos vinculados a la empresa Constructora Odebrecht, S.A.», dice un comunicado del Ministerio de Seguridad.

El juicio por los sobornos de Odebrecht está previsto que comience el 27 de septiembre con 36 imputados, entre ellos los expresidentes Ricardo Martinelli (2009-2014) y Juan Carlos Varela (2014-2019). Por este caso, dos hijos del exmandatario Martinelli ya fueron sentenciados por un tribunal de Estados Unidos.

La misiva agrega que «el ministerio de Seguridad Pública otorgó Poder Especial al Doctor Carlos Enrique Muñoz Pope para representar al Estado panameño en este proceso».

Y que «atendiendo a la magnitud del perjuicio ocasionado al erario público como consecuencia de los actos ilícitos identificados en este proceso, se pretende establecer un precedente histórico y resarcir el daño moral, material, reputacional del Estado panameño como principal afectado, siendo la interposición de acciones civiles derivadas del delito, el mecanismo idóneo para tal propósito».

Así, añade el comunicado, «se ha iniciado la presentación de las correspondientes acciones restaurativas en representación del Gobierno Nacional, de manera que, como parte de la responsabilidad civil que deviene de la causa penal iniciada, se procederá contra todos aquellos que resultaron imputados por su participación en estos hechos, en aras de velar por el reconocimiento y salvaguarda de los mejores intereses del Estado».

Aunque el comunicado no da nombres, el diario La Prensa publicó este domingo que el Estado panameño ha demandando civilmente a los expresidentes Martinelli (candidato presidencial para los comicios de 2024) y Varela por presuntos daños materiales y morales en el marco del Caso Odebrecht.

Según la nota del rotativo, la demanda contra Martinelli es por valor de «159 millones» de dólares mientras que la denuncia para el exmandatario Varela es equivalente a «30 millones» y cita que «una tercera demanda fue presentada contra Credicorp Bank, al que se le exige una indemnización de 600 millones (de dólares), por su presunta participación en la trama de Odebrecht».

EFE intentó contactar con fuentes oficiales para confirmar esa información, sin éxito hasta el momento.

REACCIONES DE LOS EXPRESIDENTES

Martinelli reaccionó publicando un video en sus redes sociales alegando que «hace unos meses atrás el Consejo de Gabinete autorizó al ministro Pino para que pusiese denuncias y demandas contra quienes fuese responsable, entre ellos estaba mi persona».

El expresidente Varela señaló por su parte que «la acción civil sin fundamento, presentada en el proceso legal que enfrentamos en relación a nuestras campañas políticas deja en claro que es una manifestación de la línea política del órgano ejecutivo».

«Este acto se produce en medio de un acalorado debate político y surge como una medida aparente del gobierno nacional para enfocar sus frustraciones políticas a través del sistema de justicia», agrega el comunicado del exmandatario, que destaca que su «lucha se centra en la certeza de nuestra inocencia».

El escándalo de Odebrecht estalló en diciembre de 2016, cuando el Departamento de Justicia de EE.UU. desveló que Odebrecht pagó cerca de 788 millones de dólares en sobornos en una docena de países latinoamericanos.

En Panamá, Odebrecht pagó más de 80 millones de dólares a funcionarios y particulares, según las confesiones de André Rabello, quien dirigió por varios años las operaciones de la constructora en el país centroamericano.