Boston responde con victoria el despido de su mánager Alex Cora
BOSTON (AGENCIAS).-El venezolano Willson Contreras conectó su sexto jonrón de la temporada y el segundo en igual número de juegos, y los Medias Rojas de Boston respondieron el domingo al despido del mánager Alex Cora con una victoria de 5-3 sobre los Orioles de Baltimore.
Connelly Early (2-1) permitió dos carreras en 6 2/3 entradas en el triunfo de Boston en el juego decisivo de la serie, menos de 24 horas después de que el club se separó de Cora y de cinco asistentes tras un inicio de 10-17 en la temporada.
Ceddanne Rafaela, el mexicoamericano Marcelo Mayer y el venezolano Andruw Monasterio también conectaron imparables productores para ayudar a que el mánager interino de los Medias Rojas, Chad Tracy, consiguiera una victoria en su debut como dirigente en las Grandes Ligas.
Zach Kelly retiró al último bateador de la séptima entrada y Garrett Whitlock permitió una carrera en la octava. El cubano Aroldis Chapman lanzó una novena perfecta para su quinto salvamento.
Gunnar Henderson conectó su noveno jonrón de la temporada e impulsó dos carreras por Baltimore. El dominicano Samuel Basallo añadió su quinto cuadrangular, mientras los Orioles perdieron su tercera serie de cuatro.
Kyle Bradish (1-3) permitió sus tres carreras. Grant Wolfram cedió dos más sin retirar a un bateador en la sexta.
Con Wemby todo es mejor; San Antonio remonta 19 puntos de la mano de un gigantónt
ESTADOS UNIDOS (NBAMANIACS.COM).-Los San Antonio Spurs acarician ya las semifinales de conferencia. No sin sufrimiento, sin pelea y sin épica, el cuadro de Mitch Johnson se ha llevado por 93-114 el cuarto partido de su eliminatoria ante los Blazers, resultado que da muestra de la superioridad exhibida a ratos pero no de las enormes complicaciones a las que tuvo que sobreponerse para imponerla. Porque, para poder marcharse con la victoria del Moda Center, tuvieron que dar la vuelta a una desventaja de 19 puntos.
Y sin embargo, lo cierto es que los texanos ya eran ganadores una hora antes de empezar el partido. Porque fue entonces cuando se anunció que, tras perderse el Game 3, Victor Wembanyama estaba listo para volver a la acción. Fue entonces cuando dieron el primer golpe.
Un cuento de dos mitades
Lo cual, no obstante, estuvo lejos de significar que golpearan dos veces. Lo que podría haber sido un mazazo anímico para los Blazers pareció más bien un motivo más para dar el 100% desde el inicio, y eso fue lo que hicieron los de Oregón en una primera mitad en la que firmaron quizás sus mejores minutos de la serie. Si alguien creía que la aparición de Wemby a última hora les iba a hacer sacar la bandera blanca, no tardó en demostrarse que no iba a ser así.
Es más, fue, por el contrario el francés quien pareció arrancar el choque con el freno de mano puesto y sin el punto de agresividad que un partido con tanto en juego requería. La defensa de Portland fue increíblemente física con él desde el minuto uno, y quizás por venir de un pequeño parón, quizás por miedo a una nueva caída, quizás por pura incapacidad, le fue imposible imponerse durante los primeros 24 minutos.
Y no le faltaron ganas de intentarlo, pero sí de intentarlo en la pintura. En este periodo hubo demasiados tiros de media y larga distancia y muy pocas finalizaciones cerca de canasta. Ni siquiera cuando se quedaba en un missmatch con Jrue Holiday, absolutamente colosal, era capaz de generar ventaja. Y, lo que resultó más preocupante, sus compañeros tampoco conseguían aprovechar su presencia para construirse sus propias ventajas.
Así, los visitantes sufrieron su mayor atasco de la eliminatoria, tesitura que los Blazers aprovecharon para jugar casi siempre a la carrera y dominar el choque desde su capacidad para anotar en transición. Con una defensa de matrícula, Avdija pudiendo correr y atacar el aro más que nunca, y los triples entrando, lograron colocar el 58-39 poco antes del descanso y dejar claro que no iban a dejar que ver a Wembanyama delante los achantara.
Aunque de eso ya se encargaría el francés en la segunda parte.
Por fin, Fox
Porque la segunda parte fue radicalmente distinta. Desde la primera posesión podía notarse que la cosa había cambiado, y los locales nunca encontraron la forma de frenar la inercia de un choque que se les escapaba cada vez más de las manos. Splitter tuvo que pedir un tiempo muerto a los dos minutos y medio tras ver como un parcial de 0-8 devolvía la diferencia a un solo dígito, tras regresar de él el parcial se amplió a 0-14, y pocos minutos después San Antonio ya iba por delante. Y la cosa solo estaba empezando.
El vuelco fue drástico en todos los sentidos, pero todo empezó, por supuesto, en Wembanyama. En su absoluto domino defensivo que hizo prácticamente imposible para Portland anotar en su presencia y en la forma en que su disposición ofensiva cambió. El francés llevó todo su juego a la pintura para obligar a los Blazers a cerrarse, jugó más sin balón para desplegar su amenaza en alley oop, dio un paso a un lado tras su quizás excesivo afán de protagonismo de la primera parte…
Y ello llevó a dos cosas. La primera, a un tramo de partido mucho más eficiente en el que no erró un solo lanzamiento. La segunda, a que los exteriores contaran con más espacio y mejores situaciones. Algo que aprovecharon todos, pero sobre todo De’Aaron Fox.
Si había alguien a quien se podían poner peros en esta postemporada de San Antonio era al base. Especialmente tras la caída de Wembanyama en el segundo encuentro, se esperaba un paso adelante por su parte que no llegó, y de hecho en el Game 3 tuvieron que ser Castle y Harper quienes tiraran del carro. Pero hoy llegó su día. En una segunda mitad en la que anotó más que en cualquiera de los otros tres partidos al completo, Fox fue por fin la segunda espada que se esperaba que fuese.
Con 18 de sus 28 puntos tras el descanso, el ex de los Kings ayudó a Wemby a dar un vuelco al choque mientras Castle servía alley oops al francés, Vassell ejercía de verso libre y los Blazers se desesperaban. Al fin y al cabo, pocos minutos después de soñar con el 2-2 estaban siendo borrados del mapa en una segunda parte que terminó con un parcial de 35-77 y que evidenció que, al 100%, la diferencia entre estos Spurs y ellos puede llegar a ser sideral.
Un 100% que, con Victor de vuelta, les es mucho más fácil alcanzar.
Anthony Edwards, posible adiós a los playoffs de la NBA
ESTADOS UNIDOS (NBAMANIACS.COM).-La noche acabó con victoria épica, pero comenzó con dos noticias devastadoras para Minnesota Timberwolves. En apenas el tercer ataque del cuarto partido ante Denver, Donte DiVincenzo se quedó clavado en el suelo tras una arrancada, rompiéndose el tendón de Aquiles en el intento. Poco rato después, en el segundo periodo, el que cayó fue Anthony Edwards, que sufrió una hiperextensión de rodilla al aterrizar tras un intento de tapón.
El diagnóstico de la estrella de los Timberwolves es algo más esperanzador, pero no mucho. Edwards sufre un edema óseo que le tendrá varias semanas en el dique seco. La lesión es similar a la que Nikola Jokic tuvo el pasado diciembre y que le tuvo un mes en vereda, volviendo renqueante de la misma.
Minnesota puso tierra de por medio en la eliminatoria con 43 puntos de un Ayo Dosunmu inspirado que entró por DiVincenzo tras su lesión. Con el 3-1, lo normal es pensar que pueden cerrar la primera ronda incluso sin dos titulares. Ahora bien, ambos contratiempos ponen en jaque los playoffs en general. Teniendo en cuenta que cada ronda dura unas dos semanas de media, Edwards llegaría para el final de la segunda o el inicio de la tercera.
El escolta ya estaba jugando mermado físicamente por sus problemas en la rodilla derecha. Ahora, la lesión cae en la zurda.
Los Raptors sacan la cabeza del lodo ante los Cavaliers
ESTADOS UNIDOS (NBAMANIACS).-Hay muchas formas de ganar un partido de baloncesto. Algunas más bonitas y elegantes, otras más sufridas y duras de ver. Pero a la hora de la verdad, todas valen lo mismo. Y en el caso de los Raptors en un Game 4 al que llegaban 2-1 abajo, lo que vale es hacer que la serie vuelva a empezar.
Los canadienses se llevan por 93-89 un encuentro que a ratos habría hecho parecer Stephen Curry al señor que sale en un vídeo viral tirando triples y reventando el tablero sin tocar el aro. Fue un partido de malos porcentajes, de ataques ineficientes, de los que se ganan con mucha más lucha que talento. Pero al fin y al cabo, uno del que el cuadro de Rajakovic salió con vida. Y a eso es a lo que iban.
Declaración de intenciones
Que este iba a ser el tono del partido es algo que quedó claro desde los primeros minutos. El primer cuarto terminó con un parcial de 14-17 en una demostración de la pelea en el barro que estaba por vivirse, una en la que Toronto, consciente de sus limitaciones ofensivas, hizo todo lo que estuvo en su mano para atascar el choque, hacer que se moviera lo más lento posible, y contagiar de sus propios problemas a los Cavaliers. Y, aunque nunca de forma tan drástica como en los primeros 12 minutos, eso ocurrió.
Es más, el choque contó con niveles de desacierto rara vez alcanzados, hasta el punto de que los Raptors se convirtieron en uno de los pocos equipos en ganar un encuentro de playoffs tirando tan mal. Nadie en la historia de la NBA había podido vencer en postemporada con un 32% en tiros de campo o menos desde el año 1969, y aunque podemos encontrar hasta 34 ejemplos, la gran mayoría datan del pleistoceno del baloncesto, con 24 de ellos incluidos en la década de los 40.
Para ganar de esta manera, los canadienses tuvieron que controlar dos factores. El primero, los puntos tras rebote ofensivo, aspecto en el que dominaron claramente tras atrapar 21 capturas en aro rival que les valieron para sumar 19 tantos en segundas oportunidades, 12 más que los Cavs. El segundo, el cuidado de balón, provocando hasta 18 pérdidas del cuadro de Ohio para ganar la batalla de las posesiones.
Algo que ocurrió incluso en el clutch. Porque la 18ª pérdida, la más importante de todas, fue la que empezó a inclinarlo todo del lado local.
Fuerzas de flaqueza
Con la llegada del último cuarto, las urgencias en un lado y el deseo de dejar todo encarrilado en el otro hicieron a los presentes elevar el nivel y a las estrellas tratar de tomar las riendas. Tanto Scottie Barnes y Barrett en los locales como Donovan Mitchell en los visitantes dieron un paso adelante tanto a nivel de galones como de efectividad, haciendo que el tramo final nos deparara el mejor baloncesto del choque. Lo cual, para Cleveland, fue solo cierto hasta la llegada del último minuto.
Porque a partir de ese momento, al que llegaron mandando 84-87, todo fue cuesta abajo. Primero con una canasta de Barrett que recortó distancias, acción que llegó seguida de una jugada en la que Donovan Mitchell, ante la agresividad defensiva local, no pudo ni siquiera cruzar el centro del campo en 8 segundos, cometiendo la 18ª pérdida de los suyos y dando el balón de vuelta a los locales para que Barnes, ahora desde el tiro libre, devolviera la ventaja a Toronto mientras el Scotiabank Arena estallaba.
No fue este, no obstante, el último error de Mitchell, que igual que acercó a los de Atkinson al triunfo les impidió terminar de cerrarlo tras fallar el floater que les habría devuelto la ventaja y luego, después de que Barnes ampliase, esta vez desde el tiro libre, la diferencia al 90-87, precipitándose con un triple en el que, con 10 segundos aún en el crono, parecía más pendiente de buscar la falta que de anotar los tres puntos. Lo cual dejó todo prácticamente resuelto a favor de los Raptors.
Unos Raptors que se van de nuevo a Cleveland con la satisfacción del deber cumplido. Tras verse muy superados en los dos primeros encuentros, han logrado igualar la eliminatoria tanto a nivel de sensaciones como en el global y lo que parecía destinado a ser una serie corta se irá ahora como mínimo a los seis encuentros. Veremos si ahora pueden mantener este nivel de competitividad y éxito en el Rocket Arena. Porque de ser así, los Cavs pueden verse en problemas inesperados.
Chad Tracy asume como dirigente interino de los Medias Rojas tras salida de Alex Cora
BALTIMORE.– En medio de una sorpresiva reestructuración en el cuerpo técnico, los Boston Red Sox anunciaron la designación de Chad Tracy como su nuevo dirigente interino, en sustitución del boricua Alex Cora.
La decisión se produjo luego de una reunión entre la alta directiva del equipo, encabezada por el propietario John Henry, el presidente Sam Kennedy y el jefe de operaciones de béisbol Craig Breslow, que marcó el final de la etapa de Cora tras más de mil partidos al frente del conjunto.
Tracy, quien dirigía desde 2022 al equipo Triple-A Worcester, llega con amplio conocimiento del sistema de ligas menores de la organización y una relación cercana con gran parte del joven núcleo del roster. Durante su gestión trabajó con prospectos como Roman Anthony, Marcelo Mayer, Wilyer Abreu, Ceddanne Rafaela y Jarren Durán, además de peloteros establecidos en procesos de rehabilitación.
“Chad ha estado en la organización por un tiempo y ha demostrado su capacidad para sacar lo mejor de nuestros jugadores”, expresó Breslow, quien destacó la confianza del club en el nuevo dirigente para liderar esta etapa de transición.
A sus 40 años, Tracy combina juventud con una sólida formación en el béisbol, influenciado por su padre, Jim Tracy, quien dirigió durante más de una década en las Grandes Ligas.
El nuevo capataz vivió un día agitado antes de su presentación oficial. Mientras dirigía a Worcester, fue informado en pleno juego sobre su ascenso, lo que lo obligó a viajar de inmediato para asumir el mando del equipo grande.
Tracy aseguró que su enfoque estará basado en adaptarse a las fortalezas del plantel.
“Tenemos velocidad y atletas. La idea es poner gente en base, ser agresivos y aprovechar esas herramientas para ganar juegos”, señaló.
Pese a lo inesperado del cambio, dentro del clubhouse hay respaldo hacia el nuevo dirigente, quien ya conoce bien a varios de los jugadores, lo que podría facilitar la adaptación en esta nueva etapa para los Medias Rojas. Fuente MlB.
Elly de la Cruz dispara jonrón y lidera triunfo de Cincinnati sobre Detroit
ESTADOS UNIDOS (AGENCIAS).-El dominicano Elly De La Cruz volvió a mostrar su poder ofensivo al conectar su noveno cuadrangular de la temporada, contribuyendo a la victoria 9-2 de los Cincinnati Reds sobre los Detroit Tigers.
El batazo de De La Cruz, un jonrón de dos carreras en la segunda entrada, amplió la ventaja de Cincinnati y marcó el rumbo del encuentro. La ofensiva de los Rojos también contó con el protagonismo de Sal Stewart, quien conectó un vuelacercas de tres carreras y remolcó cinco anotaciones, además de jonrones de Nathaniel Lowe y TJ Friedl.
Con este resultado, Cincinnati mejora su marca a 18-9, colocándose nueve juegos por encima de .500 por primera vez desde 2003, en lo que representa su mejor inicio de temporada en más de dos décadas.
De La Cruz y Stewart se convirtieron en apenas la segunda pareja de compañeros en la historia de la franquicia, desde 1900, en conectar al menos nueve jonrones cada uno antes del mes de mayo, igualando una hazaña lograda por Austin Kearns y Adam Dunn en 2003.
En el montículo, el derecho Brady Singer (2-1) trabajó durante 5.1 entradas, permitiendo ocho imparables y dos carreras, ambas producto de jonrones solitarios. Por Detroit, el novato Kevin McGonigle abrió el partido con cuadrangular y extendió a 23 juegos su racha llegando a base.
El abridor de los Tigres, Jack Flaherty (0-2), cargó con la derrota tras permitir seis carreras limpias y tres jonrones, en una salida complicada para el derecho.
Con su destacada actuación, De La Cruz continúa consolidándose como una de las principales figuras ofensivas de Cincinnati en el arranque de la temporada 2026.







